
Las aseguradoras españolas duplican la solvencia exigida, pero un experto pone matices
- El sector cerró 2025 con una ratio media del 236%
- Las primas crecieron casi un 19%, hasta 77.829 millones
Las aseguradoras españolas cerraron 2025 con una ratio de solvencia media del 236%, un punto porcentual más que en 2024, según el nuevo informe de EY sobre el sector. La cifra implica que las entidades cuentan, de media, con más del doble de los recursos que exige el regulador. La mayoría se mueve entre el 150% y el 250%, y algunas superan el 300% o incluso el 400%.
“Una ratio de solvencia más elevada no convierte necesariamente a una aseguradora en mejor o más segura que otra. El nivel de capital adecuado depende del tipo de negocio, de los riesgos asumidos y de la composición de sus inversiones”, explica Pablo Vega, experto de Roams en finanzas.
Por segmentos, las entidades de No Vida mejoraron ligeramente su solvencia a lo largo del año. Las compañías mixtas mantuvieron cifras estables, mientras que las aseguradoras de Vida registraron un leve ajuste. En ningún caso ese retroceso comprometió sus colchones de capital, según el informe.
| Dato | |
|---|---|
| Ratio de solvencia media 2024 | 235% |
| Ratio de solvencia media 2025 | 236% |
| Rango habitual de las entidades | Entre el 150% y el 250% |
| Entidades más solventes | Superan el 300%, algunas el 400% |
Las primas crecen casi un 19% en el año
El volumen agregado de primas alcanzó los 77.829 millones de euros en 2025, un 18,95% más que en 2024. Las provisiones técnicas crecieron solo un 5,9%, muy por debajo del ritmo de las primas. El informe atribuye esa diferencia a una evolución más controlada de las obligaciones futuras del sector.
“Que las primas crezcan mucho más que las provisiones es un dato relevante, pero no permite establecer una relación directa entre ambas magnitudes. Las provisiones también dependen del tipo de negocio, de las obligaciones asumidas y de variables financieras como los tipos de interés”, remarca el experto de Roams.
Los negocios de Vida y las compañías mixtas concentraron los mayores crecimientos, con avances cercanos al 30%. El impulso llegó de la mano de productos de ahorro atractivos y de la recuperación de la demanda tras años más flojos. Ese avance del 30% en primas contrasta con el ajuste moderado en solvencia que registraron las aseguradoras de Vida.
La inversión sigue apostando por la renta fija
Los bonos y otros activos de renta fija representan casi el 88% del total invertido por las aseguradoras de Vida. En las entidades de No Vida y en las mixtas crece ligeramente el peso de los fondos de inversión, aunque la renta fija sigue siendo predominante. Prácticamente la totalidad de los fondos propios del sector está clasificada como Tier 1, la categoría de máxima calidad regulatoria dentro de Solvencia II.
Para Vega, “el elevado peso de la renta fija encaja con la naturaleza del negocio asegurador, especialmente en Vida, pero no elimina el riesgo. Las compañías siguen expuestas a movimientos de los tipos de interés, de los diferenciales de crédito y al riesgo de reinversión cuando vencen sus bonos”.
El informe coincide con el décimo aniversario de la entrada en vigor de Solvencia II, el marco europeo que obliga a las aseguradoras a mantener un capital mínimo para operar. La normativa afrontará una revisión aplicable desde 2027, con nuevas exigencias en materia de liquidez, sostenibilidad, riesgos climáticos, ciberseguridad y proporcionalidad regulatoria. Esas exigencias se sumarán a un sector que ya opera, de media, con el doble del capital mínimo requerido.
“La reforma de Solvencia II abre una nueva etapa para el sector. Además de reforzar la protección de los asegurados, impulsará una gestión más sofisticada de riesgos emergentes como los derivados del cambio climático, la ciberseguridad o la volatilidad de los mercados”, señala Enrique García-Hidalgo, socio de Consultoría Actuarial de EY.
“La evolución de los tipos de interés, la persistencia de determinados riesgos inflacionarios, la creciente relevancia de los riesgos climáticos y de ciberseguridad, así como la próxima revisión del marco regulatorio europeo, obligarán a las entidades a reforzar sus capacidades de anticipación y transformación”, concluye Carlos Martín Alonso.
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