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Conductor preocupado por el precio de la gasolina al repostar su coche.
Consumo

Llenar el depósito cuesta ya casi 10 euros más que hace un mes, y la subida no ha terminado

  • La reducción progresiva de la bonificación al impuesto de hidrocarburos añadirá unos tres euros más al repostaje
Sergio Soto
Sergio Soto
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El bolsillo de los conductores seguirá notando durante los próximos meses la retirada progresiva de las medidas fiscales aprobadas para contener el precio de los carburantes. Tras la recuperación del IVA del 21% y la reducción de la rebaja del impuesto de hidrocarburos, llenar un depósito medio de 50 litros ya cuesta casi 10 euros más que hace apenas un mes. Y la factura volverá a aumentar en agosto.

Con los precios actuales de los carburantes —1,539€/l para la gasolina y 1,544€/l para el gasóleo—, un conductor paga 76,95 euros por llenar un depósito de gasolina y 77,20 euros si utiliza gasóleo.

Antes de la retirada de las rebajas fiscales, cuando el IVA se mantenía en el 10% y el impuesto de hidrocarburos disfrutaba de una mayor bonificación, ese mismo repostaje costaba 67,30 euros en gasolina y 67,45 euros en gasóleo.

En consecuencia, llenar un depósito medio cuesta hoy entre 9,65 y 9,75 euros más que antes del cambio fiscal, para los vehículos de gasolina y diésel respectivamente.

“Muchos conductores pueden pensar que el mayor impacto ya se produjo con la vuelta del IVA al 21%, pero la realidad es que el encarecimiento no termina ahí. La retirada progresiva de la rebaja del impuesto de hidrocarburos hará que, si el resto de factores se mantiene estable, cada repostaje sea ligeramente más caro que el anterior durante los próximos meses”, explica Gonzalo Blanco, experto en consumo de Roams.

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El depósito volverá a subir en agosto

La subida no termina en julio. A partir de agosto, la rebaja del impuesto de hidrocarburos pasará de 15 a 10 céntimos por litro, lo que supondrá un nuevo incremento en el precio final que pagan los consumidores.

Con los precios actuales como referencia, el litro de gasolina pasaría de 1,539 a 1,5995 euros, mientras que el gasóleo subiría de 1,544 a 1,604 euros.

Esto supondría que llenar un depósito medio de 50 litros costaría:

  • 79,98 euros en gasolina
  • 80,23 euros en gasóleo

Es decir, unos 3 euros adicionales respecto a julio únicamente por la reducción de la rebaja fiscal.

“Cuando el precio del carburante aumenta unos pocos céntimos por litro puede parecer un cambio poco relevante, pero el efecto acumulado es considerable. Para quienes realizan varios desplazamientos durante las vacaciones, esos pequeños incrementos acaban traduciéndose en varios euros más cada vez que pasan por la gasolinera”, señala Gonzalo Blanco.

Más caro que antes del conflicto de Oriente Medio

Aunque durante los últimos meses se han aplicado medidas fiscales para amortiguar el impacto sobre los consumidores, los carburantes continúan por encima de los niveles previos al inicio de las tensiones en Oriente Medio.

Antes del conflicto, el litro de gasolina rondaba los 1,47 euros, mientras que el gasóleo se situaba en torno a 1,43 euros. En ambos casos el IVA ya era del 21% y no existía ninguna bonificación extraordinaria sobre el impuesto de hidrocarburos.

Con los precios actuales, llenar un depósito medio de 50 litros cuesta 3,45 euros más en un vehículo de gasolina y 5,70 euros más en uno diésel que antes del inicio del conflicto. La diferencia es especialmente acusada en el gasóleo, que ha experimentado un encarecimiento más intenso desde entonces.

La evolución del precio internacional del petróleo seguirá condicionando el coste de los carburantes, pero el calendario fiscal ya marca una hoja de ruta clara para los próximos meses. Si el mercado energético no compensa ese efecto con nuevas bajadas, los conductores afrontarán un verano en el que repostar será progresivamente más caro conforme desaparezcan las bonificaciones extraordinarias.

“Las medidas fiscales han servido para contener parcialmente el impacto del encarecimiento de los carburantes, pero esa protección se está retirando de forma gradual. El consumidor debe tener en cuenta que, salvo un descenso importante del precio del petróleo, llenar el depósito en septiembre o en octubre será previsiblemente más caro que hacerlo en julio”, concluye Blanco.

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