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DIGI lleva meses preparando su salida a bolsa. El BCE acaba de complicárselo mucho más

  • La teleco arrastra 1.813 millones de deuda, el 60% a tipo variable
  • Cada punto que sube el BCE le resta 10,5 millones en resultados
Jesús Hoyos
Jesús Hoyos
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El Banco Central Europeo (BCE) subió los tipos de interés al 2,25% el 11 de junio de 2026, y esta decisión es el motivo real que ha frenado en seco la salida a bolsa de DIGI. La operadora rumana se topa con un muro doble: endeudarse para crecer ahora es más caro, y el mercado bursátil paga menos por las nuevas empresas.

Este problema no es un simple bache temporal para la compañía. DIGI necesitaba esa salida a bolsa para conseguir dinero fresco y sostener su frenético ritmo de crecimiento. Sin embargo, el encarecimiento del dinero ha creado el escenario menos atractivo posible para colocar sus acciones, según informa Economía Digital.

“La subida de tipos llega en el peor momento para DIGI: justo cuando necesita convencer al mercado de que su crecimiento merece capital nuevo, también tiene que explicar que financiar ese crecimiento será más caro”, explica Ana de la Torre, experta en telefonía de Roams.

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Una deuda de 1.800 millones con el 60% a tipo variable

DIGI cerró los primeros meses de 2026 arrastrando una deuda total de 1.813,7 millones de euros, lo que supone un 34% más que el año anterior. Este salto millonario responde al enorme esfuerzo económico para montar su propia red en España, además de sus recientes movimientos para comprar empresas en Portugal, Bélgica y Reino Unido.

Hombre sonriente usa su smartphone en una foto promocional de DIGI y donde se ve su logo.
Fuente: DIGI

Pero la cantidad adeudada no es el único dolor de cabeza para la teleco. Según las cuentas anuales de 2025 de DIGI Communications, 1.052,4 millones de esa deuda están atados a un tipo variable. Esto significa que, igual que ocurre con las hipotecas de las familias, si el banco central sube los tipos, la cuota mensual de la empresa se dispara automáticamente, castigando a casi el 60% de su deuda total.

La propia compañía ya calculaba que cada subida de 100 puntos básicos (es decir, un 1%) le resta de golpe 10,5 millones de euros a sus resultados antes de impuestos. El BCE ya ha apretado las tuercas con 25 puntos básicos en junio, y su economista jefe, Philip Lane, avisó de que aún hay margen para más subidas. Si los mercados aciertan y llega otro alza antes de fin de año, el impacto acumulado de ambas subidas superaría los 5 millones anuales.

El coste financiero ya apretaba antes de la subida

Incluso antes de este último mazazo del BCE, la factura de los préstamos ya era un lastre evidente. Solo durante el primer trimestre de 2026, el dinero que DIGI gasta en pagar intereses y costes financieros creció casi un 30%, alcanzando los 33,9 millones de euros.

Este sobrecoste provocó que el grupo cerrara el trimestre con unas pérdidas netas de 14,5 millones. Aunque en España las cosas van viento en popa y sus ingresos subieron un 16,2% (hasta tocar los 251,6 millones), la necesidad constante de invertir y devolver deuda se está comiendo gran parte de la rentabilidad del negocio.

La operadora invirtió 101 millones de euros en ese trimestre solo en equipos e infraestructuras físicas. Su agresiva estrategia de bajar precios funciona a la perfección para ganar clientes, sumando ya 11,4 millones de usuarios en España, pero es un modelo que exige financiación constante. Precisamente ahí es donde la mano dura del BCE hace más daño.

“DIGI sigue creciendo mucho en clientes, pero el mercado ya no mira solo cuántas líneas gana. En una salida a bolsa, los inversores van a mirar con lupa cuánto cuesta sostener ese ritmo de expansión”, señala la experta de Roams.

La OPV que no llega

El plan original de DIGI para estrenarse en la bolsa española estaba muy definido antes de que el panorama global se torciera. Buscaban lanzar nuevas acciones para recaudar entre 150 y 200 millones de euros, acompañadas de la venta de participaciones de la empresa matriz.

Semanas antes de que estallara la reciente guerra entre Estados Unidos e Irán, el mercado europeo de telecomunicaciones rozaba valoraciones históricas. Sin embargo, el miedo a la escalada bélica cambió por completo los cálculos y espantó a los inversores.

El 23 de abril de 2026, la dirección del grupo no tuvo más remedio que confirmar el aplazamiento, aunque aseguró estar “plenamente comprometida” con salir a bolsa más adelante. Las primeras reuniones con inversores habían ido muy bien, pero la tensión mundial cerró esa oportunidad de primavera, amenazando con rebajar casi un 10% el precio que esperaban conseguir por sus acciones.

Interior de una tienda de atención al cliente de DIGI, con un mostrador azul, pantallas y mobiliario blanco.
Fuente: DIGI

Ahora, con el BCE subiendo el precio del dinero, las nuevas oportunidades que se abran en otoño serán mucho más exigentes. Cuando los tipos de interés están altos, los inversores piden ganar mucho más dinero por arriesgar sus ahorros, lo que se traduce en valoraciones más bajas para empresas como DIGI, que aún están en plena fase de gasto masivo.

“DIGI ha construido su éxito sobre precios bajos y crecimiento rápido, pero salir a bolsa exige contar otra historia: la de una compañía capaz de convertir volumen en rentabilidad sostenible”, apunta De la Torre.

La pinza: necesita capital y el entorno no lo facilita

Al final, la operadora rumana se encuentra atrapada en un callejón de difícil salida. Tocar la campana de la bolsa no es un simple tema de prestigio para DIGI, sino su vía principal para inyectar dinero limpio y poder digerir una deuda que no deja de crecer trimestre a trimestre.

La trampa perfecta ya está servida sobre la mesa. El mismo motivo que hace su deuda más cara -la subida de tipos de interés impulsada por el BCE- es el que espanta a los grandes fondos que deberían comprar sus acciones.

Para prepararse, la compañía ya reorganizó su enorme deuda en noviembre de 2025, otorgando más libertad de movimiento a su filial en España para facilitar la operación bursátil. Ese trabajo previo sigue en pie, y el mercado volverá a abrir sus puertas entre finales del verano y el otoño de 2026. Sin embargo, con un BCE en modo restrictivo y la amenaza de nuevos encarecimientos en el aire, DIGI llegará a ese momento clave con el cinturón mucho más apretado que en abril.

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