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Paneles solares, un aerogenerador, una pequeña instalación de gas y torres eléctricas en un paisaje rural
Precios de la electricidad

Por qué el precio de la luz sube la mitad por el gas en España que en Alemania, según el Banco de España

  • La industria acumula unos 40 €/MWh menos de encarecimiento que el resto de la zona euro
  • Gracias a la excepción ibérica y el avance eólico y solar
Sergio Soto
Sergio Soto
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Las energías renovables han logrado que el precio industrial de la electricidad en España suba la mitad que en países como Alemania. Desde 2021, el alza acumulada en España ha sido de unos 40 euros por MWh frente a los cerca de 80 euros registrados en el resto de la zona euro, porque la energía del sol y del viento ha roto el vínculo que ataba el precio de la luz al coste del gas. Así lo confirma el último informe anual del Banco de España.

El fin de una regla matemática que castigaba a nuestras fábricas

Hasta hace muy poco, existía una norma técnica casi universal en las grandes economías de toda Europa. Para generar un megavatio hora de electricidad, que es la medida de energía habitual en la industria, las centrales de ciclo combinado necesitaban consumir el doble de gas. Esto significaba que cualquier encarecimiento de este combustible multiplicaba por dos nuestra factura eléctrica.

Sin embargo, desde el año 2022 esta atadura empezó a romperse en nuestro país. Al principio fue gracias a la famosa “excepción ibérica”, un mecanismo legal que permitió poner un tope temporal al precio del gas. Hoy, este desacoplamiento es estructural y definitivo gracias al avance imparable de la energía eólica y fotovoltaica.

Bombilla y radiador junto a texto sobre cómo gestionar el precio de la luz y el gas con Roams.

Las renovables toman el control y abaratan la factura

Cuando el viento o el sol producen energía suficiente, desplazan al gas del mercado mayorista, que es el sistema donde se compra y vende la electricidad cada día. Al ser estas energías limpias las que logran fijar el precio final de venta, los picos de encarecimiento del gas ya no se trasladan con la misma intensidad. El gas ha dejado de ser el árbitro del coste eléctrico español.

Los datos que aporta el Banco de España son muy claros sobre esta ventaja. Actualmente, si el gas sube 10 euros, la electricidad española solo se encarece entre 5 y 10 euros. Mientras tanto, en países como Alemania o Italia, esa misma subida del gas sigue disparando el coste de su luz en 20 euros porque siguen anclados a la vieja regla técnica.

Un gran escudo frente a las crisis internacionales

Esta diferencia de precios no es solo un logro del pasado, sino una ventaja fundamental para el futuro. Hace muy poco, la tensión generada por la guerra en Irán provocó el miedo a un repunte en los precios de la energía a nivel mundial. Pese a este escenario, los inversores prevén que la luz en España subirá de forma mucho más suave que en el resto del continente.

El motivo de esta tranquilidad es nuestra independencia energética frente al exterior. Como las matrices de Alemania e Italia siguen dependiendo de quemar combustibles fósiles, son mucho más vulnerables a cualquier shock internacional. Nuestra industria, en cambio, está cada día más protegida frente a lo que ocurra fuera de nuestras fronteras.

Elaboración propia con datos del Banco de España, Informe Anual 2025.
Impacto del gas en el precio de la electricidad industrial
España Alemania / Italia
Alza acumulada luz industrial 2021–H1 2025 ~40 €/MWh ~80 €/MWh
Traslación al precio eléctrico por cada +10 €/MWh de gas 5-10 €/MWh ~20 €/MWh
Ratio gas/electricidad (aprox.) 0,5:1 – 1:1 ~2:1

Un ahorro vital para la supervivencia económica

Para nuestras empresas, esta transición se ha traducido en pagar unos 40 euros menos por megavatio hora que sus principales competidores europeos desde 2021. Este ahorro beneficia de forma directa a sectores básicos que consumen muchísima luz para poder funcionar, como la industria química, la siderurgia, el cemento o el sector de la alimentación.

La conclusión final es que el gran motor de nuestra competitividad sigue siendo la transición ecológica. Cada vez que la energía de un parque eólico o solar reemplaza a una central de gas, blindamos a nuestras fábricas. Es la fórmula más eficaz para reducir nuestra exposición a la volatilidad y a los caprichos del mercado internacional.

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