
La fibra barata de Digi y otras low cost tiene un problema: la CNMC estudia que Telefónica cobre el doble por sus alquileres
- La propuesta plantea subidas del 17% anual durante cinco años
- Doce operadoras han pedido a Bruselas que lo impida
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha dado luz verde al inicio de un proceso que podría transformar el modelo de acceso a la infraestructura de Telefónica. Si la propuesta de compromisos voluntarios que ha presentado la telco sale adelante, los operadores que usan sus canalizaciones pagarían hasta un 110% más al cabo de cinco años, una
El pleno de la CNMC aprobó el pasado 19 de junio iniciar los trámites para evaluar la propuesta. La operadora plantea sustituir la norma MARCO —que hasta ahora regulaba el precio del alquiler de sus ductos— por un documento de compromisos voluntarios a cinco años, según ha informado Expansión.
Qué es MARCO y por qué lo usan todos
MARCO es la regulación que fija los precios que Telefónica puede cobrar al resto de operadores por introducir su fibra en sus canalizaciones subterráneas, postes y arquetas. Todo operador que quiera desplegar red propia necesita esta infraestructura: Digi, Masorange, Vodafone y cualquier otro que haya tendido cable en España la han usado de forma intensiva.
El uso es masivo: los rivales de Telefónica tienen unos 50 millones de accesos de fibra desplegados a través de sus conductos. Construir redes paralelas desde cero por canalizaciones alternativas sería económicamente inviable.
Ana de la Torre, experta en telefonía de Roams, señala: “El precio de las canalizaciones no es un coste menor: es una de las bases sobre las que se ha construido la fibra barata en España. Si ese coste se duplica, tarde o temprano la presión llegará a las tarifas más ajustadas”.
Una subida del 17% anual de media durante cinco años
La propuesta de Telefónica no plantea una subida lineal, sino escalonada: las alzas serán mayores al inicio del quinquenio y menores al final. El resultado acumulado al cabo de los cinco años sería de aproximadamente un 110%, lo que equivale a una media del 17% anual, según fuentes cercanas al proceso consultadas por Expansión.
Los precios actuales de los ductos representan solo el 61% de los que existían en 2011, tras múltiples bajadas consecutivas, la última en mayo de 2021. La única subida registrada hasta la fecha fue del 11%, aprobada en 2025.
Lo que ingresa Telefónica, antes y después
Hoy Telefónica recibe alrededor de 130 millones de euros anuales por el alquiler de sus ductos. Si la propuesta se aprueba tal como está, esa cifra ascendería a 273 millones al año al final del periodo, es decir, 143 millones de euros adicionales. Sin ningún coste extra para la telco: el incremento iría directo al EBITDA y a la generación de caja.
Este cambio también tendría un significado simbólico: MARCO es la última regulación que afecta a Telefónica en España. En 2025, la CNMC ya levantó la supervisión sobre su red de fibra hasta el hogar.
Fibercos y tarifas low cost en el punto de mira
Las más afectadas serían las fibercos, las empresas mayoristas de fibra. Para ellas, el coste de los ductos representa una proporción mucho mayor de sus gastos que para los operadores minoristas. PremiumFiber —la
Digi también está directamente expuesto. El operador tiene 14,2 millones de hogares cubiertos con fibra propia a marzo de 2026 y ha anunciado su intención de alcanzar los 21 millones a medio plazo. Un encarecimiento significativo de los ductos podría
La carta a Bruselas y el riesgo de remonopolización
La reacción del sector no es nueva. En abril de 2026, doce empresas firmaron una carta conjunta a la Comisión Europea para pedir que se impidiera esta liberalización: Adamo, Avatel, Colt, Digi, Masorange, Vodafone, PremiumFiber, Elanta, Lyntia, Onivia, Acutelan y Aotec. En noviembre de 2025 ya habían enviado una primera carta denunciando lo que describen como un “monopolio” de Telefónica en estas infraestructuras.
El argumento es que 50 millones de accesos desplegados en ductos de Telefónica hacen inviable cualquier alternativa. Si los precios suben, redesplegarse por otras canalizaciones no es una opción realista: el riesgo que denuncian es una “remonopolización” del sector.
Como apunta nuestra experta, “levantar redes alternativas desde cero no es una opción viable para la mayoría de operadores. Por eso MARCO ha sido tan importante: no regula los detalles técnicos, regula el acceso a la infraestructura que hace posible que haya más competencia”.
Telefónica lo ve de otro modo. Argumenta que incluso con la subida acumulada del 110%, los precios al final del quinquenio seguirían siendo menores que los que cobra Orange a sus rivales en Francia.
“Seguramente los precios actuales no reflejan el valor de su red, pero los rivales de la compañía temen que una subida tan fuerte cambie el equilibrio competitivo. El regulador tendrá que decidir hasta dónde se puede actualizar el precio sin frenar la competencia”, concluye De la Torre.
La decisión final, no antes de finales de 2026
Lo que aprobó el pleno de la CNMC el 19 de junio no es la desregulación en sí, sino el inicio del proceso para evaluarla. El regulador lanzará un test de mercado que comenzará con una consulta pública. Después deberá notificarse a la Comisión Europea, a los otros 26 reguladores de telecomunicaciones de la UE, a las comunidades autónomas y al consejo de consumidores y usuarios.
La decisión final no se espera antes de finales de 2026, y es probable que llegue en 2027. Para entonces, el consejo de la CNMC habrá renovado presidente y tres vocales, lo que añade incertidumbre sobre el resultado final.
La propuesta que evalúe ese consejo renovado podría diferir bastante de lo planteado ahora. El regulador había orientado hacia subidas de entre el 60% y el 80%, y la telco llegó a pedir en febrero de 2026 un aumento del 300%, que fue rechazado de plano.
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