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Hucha con monedas y gráficos de crecimiento financiero frente a un banco, símbolo de ahorro e inversión.
Finanzas personales

Los hogares europeos ahorran más que antes de la pandemia y siguen sin gastar

  • El ratio de ahorro europeo llega al 14,26% de la renta disponible
  • Reducen los depósitos y giran hacia los fondos de inversión
Jesús Hoyos
Jesús Hoyos
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Los hogares europeos ahorraron el 14,26% de su renta disponible en el primer trimestre de 2026, casi dos puntos más que el nivel estable de la prepandemia. Pero cada vez destinan menos de ese dinero a la cuenta corriente: fondos de inversión, acciones y bonos ganan terreno, según el último análisis de ING Research.

La inflación ha remitido y los salarios vuelven a crecer por encima de los precios, pero el consumo no ha reaccionado al mismo ritmo. Por cada 100 euros de renta disponible, los europeos gastaron 85,74 euros en bienes y servicios en el primer trimestre, apenas más que los 85,70 euros del trimestre anterior.

Casa con iconos de móvil, luz y seguro junto a texto sobre ahorro en gastos del hogar con Roams.

El ahorro se resiste a bajar del 14%

El ratio de ahorro bruto, la parte de la renta que no se destina a consumo, se sitúa en el 14,26% en el primer trimestre de 2026. Durante los cinco años previos a la pandemia se mantuvo estable en el 12,5%, casi dos puntos por debajo del nivel actual.

En Estados Unidos, ese mismo ratio es del 10,2% en el cuarto trimestre de 2025, ya por debajo de los niveles previos a la pandemia. La diferencia explica por qué el consumo estadounidense sigue sosteniendo su economía mejor que la europea.

“El consumo de los hogares sigue proporcionando un apoyo relativamente sólido a la economía estadounidense, gracias a la fuerte demanda de bienes y servicios. Los hogares europeos se muestran más cautelosos, y el elevado nivel de ahorro frena el consumo”, señalan los economistas de ING Research.

Los hogares cambian el destino del ahorro

Desde 2024, los flujos netos de ahorro europeo hacia fondos de inversión, incluidos los ETF, seguros y pensiones, superan a los que van a depósitos bancarios. Es un giro relevante frente a los primeros años tras la pandemia, cuando el grueso del dinero se quedaba en la cuenta corriente.

“El dato relevante no es solo que los hogares sigan ahorrando, sino que están cambiando la forma de hacerlo. Después de años de tipos más altos, el ahorrador europeo ha empezado a interiorizar que dejar el dinero parado en una cuenta corriente también tiene un coste de oportunidad”, explica Pablo Vega, experto en finanzas de Roams.

Entre 2022 y 2025, las inversiones líquidas de los hogares europeos crecieron el equivalente a un 9% del producto interior bruto de la eurozona. En el mismo periodo, el efectivo y los depósitos bancarios cayeron casi un 5%.

ING Research apunta que, si esta tendencia se consolida, los hogares podrían necesitar acumular menos colchón de precaución con el tiempo, lo que liberaría parte de esa renta hacia el consumo. Reformas como la del sistema de pensiones en Alemania o el impulso de la Unión Europea de Ahorro e Inversión van en esa dirección, al fomentar que las familias mantengan una mayor proporción de su patrimonio en productos de inversión. Aun así, la propia ING Research reconoce que ese punto de inflexión todavía no se ha alcanzado.

España, entre los países que más invierten en activos financieros

España e Italia figuran entre las economías con mayor proporción de activos financieros dentro del patrimonio de los hogares, según ING Research. En Alemania y Países Bajos, en cambio, sigue predominando el ahorro bancario tradicional.

El patrimonio financiero neto de los hogares españoles alcanzó un máximo histórico de 2,658 billones de euros al cierre del primer trimestre de 2026. Es un 9,3% más que un año antes, según las Cuentas Financieras del Banco de España. El supervisor atribuye la mejora sobre todo a la revalorización de las participaciones empresariales y de los fondos de inversión.

“Puede parecer contradictorio que la riqueza financiera de los hogares esté en máximos y, al mismo tiempo, el consumo no termine de despegar. Pero no lo es: una parte importante de esa mejora patrimonial viene de la revalorización de activos, no necesariamente de una mayor renta disponible para gastar mes a mes”, añade Vega.

Antes de descontar deudas, los activos financieros totales de las familias ascendieron a 3,46 billones de euros, un 8,15% más que un año antes. Así se reparte ese dinero:

Destino del ahorroPeso sobre los activos financieros
Efectivo y depósitos bancarios33,3%
Participaciones empresariales32%
Fondos de inversión17,3%
Seguros y planes de pensiones11,5%
Otras partidas no desglosadas5,9%
Elaboración propia con datos del Banco de España (Cuentas Financieras, primer trimestre de 2026)

El efectivo y los depósitos siguen siendo el principal destino del ahorro español, pero su peso se reduce a favor de productos vinculados a los mercados financieros. La deuda de las familias, por su parte, se sitúa en el 42,5% del PIB, el nivel más bajo desde finales de 1999.

La paradoja del ahorro corriente en España

El patrimonio bate récords, pero el dinero que las familias logran apartar cada trimestre va a menos. Los hogares ahorraron 10.477 millones de euros en el primer trimestre de 2026, un 11,5% menos que un año antes, según el INE.

La renta disponible bruta creció un 5,1% interanual, hasta los 254.710 millones de euros, pero el gasto en consumo final subió todavía más, un 6,1%, hasta los 244.292 millones. Como resultado, la tasa de ahorro trimestral cayó al 11,3% de la renta disponible, un punto menos que un año antes.

“Que las familias gasten algo más no significa que hayan recuperado plenamente la confianza. Muchos hogares han recompuesto parte de su colchón, pero siguen actuando con prudencia porque la inflación acumulada de los últimos años ha dejado una huella clara en sus decisiones de consumo”, apunta el experto de Roams.

Por qué la confianza sigue frenando el gasto

Aunque la renta disponible mejora y la inflación tiende a estabilizarse, los consumidores europeos siguen preocupados por el mercado laboral, el coste de la vivienda, la sostenibilidad de las finanzas públicas y el contexto internacional. Esa falta de confianza es, según ING Research, el principal freno para que el ahorro se traduzca en más consumo.

El repunte del ahorro por precaución arranca en la pérdida de poder adquisitivo real que sufrieron los hogares europeos entre 2021 y 2023, en el pico de la inflación. El efecto es más marcado entre los mayores de 50 años, el grupo que más patrimonio ha acumulado y más expuesto se ha visto a esa erosión. Entre los jóvenes, en cambio, es hoy donde más ha crecido la proporción de quienes consideran que es buen momento para ahorrar, un indicador que se sitúa en su nivel más alto de los últimos 36 años, aunque por un motivo distinto: acumular colchón ante la incertidumbre.

Qué puede pasar en los próximos meses

ING Research prevé que el ratio de ahorro europeo baje algo más en el segundo trimestre de 2026 por el encarecimiento de los combustibles. Después, espera un repunte por la incertidumbre geopolítica y laboral, y por la subida de los tipos hipotecarios en Alemania, Italia, España y Países Bajos, que ha rondado los 20 puntos básicos.

Si el ratio de ahorro europeo volviera a su nivel prepandemia del 12,5%, la demanda adicional de bienes y servicios equivaldría a cerca de un 1% del producto interior bruto de la eurozona. Si bajara hasta el nivel actual de Estados Unidos, ese impulso rondaría el 2% del PIB.

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