
Cerrar Almaraz habría sumado 144€ a la factura de la luz de cada hogar: lo que dice un informe y lo que calla
- PwC calcula que habría disparado el mercado mayorista 47€/MWh
- Asume que el hueco lo llenaría el gas, pero ignora el avance renovable y los costes de la nuclear
Apagar la central nuclear de Almaraz tendría un impacto directo y severo en nuestros bolsillos. Según un reciente informe de la consultora PwC, prescindir de esta instalación en el actual contexto de crisis energética elevaría el recibo de la luz un 24% para los hogares españoles y pymes.
¿Por qué subiría tanto la factura al apagar una sola central? La respuesta está en el gas natural. Si eliminamos la energía nuclear, que no emite gases contaminantes y tiene costes de producción muy estables, ese hueco hay que llenarlo principalmente quemando gas en las centrales de ciclo combinado, asegura el informe.
El problema radica en que las tensiones en Oriente Medio han llegado a duplicar el precio del gas en los mercados internacionales según el propio informe. Por el contrario, el combustible de las nucleares (el uranio) se mantiene estable y apenas supone menos del 10% de todos sus costes. Bajo la premisa de PwC, sin la planta extremeña de Almaraz, el mercado mayorista -donde se compra la energía cada día- se encarecería de golpe en 47 euros por megavatio hora (MWh).
El golpe económico para familias y empresas, en cifras
Este fuerte aumento en el mercado mayorista no tardaría en trasladarse a las facturas de todos los consumidores. En total, asegura la consultora, el impacto alcanzaría casi 8.800 millones de euros anuales que saldrían del bolsillo de familias y empresas.
Para entender mejor a quién afecta y cuánto nos costaría este “apagón”, los datos se dividen claramente por tipo de consumidor:
| Tipo | Incremento en factura | Coste extra al año |
|---|---|---|
| Hogares | 24% | 144€ |
| Industria | 35% | 38.922€ |

Más contaminación y un futuro incierto
El impacto negativo no es exclusivamente económico, sino también medioambiental. Al depender, hipotéticamente, más del gas para generar la electricidad que nos falta, las emisiones contaminantes se dispararían en hasta 4,9 millones de toneladas de CO2.
Mirando hacia el futuro, el panorama sigue generando dudas. Incluso si España cumple sus objetivos de instalar más energías renovables, cerrar las nucleares nos dejará mucho más desprotegidos frente a futuros conflictos, incide el informe. De hecho, los expertos calculan que para el año 2035, esta falta de “escudo nuclear” sumaría otros 22€/MWh al precio de la luz ante crisis similares.
Nuevos frentes abiertos
Este delicado escenario ya está provocando reacciones encontradas en distintos sectores de la sociedad. Políticos locales y expertos europeos en Extremadura han comenzado a
En el extremo opuesto, organizaciones ecologistas han contraatacado con sus propios análisis. Afirman que un futuro 100% renovable y sin nucleares sí es posible, pero advierten que la única forma de lograrlo sin disparar los precios es reduciendo drásticamente nuestro consumo energético global en casi un 40%.

La letra pequeña y los sesgos del informe
Sin embargo, un análisis detallado revela varias premisas cuestionables en el estudio de PwC:
- La falsa sustitución exclusiva por gas: el informe asume que el hueco de Almaraz se llenará quemando gas. En un escenario de transición real, este cierre coincidirá con la entrada masiva de energía solar, eólica y sistemas de almacenamiento. Proyectar los precios récord del gas resulta alarmista cuando la penetración actual de las renovables
ya está hundiendo el mercado mayorista , dejándonos a menudo horas a coste cero e incluso precios negativos. - Los costes ocultos y la rigidez nuclear: se subraya que el uranio es barato, pero se omiten deliberadamente los gigantescos costes fijos del sistema (inversiones multimillonarias en centrales envejecidas, gestión milenaria de residuos y desmantelamiento). Además, como estas plantas no pueden parar fácilmente, a menudo nos obligan a desperdiciar energía renovable muy barata en las horas de más sol, frenando el desarrollo de las
baterías que realmente abaratarán la factura a largo plazo. - La tergiversación del ahorro energético: el documento confunde los sacrificios necesarios para un sistema sin nucleares. Reducir el consumo un 40% no significa vivir a oscuras por imposición, sino apostar por una electrificación eficiente. Tecnologías como el vehículo eléctrico o la aerotermia consumen muchísima menos energía primaria que un viejo motor de combustión o una caldera de gas, permitiéndonos mantener nuestro nivel de vida gastando mucha menos energía.
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