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Pistola verde de un surtidor de gasolina apoyada sobre un montón de monedas de euro en el suelo de una gasolinera, con un coche y varios surtidores al fondo.
Energía

La rebaja de 20 céntimos sigue en noviembre: en un año, el diésel ha subido un 34% y la gasolina un 27,5%

  • En diciembre, la rebaja será de 13 céntimos como mínimo
  • El decreto debe convalidarse el viernes 16 de octubre
Sergio Soto
Sergio Soto
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Los conductores tendrán un pequeño respiro en noviembre. Aunque el Gobierno había previsto reducir las ayudas a los carburantes, la rebaja de 20 céntimos por litro de gasolina y diésel se mantendrá un mes más. El motivo, paradójicamente, es que ambos combustibles se han encarecido tanto que cumplen las condiciones para prolongar esta medida.

Los datos definitivos del IPC de septiembre, publicados este miércoles 14 de octubre por el INE, confirman que el gasóleo se ha encarecido un 34% en el último año y la gasolina un 27,5%. Son subidas muy superiores al umbral del 15% que el Gobierno había establecido para mantener la rebaja fiscal.

Por qué se mantiene la rebaja de 20 céntimos en noviembre

El calendario inicial contemplaba que la rebaja de los carburantes pasara de 20 a 13 céntimos por litro en noviembre. Sin embargo, el Real Decreto-ley 25/2026, aprobado el 29 de septiembre, incluía una cláusula de salvaguarda para evitar retirar parte de las ayudas si los precios seguían disparados.

El mecanismo es sencillo: si el IPC de septiembre de la gasolina o del gasóleo superaba en más de un 15% el registrado un año antes, la rebaja seguiría siendo de 20 céntimos. Y no solo uno de los carburantes ha rebasado ese límite, sino los dos, por lo que los conductores no tendrán que afrontar la reducción de la ayuda prevista para noviembre.

La medida forma parte del tercer paquete de protección a familias y empresas frente a la crisis de Oriente Medio, que prolonga las ayudas energéticas hasta diciembre de 2026. No obstante, el real decreto-ley debe convalidarse en la Diputación Permanente del Congreso, que lo votará el viernes 16 de octubre al estar disueltas las Cortes. Si no se convalida, el decreto decae y la rebaja fiscal de los carburantes deja de aplicarse.

Bombilla y radiador junto a texto sobre cómo gestionar el precio de la luz y el gas con Roams.

Qué pasará con la rebaja de gasolina y diésel en diciembre

La activación de esta cláusula también cambia las previsiones para el último mes del año. En principio, la rebaja debía reducirse hasta los 6 céntimos por litro en diciembre, pero ahora se mantendrá, como mínimo, en 13 céntimos.

Que los conductores puedan seguir disfrutando de los 20 céntimos dependerá de cómo evolucionen los precios durante octubre. Si el IPC de octubre de la gasolina o del gasóleo vuelve a superar el 15 % interanual, la rebaja de diciembre podrá llegar a los 20 céntimos.

Rebaja del Impuesto sobre Hidrocarburos en gasolina y diésel (céntimos por litro)
Rebaja prevista Con la cláusula de septiembre activada
Octubre 20 20 (sin cambios)
Noviembre 13 20
Diciembre 6 13 (20 si el IPC de octubre supera el 15% interanual)
Elaboración propia con datos del Real Decreto-ley 25/2026 (BOE).

La diferencia puede parecer pequeña, pero se nota al llenar el depósito. Si la rebaja hubiera pasado de 20 a 13 céntimos, el precio en surtidor habría aumentado unos 8,5 céntimos por litro, incluyendo el efecto del IVA, según un análisis de Carwow. Para un depósito de 50 litros, el conductor habría pagado unos 4,25 euros más, siempre que el resto de factores que influyen en el precio permanecieran iguales.

La gasolina y el diésel siguen caros pese a las ayudas

Mantener la rebaja evita un encarecimiento adicional, pero no significa que repostar haya vuelto a ser barato. Los precios de los carburantes acumulan fuertes subidas desde el verano, especialmente en el caso del gasóleo en términos interanuales, que vuelve a moverse en niveles que no se veían desde la crisis energética de 2022.

Según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, el litro de gasolina alcanzaba los 1,939 euros de media a finales de septiembre, casi un 35% más que a finales de junio. El gasóleo se situaba en 1,934 euros, su precio más alto desde mediados de julio de 2022.

