
La trampa al recargar el coche eléctrico: la CNMC destapa por qué pagas hasta el doble según dónde te enchufas
- Los precios en puntos públicos oscilan entre 0,30 y 0,70 €/kWh
- Propone seis medidas para acabar con la opacidad tarifaria
La verdadera “trampa” al recargar un coche eléctrico en España reside en la enorme opacidad de sus tarifas, que pueden oscilar entre 0,30 y 0,70 €/kWh dependiendo del operador, la ubicación o la hora. Ante esta situación, la CNMC ha identificado prácticas que reducen la competencia y generan confusión entre los conductores.
Para frenar este caos, el organismo propone seis medidas urgentes, destacando la necesidad de tarifas más claras y una mayor interoperabilidad entre las distintas redes.
Este toque de atención llega en un momento de plena expansión del mercado, ya que
Precios distintos según dónde y cuándo recargues
A la hora de enchufar el coche, la política comercial varía enormemente entre las grandes compañías del sector. Mientras que Iberdrola, que

Otro factor determinante en la factura final es la velocidad de suministro, ya que los operadores de puntos públicos aplican en general entre tres y cuatro precios distintos según la potencia del cargador. Por ejemplo, para potencias inferiores a 22 kW el rango habitual es de 0,30-0,45 €/kWh, mientras que los cargadores rápidos de más de 150 kW llegan hasta 0,55-0,70 €/kWh. Como única excepción a esta regla, la recarga puede ser gratuita en algunos casos concretos, como en hoteles, restaurantes o centros comerciales que instalan cargadores como servicio complementario.
Además de la potencia, el horario también influye de manera decisiva en el coste de la operación. De hecho, Tesla y Endesa X Way aplican también precios dinámicos por horas, que reflejan la variación horaria del precio de la electricidad en el mercado. Por su parte, empresas como Iberdrola, Tesla y Repsol añaden un cargo si el vehículo sigue ocupando la plaza una vez terminada la carga, para evitar que la plaza quede bloqueada.
España, por debajo de la media europea
A pesar de todos estos recargos y variaciones, el regulador reconoce que España está “entre los países con precios menores a nivel europeo”. Concretamente, el coste medio nacional es de 0,38 €/kWh en corriente alterna y 0,49 €/kWh en corriente continua, frente a los 0,45 y 0,59 €/kWh de media en Europa. Por lo tanto, el problema identificado por la CNMC no es el nivel de precios sino su opacidad, ya que la “complejidad tarifaria puede dificultar la comparabilidad entre ofertas”, según detalla el informe.
| Corriente alterna | Corriente continua | |
|---|---|---|
| España | 0,38 €/kWh | 0,49 €/kWh |
| Media europea | 0,45 €/kWh | 0,59 €/kWh |
Una app o tarjeta por operador
Más allá del precio, la experiencia de usuario también se ve lastrada porque el mercado de recarga pública funciona con un modelo fragmentado en el que cada operador gestiona su propio sistema de autenticación. Aunque el conductor habitual puede adaptarse a varias aplicaciones móviles o tarjetas RFID simultáneas, para el usuario ocasional esto supone una barrera de entrada real. Ante esta situación tecnológica, la CNMC señala que el sistema también “puede suponer riesgos y obstáculos para la competencia”.
De 8.545 a 53.000 puntos, con cuellos de botella
Pese a estos obstáculos comerciales, la infraestructura pública de recarga ha crecido de forma sostenida durante los últimos años. Las cifras hablan por sí solas: de los 8.545 puntos registrados en 2020 pasó a 29.301 en 2023 y cerró 2025 con más de 53.000, según datos de ANFAC recogidos en el estudio. Debido a este fuerte impulso, el sector se encuentra en “fase de desarrollo inicial” con “evolución muy rápida”, reconoce la CNMC.
Sin embargo, ese ilusionante ritmo de despliegue choca frontalmente con dos cuellos de botella que el regulador identifica con claridad. Por un lado, la capacidad de la red eléctrica en ciertas zonas puede bloquear nuevas instalaciones, dado que los plazos y costes de conexión actúan como un freno en áreas periféricas.

Por otro lado, el acceso a emplazamientos estratégicos —gasolineras de autopista, grandes aparcamientos o zonas de alta demanda— puede consolidar a un operador sin que los demás tengan opciones reales de entrada. A esto hay que unir los
Para agravar aún más la situación, a todo este embudo técnico se suma la actual fragmentación normativa. Los empresarios deben lidiar con requisitos distintos según la administración competente y con plazos de tramitación demasiado elevados. En última instancia, todas estas trabas burocráticas perjudican sobre todo a los operadores más pequeños que intentan hacerse un hueco en el mercado.
Seis recomendaciones del regulador
Como conclusión a este profundo diagnóstico, la CNMC ha decidido tomar cartas en el asunto. Por ello, el organismo propone seis líneas estratégicas de actuación enfocadas a hacer el mercado mucho más eficiente y competitivo:
- Normativa procompetitiva: simplificar el marco regulatorio vigente y reforzar la coordinación entre administraciones.
- Menos burocracia: estándares comunes entre administraciones, ventanilla única y agilización de autorizaciones.
- Concesiones abiertas: diseñar los contratos públicos para minimizar barreras de participación y fomentar la concurrencia.
- Transparencia al consumidor: tarifas claras, mayor comparabilidad de ofertas e interoperabilidad entre redes de recarga.
- Ayudas públicas neutrales: instrumentos de apoyo al despliegue que no distorsionen la competencia entre operadores.
- Supervisión continua: la CNMC propone dotarse de nuevas herramientas de investigación de mercados para hacer seguimiento del sector.
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