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Christine Lagarde y Frank Elderson en el foro del Banco Central Europeo en Sintra.
Economía

La IA puede impedir que el BCE baje más los tipos: el debate que abre Sintra

  • El tipo neutral de la eurozona marca el nuevo suelo del crédito
  • La IA podría elevar ese tipo neutral
Jesús Hoyos
Jesús Hoyos
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El Foro de Bancos Centrales celebrado en la semana del 29 de junio en Sintra (Portugal) no ha traído una decisión sobre los tipos de interés. Sin embargo, sí puede abrir uno de los debates económicos con más consecuencias para familias y empresas: si el dinero volverá a ser tan barato como muchos esperan o si Europa se dirige hacia un escenario en el que financiarse seguirá siendo más caro de lo habitual.

“Sintra debería ser el punto de partida para responder varias preguntas clave para los próximos años: si la inteligencia artificial elevará de verdad la productividad europea, si esa mejora será suficiente para modificar el tipo de interés neutral y si hogares y empresas deben prepararse para un crédito estructuralmente más caro”, manifiesta Pablo Vega, experto en productos financieros de Roams.

A lo que añade, “Sintra puede marcar el inicio de una discusión más profunda: si la inteligencia artificial altera la productividad y la inversión, los bancos centrales quizá tengan que revisar qué entienden por tipos neutrales. Y si esos tipos son más altos, también lo será el coste estructural de financiarse”.

El debate es relevante porque no afecta solo al calendario de próximas decisiones, sino al punto de llegada de los tipos en los próximos años. Ahí aparece el tipo neutral: el nivel que, en teoría, ni estimula ni frena la economía. Aunque no existe una cifra exacta, las estimaciones sitúan actualmente el tipo neutral nominal de la eurozona entre el 1,75% y el 2,25%.

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La IA puede cambiar las reglas, pero no de forma automática

La clave está en distinguir entre inflación y crecimiento potencial. Si la IA genera primero más gasto en centros de datos, chips, energía, software o talento especializado, puede aumentar la demanda de capital y presionar costes antes de que lleguen los beneficios. Si, en cambio, se traduce en mejoras reales de eficiencia, podría reducir costes unitarios y contener parte de las presiones inflacionistas. Esa mejora, sin embargo, no implicaría necesariamente una vuelta a tipos muy bajos.

“La IA puede tener efectos distintos según el plazo. Si primero llega una carrera de inversión en tecnología, energía e infraestructuras sin mejoras rápidas de eficiencia, el efecto puede ser inflacionista y dificultar las bajadas de tipos. Si, en cambio, la productividad mejora de forma amplia y sostenida, puede ayudar a contener precios en el corto plazo, pero también elevar el crecimiento potencial y hacer que el BCE se sienta cómodo con un tipo neutral algo más alto en los próximos años”, indica Vega.

“Todavía no hay pruebas suficientes para decir que la inteligencia artificial haya elevado ya el tipo neutral en Europa. Estamos ante una hipótesis de medio plazo. Lo verdaderamente importante será comprobar cómo el BCE incorpora esta variable a sus previsiones económicas y a sus decisiones de política monetaria”, señala.

Hipotecas y créditos más exigentes y ahorro con más atractivo

La clave está en el punto de llegada de los tipos. Un tipo neutral más elevado implica que el BCE tendría menos margen —o menos necesidad— de bajar los tipos para alcanzar una política monetaria neutral. En la práctica, eso dejaría un suelo más alto para el coste del crédito.

Para las familias, el impacto no sería solo una cuota más elevada, sino una menor capacidad de endeudamiento. Con tipos estructuralmente más altos, el mismo nivel de ingresos permite pedir menos financiación.

En las empresas, el impacto sería igualmente selectivo. Muchas compañías tendrán que invertir en digitalización, automatización, IA o transición energética, pero podrían hacerlo con un coste financiero más elevado. Eso favorecería a empresas con balances sólidos y penalizaría a las más dependientes del crédito.

La otra cara estaría en el ahorro. Si el precio estructural del dinero se mantiene más alto, depósitos, cuentas remuneradas y fondos monetarios podrían conservar atractivo durante más tiempo. El nuevo equilibrio penalizaría más a quienes necesitan endeudarse y beneficiaría más a quienes tienen liquidez.

“El debate sobre el tipo neutral importa porque define el nuevo suelo del dinero. Si ese suelo sube, endeudarse será más exigente, ahorrar tendrá más valor y el acceso al crédito será más selectivo”, concluye Vega.

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