
Las gafas con IA de Telefónica para personas ciegas que no envían ninguna imagen a la nube
- También identifican a personas conocidas y avisan en voz alta
- El mismo laboratorio ha desarrollado clonación de voz y transcripción en tiempo real
Telefónica ha desarrollado en LaCabina unas gafas inteligentes con IA que describen el entorno de personas con discapacidad visual sin enviar ningún dato a la nube, ya que el procesamiento ocurre directamente en el móvil del usuario. La privacidad es el argumento diferencial con el que la compañía quiere separarse de la competencia.
Los prototipos se han creado en LaCabina, el espacio de innovación de 2.000 m² que Telefónica tiene en su sede de Distrito C en Madrid, donde desarrolla tecnología que en muchos casos va dos años por delante del mercado. Guillermo Bataller dirige el laboratorio junto a los ingenieros Laura Reyes y Pablo Gómez, responsables de estas soluciones.
Gafas que ven por ti
La cámara integrada en las gafas capta la escena y activa una narración automática que describe lo que hay delante del usuario. La imagen no sale del teléfono porque los modelos de IA corren en local. “La foto que tú haces con la cámara de las gafas, no está yendo a ningún lado, se queda en el móvil”, explicó Guillermo Bataller, director de LaCabina, el espacio de innovación de Telefónica en su sede de Distrito C en Madrid.
“Telefónica acierta al llevar la IA al dispositivo: para una persona con discapacidad visual, la tecnología debe ayudar sin obligarla a ceder más información personal que el resto de usuarios”, explica Ana de la Torre, experta en telefonía de Roams.

Cuando la escena incluye una persona, la cámara la pixela antes de procesar los datos necesarios, para que la identidad no salga del dispositivo. Solo viaja la información esencial para responder a lo que el usuario quiere saber.
Las mismas gafas incorporan reconocimiento facial para el caso de uso concreto de identificar a personas conocidas. Si alguien registrado previamente en el móvil se acerca, las gafas avisan por el altavoz con el nombre de esa persona. “Da mucha autonomía, pues para reconocer a alguien que tienes en frente no necesitas ni que hable ni que nadie te diga ’viene mamá’, y todo esto sin tener que subirlo a la nube, por lo que las personas son dueñas y controlan la información”, señaló Bataller.
Estos prototipos ya se han probado fuera del laboratorio. Dos miembros de la ONCE, uno con discapacidad visual, los validaron en el Mobile World Congress de Barcelona y destacaron especialmente el potencial de la tecnología para orientarse en espacios complejos como ferias, museos o edificios públicos.
“Muestran que la IA más valiosa no siempre es la más espectacular, sino la que resuelve situaciones cotidianas: orientarse, reconocer a alguien o entender lo que ocurre alrededor”, señala De la Torre.
Bataller también relata el caso de un usuario que había perdido la vista y que llevaba años sin poder practicar su afición a la navegación. Gracias al prototipo, pudo retomarlo. “La tecnología nos pone a todos igual”, señaló.
Oídos extras
Para personas con discapacidad auditiva, LaCabina ha desarrollado una solución de transcripción en tiempo real que subtitula ponencias y contenidos en directo en varios idiomas. El sistema complementa otro basado en pulseras o smartphones que vibran o se iluminan cuando detectan sonidos relevantes del entorno: una ambulancia, el timbre de la puerta o el llanto de un bebé.
“Las gafas ya están creadas, lo que nosotros hacemos es meter capacidades que creemos que aportar como privacidad o superhabilidades, es como si tuvieras unos ojos extra o unas orejas extra”, explicó Laura Reyes Sanz, Ingeniera de IA en la CDO de Telefónica. Añadir capas de funcionalidad a hardware existente, siempre con el dato procesado donde corresponde, es el principio que articula todos los proyectos del laboratorio.
En esa misma línea se sitúa “Habla por mí”. Un sistema instalado en el PC que usa la mirada del usuario -lectura ocular- como método de escritura y lo combina con clonación de voz para que la síntesis suene igual que la persona antes de perder el habla. Está pensado para quienes han perdido la capacidad de hablar de forma sobrevenida.
Superhabilidades para todos
Más allá de compensar déficits sensoriales, Telefónica trabaja en aplicaciones de lo que denomina “superhabilidades”, que son herramientas que ayudan a mejorar el discurso hablado, la concentración o el reconocimiento de emociones en tiempo real. Son de uso general, pero especialmente útiles para personas con trastornos del lenguaje, TDAH, autismo o deterioro cognitivo leve.

Pablo Gómez, Ingeniero Senior de IA en la CDO de Telefónica, sintetizó la filosofía común a todos estos proyectos: “En la era digital, la privacidad y la innovación son palancas de oportunidad. Todas ellas se basan en la premisa de que las personas deben tener el control para decidir qué comparten con quién, cuándo y dónde”.
Ecosistema de startups y colaboración con la ONCE
LaCabina no trabaja solo con prototipos propios. El espacio también aloja soluciones ya disponibles en el mercado que completan el catálogo de accesibilidad. Visualfy convierte los espacios en entornos inteligentes que detectan y notifican eventos sonoros mediante alertas visuales. BeMyVega es un widget que adapta los contenidos digitales para hacerlos más accesibles a personas con TDAH, dislexia o daltonismo.
El tercer elemento es un quiosco digital para la realización de trámites administrativos con interfaces inclusivas: braille, lectura inmersiva y pantallas situadas a baja altura para usuarios de silla de ruedas.
Buena parte de estos proyectos se han desarrollado con la Fundación ONCE, con la que Telefónica mantiene activo el Convenio Inserta orientado a la inserción laboral de personas con discapacidad.
“La colaboración con Fundación ONCE es importante porque estas soluciones no pueden diseñarse desde un laboratorio sin usuarios reales. La accesibilidad se prueba en contextos reales o se queda en una demo”, concluye la experta.
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