El Ministerio de Economía relaciona este encarecimiento con el “shock energético por la guerra en Irán”, aunque también señala que las cifras interanuales están amplificadas por el llamado efecto base. Como los combustibles se abarataron ligeramente en septiembre de 2025, las subidas actuales resultan todavía más acusadas al compararlas con aquel periodo.

Desde el 1 de octubre, gasolina y diésel cuentan con la misma rebaja fiscal de 20 céntimos por litro. Hasta entonces, la gasolina se beneficiaba de una reducción de 5 céntimos, mientras que el gasóleo ya disfrutaba de los 20. Con este nuevo esquema en vigor, el 7 de octubre, según el Geoportal de Hidrocarburos, la gasolina 95 costaba una media de 1,788 euros por litro y el gasóleo A, 1,890 euros.

La luz y el gas se quedan fuera de las nuevas rebajas fiscales

La situación es diferente para quienes esperaban un alivio en las facturas de electricidad y gas. Aunque ambos suministros también se han encarecido, sus subidas no han sido suficientes para activar las rebajas fiscales previstas por el Gobierno.

En septiembre, el precio de la electricidad aumentó un 11,4% interanual, por debajo del umbral del 15%. Esto significa que en noviembre no se aplicará la reducción del IVA de la luz del 21% al 10%, ni la del Impuesto Especial sobre la Electricidad del 5,1% al 0,5%. La del IVA se limita a los contratos con potencia contratada de hasta 10 kW y a los titulares del bono social con la condición de vulnerable severo o vulnerable severo en riesgo de exclusión social.

Con el gas natural ocurre algo parecido. Su IPC registró una subida del 4,3%, de manera que tampoco se cumplen las condiciones para reducir el IVA al 10%. Eso sí, se mantiene la limitación a las subidas de la Tarifa de Último Recurso (TUR), que busca contener el encarecimiento del suministro para los hogares acogidos a esta tarifa regulada.

La posibilidad de aplicar nuevas rebajas no está completamente descartada. El decreto contempla otra revisión en diciembre, tomando como referencia la evolución del IPC de octubre de la electricidad y del gas. Si alguno supera el umbral establecido, podría activarse la reducción fiscal correspondiente.

La inflación alcanza el 4,9% y agrava la pérdida de poder adquisitivo

El problema no se limita a lo que cuesta llenar el depósito o pagar los suministros. El encarecimiento de la energía está contribuyendo a una nueva aceleración de los precios en España, que vuelve a complicar el presupuesto de muchos hogares.

El IPC de septiembre se situó en el 4,9% interanual, seis décimas por encima de agosto y su nivel más alto desde febrero de 2023, cuando alcanzó el 6%. La inflación acumula tres meses consecutivos de subidas y lleva dos por encima del 4%, alejándose de los niveles de estabilidad de precios.

Además, las presiones inflacionistas van más allá de la energía. La inflación subyacente, que excluye los alimentos frescos y los productos energéticos, aumentó hasta el 3,1%, su nivel más alto desde marzo de 2024. Por su parte, el IPC armonizado (IPCA), utilizado para comparar la inflación entre países de la Unión Europea, alcanzó el 5%, cuatro décimas más que en agosto.

Variación interanual del IPC en septiembre de 2026
Variación interanual
Gasóleo 34%
Gasolina 27,5%
Productos energéticos 27,1%
Electricidad 11,4%
Alimentos sin elaboración 5,7%
Gas natural 4,3%
Servicios 3,9%
Inflación subyacente 3,1%
IPC general 4,9%
Elaboración propia con datos del INE.

Y las previsiones tampoco apuntan a una bajada rápida de la inflación. En sus proyecciones publicadas el 9 de octubre, el Banco de España calcula que los precios subirán de media un 3,9% en 2026 y un 3,7% en 2027, incluso teniendo en cuenta las ayudas aprobadas. La inflación subyacente alcanzaría el 3,4% y el 3,5%, respectivamente.

El Banco de España calcula que las medidas energéticas restan 0,2 puntos a la inflación de 2026 y que la elevarán en la misma cantidad cuando dejen de aplicarse.

En este contexto, mantener la rebaja de los carburantes supone un alivio para los conductores, pero no elimina el problema de fondo: la energía continúa encareciendo el coste de vida y las medidas fiscales solo compensan una parte de ese incremento.

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