
Por qué España pagará más por el gas aunque sea la última en notar el golpe de Ormuz
- España tiene más ventajas, pero sus reservas están en mínimos
- La tensión en precios crecerá cuando China busque suministros alternativos
El bloqueo del estrecho de Ormuz terminará encareciendo la factura del gas en España de manera inevitable. Aunque nuestro país cuenta con una reserva más diversificada que el resto de Europa, el desvío masivo de las compras hacia el mercado asiático acabará disparando los precios.
Un aviso que han lanzado los presidentes de Naturgy y Repsol, Francisco Reynés y Antonio Brufau, respectivamente, durante la 41ª Reunión Anual del Cercle d’Economia.
El “efecto dominó” de Asia en nuestra factura
La clave del problema logístico radica en la importancia del estrecho de Ormuz para el comercio global. Por esta vía circula el 20% del gas natural licuado (GNL, es decir, el gas enfriado en estado líquido para poder transportarlo en grandes barcos) que consume toda Asia. Si este paso se cierra, potencias como China tendrán que buscar sus suministros en otras partes del mundo.

Francisco Reynés, presidente de Naturgy, fue muy claro al respecto. aunque hace un mes la postura de
La ventaja temporal de España frente a Europa
Pese a las
- Suministro por gasoducto: el 35% del gas que recibe España llega directamente desde Argelia a través de gasoducto.
- Importaciones clave: tres cuartas partes del gas licuado que consume España proceden de Estados Unidos y Rusia, dos mercados que a partir de 2027 afrontarán cambios normativos y un aumento de su propio consumo interno que podrían reducir el volumen disponible para exportación.
- Energía nuclear de respaldo: en regiones como Cataluña, las centrales nucleares (Ascó I, Ascó II y Vandellós II) supusieron el 58,8% de la energía eléctrica producida durante 2025.
Soluciones a corto plazo y el riesgo de desindustrialización
Antonio Brufau, presidente de Repsol, explicó que los mercados han reaccionado rápido al inicio de la crisis. “En el corto plazo se ha actuado de manera ágil y con las refinerías se ha evitado buena parte del impacto”, señaló el directivo. Sin embargo, advirtió que sacar diez millones de barriles diarios del mercado generará problemas serios si la situación no se resuelve pronto.

A esta tensión se suma el debate sobre las estrictas políticas ambientales de la Unión Europea. Ambos líderes energéticos coincidieron en la paradoja actual: mientras Europa pierde industria al reducir sus emisiones, el resto del mundo las aumenta. “Europa se ha convertido en el líder de la descarbonización, el problema es que nadie la ha seguido”, lamentó Brufau.
Para Reynés, es vital equilibrar los objetivos ambientales con la competitividad económica para que la energía siga siendo asequible para las familias. De lo contrario, los altos costes de capital acabarán afectando a todos los sectores, encareciendo desde la electricidad hasta la cadena alimentaria por la subida de precios en fertilizantes.
Últimas noticias










