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Instalación energética con paneles solares, aerogeneradores y una planta industrial al fondo
Energía renovable

Más solar, más gas y más CO2: por qué 2025 fue el año más contradictorio de la transición energética española

  • El apagón disparó el uso del ciclo combinado un 23%
  • No hay almacenamiento suficiente para usar la solar por la noche
Sergio Soto
Sergio Soto
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En 2025, España generó más energía solar que nunca. Sin embargo, las emisiones de carbono del sector eléctrico se dispararon un 12,9%. Esta es la doble lectura que revela el informe “Clean Power Progress Index” elaborado por Montel.

El culpable de esta subida en las emisiones -que Red Eléctrica cifra en el 9,1%- es el gas natural. El uso de plantas de ciclo combinado se disparó un 22,9% a lo largo del año. Esto convirtió al gas en la segunda fuente de electricidad del país, superando incluso a la nuclear.

Por este motivo, la intensidad de carbono de la red española aumentó un 14,6%. Es decir, cada megavatio-hora que consumimos en nuestras casas fue más contaminante que el año anterior.

Central térmica de gas de la Bahía de Bizkaia, usada para generar electricidad.
Fuente: Mikel Arrazola en Wikimedia.

El apagón que lo cambió todo

Un grave fallo eléctrico ocurrido en abril de 2025 alteró por completo el funcionamiento del sistema. Sin embargo, culpar a este incidente del repunte de emisiones es hacernos trampas al solitario, ya que el apagón no fue la causa, sino el detonante que desnudó una pésima planificación estructural.

Para evitar nuevos cortes de luz, el operador apostó por la prudencia y limitó el uso de renovables para mantener el gas encendido más tiempo. Las plantas de gas aportan estabilidad a la red (lo que los técnicos llaman “inercia”) cuando el sol se pone o la demanda nocturna sigue alta.

Celebrar un récord de megavatios instalados pierde sentido cuando el operador tiene que apagarlos por seguridad porque hemos construido la casa por el tejado.

Además, la producción de los molinos de viento cayó un 5,8% este año, forzando un uso aún mayor de los combustibles fósiles.

Para entender mejor este desajuste, estos son los datos clave del balance anual:

Radiografía del sector eléctrico español
Indicador Cifra 2025 Variación vs 2024
Producción solar 48,9 TWh +13,0%
Producción eólica 55,6 TWh -5,8%
Producción con gas 52,1 TWh +22,9%
Intensidad de carbono 215 kgCO2eq/MWh +14,6%

Una factura millonaria y fugas de metano

Esta dependencia repentina del gas no solo empeora el cambio climático por el CO2. Según datos recientes de Ecologistas en Acción, quemar todo este gas extra ha supuesto al sistema eléctrico un sobrecoste de entre 422 y 1.500 millones de euros, una horquilla que coincide con las estimaciones de consultoras como PwC (920 millones) o Nera Energía (más de 1.000 millones), y con los 666 millones que ha reconocido la propia Red Eléctrica. No podemos despachar esta factura como un simple bache en nuestro camino verde.

Utilizar el ciclo combinado como muleta constante para dar inercia a la red no es una estrategia de prudencia, sino la constatación de una vulnerabilidad crítica en nuestro modelo energético. Además, quemar más gas implica importar más gas, y eso tiene un coste climático invisible: según el Anuario crítico del gas fósil de la red Gas No Es Solución, las fugas de metano detectadas por satélite en los países proveedores de España casi se duplicaron en 2025. Solo en los yacimientos de Estados Unidos —segundo suministrador nacional, con el 31% de las importaciones— se contabilizaron 774 escapes a lo largo del año.

Récord agridulce en instalación renovable

Pese a los malos datos de contaminación, el país sigue siendo un referente europeo en la transición verde. En 2025, se instalaron 12,39 GW de nuevos paneles solares, marcando un récord absoluto.

Paisaje con paneles solares, molinos de energía eólica y una torre de la red eléctrica bajo el sol.
Fuente: Red Eléctrica Española

La energía eólica terrestre también creció con 1,52 GW nuevos, logrando superar por primera vez en capacidad instalada total a las plantas térmicas tradicionales. La gran tarea pendiente ahora es clara: necesitamos mejorar el almacenamiento con baterías gigantes para poder usar la energía del sol también durante la noche y bajar la factura y las emisiones.

Pero una de las realidades es que estas no llegan porque faltan incentivos económicos. Al volcar tanta energía solar en las horas centrales, el precio se hunde y canibaliza la rentabilidad de las propias renovables, alejando a la inversión privada. Sin embargo, esta caída radical de los precios diurnos supone un reto para los inversores, pero una oportunidad de oro para reindustrializar España, atrayendo a empresas electrointensivas que buscan energía barata y limpia.

En el fondo, nos hemos obsesionado con la generación olvidando el consumo. España ha hecho lo más difícil: dominar la generación barata y masiva. Ahora atraviesa el “valle de la muerte” de la transición energética. Si logramos electrificar la demanda y desplegar almacenamiento, esta vulnerabilidad temporal se convertirá en nuestra mayor ventaja competitiva frente al resto de Europa.

Bombilla y radiador junto a texto sobre cómo gestionar el precio de la luz y el gas con Roams.

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