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Persona cargando pellets en una caldera en una sala de almacenamiento
Energía renovable

El IVA de leña y pellet vuelve al 21% el 1 de junio: así afecta a los 2,5 millones de hogares que se calientan con biomasa

  • El fin de la rebaja fiscal dispara el coste a las familias rurales
  • Los fabricantes alertan: Europa mantiene el IVA reducido
Sergio Soto
Sergio Soto
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A partir del próximo 1 de junio, encender la chimenea o la estufa de pellet será bastante más caro. El IVA aplicable a los biocombustibles sólidos -es decir, fuentes de calor naturales como la leña, el pellet y las briquetas- dará un salto del 10% actual hasta regresar al tipo general del 21%.

Esta subida impositiva marca el final de la rebaja fiscal temporal que se aprobó a finales de marzo bajo el Real Decreto-ley 7/2026. La medida, que nació para amortiguar el impacto de la crisis energética, no será renovada de manera automática al no cumplirser los requisitos.

Fin de la tregua fiscal para 2,5 millones de hogares

La Asociación Española de Fabricantes de Estufas, Chimeneas y Cocinas para Combustibles Sólidos (AEFECC) ha puesto el grito en el cielo ante lo que consideran un abandono institucional. La patronal lamenta que la biomasa, una energía renovable, local y limpia, vuelva a quedar relegada a parches temporales en la política del Gobierno.

Trozos de leña apilados en primer plano
Fuente: Magnific

Este incremento del impuesto afectará de forma directa a más de 2,5 millones de familias en España. La peor parte se la llevarán los entornos rurales del interior peninsular, donde estos sistemas de combustión vegetal son la principal fuente de calor y descarbonización real.

“Una vez más, la biomasa recibe migajas fiscales temporales mientras los carburantes fósiles tienen tratamientos más favorables”, critica Carlos Oliván, presidente de AEFECC. Desde el sector ven una enorme contradicción en penalizar fiscalmente una alternativa ecológica consolidada mientras se promueve de cara al público la transición verde.

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España frente al espejo europeo

Mientras España decide retirar el balón de oxígeno fiscal a los consumidores de biomasa, las principales potencias europeas se mueven en la dirección opuesta. Países de nuestro entorno protegen este sector con tipos reducidos permanentes para incentivar el abandono de los combustibles fósiles tradicionales.

Para entender la brecha fiscal que se abre a partir de junio, así queda la comparación de este impuesto en el mapa europeo:

Comparativa del IVA a la biomasa
País IVA Tipo medida
Francia 5% (aproximadamente) Permanente
Portugal, Alemania, Austria, Bélgica Reducido Permanente
España (hasta el 31 de mayo de 2026) 10% Temporal
España (a partir del 1 de junio de 2026) 21% General-Fin de ayuda

A pesar de este fuerte golpe al bolsillo, los fabricantes lanzan un mensaje de tranquilidad para no generar desconfianza en el mercado. Incluso con el IVA al 21%, el pellet y la leña siguen postulándose como opciones mucho más económicas y competitivas que el gas o los sistemas eléctricos convencionales.

“España no está preparada para que todo sea eléctrico”

La inquietud de la patronal va más allá de los impuestos y apunta directamente a la estrategia de obligar a los hogares a depender de una única fuente de energía. El sector critica la obsesión por la electrificación total mediante tecnologías como la aerotermia -sistemas que extraen energía del aire exterior-, argumentando que la infraestructura del país tiene límites claros.

“Actualmente, España no dispone de capacidad eléctrica suficiente para que todos los hogares dependan únicamente de sistemas eléctricos”, advierte Martín García, vicepresidente de AEFECC, en una entrevista en el medio Alto Jalón. El portavoz recuerda que la España interior sufre constantes limitaciones de suministro y que el reciente “gran apagón” demostró los peligros de no contar con alternativas térmicas independientes.

Restos de madera cortada y astillas amontonados
Fuente: Magnific

Menos consumo de leña, más riesgo de incendios forestales

Detrás de un saco de pellet hay mucho más que calefacción doméstica. Hay empleo en los pueblos y mantenimiento del ecosistema. El aprovechamiento de la biomasa obliga a realizar tareas de poda y limpieza forestal, retirando la madera sobrante que se acumula en el suelo de los montes.

Al desincentivar fiscalmente su consumo, se frena la actividad en los bosques, incrementando de manera peligrosa la carga de combustible inflamable en la naturaleza. El sector advierte que un monte descuidado es la receta perfecta para revivir los devastadores incendios forestales que ya asolaron comunidades como Castilla y León durante el pasado año 2025.

Por todo ello, los fabricantes exigen una política seria y un IVA reducido permanente para los biocombustibles de origen nacional. Aseguran que la autonomía energética de los hogares y el futuro del entorno rural no pueden depender de medidas inestables que caducan cada pocos meses.

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