
Prosegur factura ya en torno al 30% con tecnología, pero evita convertir la IA en un fin en sí mismo
- Un comité interno filtra cada proyecto de IA por sesgos y regulación, mientras el robot Yellow ya vigila grandes eventos
Prosegur ha cumplido 50 años convertida en otra cosa, ya que en torno al 30% de su facturación total procede ya de innovación tecnológica, desde inteligencia artificial hasta oro tokenizado.
Miguel Torres, su CIO y director global de Transformación, explica en una entrevista a El Español, cómo ha llegado hasta aquí sin perder de vista lo esencial. La idea es que la tecnología solo vale si resuelve un problema real.
La compañía ha celebrado su aniversario con un concierto en el Teatro Real y el reconocimiento IMPACT 2026 de la AEERC. Pero el cambio real se mide en negocio y en procesos internos, no en actos protocolarios.
Medio siglo cumplido, ya no solo de seguridad física
Prosegur opera hoy en 36 países con unos 180.000 empleados, frente a los 11 países en los que estaba presente hace 15 años.
El negocio de custodia, tradicionalmente centrado en el transporte de valores, se ha ampliado a relojes, bolígrafos, cigarros y oro, productos que exigen cadenas logísticas específicas. La compañía tokeniza oro físico y ofrece su custodia a través de plataformas digitales, de forma que cualquier persona puede comprar una fracción de un lingote sin tenerlo en la mano. Ese servicio, nacido en España, se ha extendido después a toda la Unión Europea y Reino Unido, ampliando el acceso a un mercado de más de 500 millones de habitantes.
En paralelo, los vigilantes de seguridad física trabajan ya conectados a aplicaciones móviles que les dan datos en tiempo real sobre instalaciones y patrones de riesgo. Los clientes reciben dashboards continuos con accesos, eventos e incidentes, en lugar de los informes puntuales de antes.
Mitad nube, mitad centros de datos propios
La arquitectura tecnológica de Prosegur reparte sus cargas casi a partes iguales. Alrededor de un 50% sigue en centros de datos propios, un 40% está en la nube y el 10% restante funciona como software como servicio. Torres defiende ese equilibrio con un argumento de control: “El driver máximo es mantener el control de las decisiones. Si dentro de tres años quiero cambiar de rumbo o hacer algo distinto, quiero poder hacerlo”.
La compañía usa Oracle para estandarizar sus soluciones SaaS en áreas como el backoffice o los recursos humanos. Para las aplicaciones críticas del negocio, la decisión de dónde alojarlas depende de la disponibilidad, la capacidad de evolución y las necesidades de inteligencia artificial de cada caso. Ese modelo, según ha explicado Torres en declaraciones recientes, le ha permitido reducir el gasto de capital hasta un 20% y mejorar el retorno de la inversión en cuatro puntos.
Una pirámide con la ciberseguridad en el centro
Torres representa la transformación de Prosegur como una pirámide de cuatro niveles, de la base a la cúpula.
- Experiencia del empleado: la base, sostenida por una infraestructura adecuada.
- Atlas: el programa de resiliencia digital para reducir la obsolescencia tecnológica.
- Ciberseguridad: dividida en Bastión, centrado en la higiene digital básica, y SIL, el sistema de detección y respuesta ante incidentes.
- Gestión de datos: en la cúpula, con un lago que integra información operativa, financiera, de empleados y de clientes.
Un comité vigila el uso de la inteligencia artificial
Para evitar despliegues sin sentido, la compañía ha creado un comité de inteligencia artificial responsable que revisa sesgos, regulación aplicable, geografía y tratamiento de datos antes de dar luz verde a cualquier proyecto. Ese comité aplica la normativa europea como referencia incluso en países donde la legislación local es menos exigente. “Los casos que tienen más éxito son aquellos en los que el proceso se revisa y se decide una forma nueva de hacerlo”, resume Torres.
La compañía ya ha probado la vía de la robótica aplicada a la seguridad con Yellow, un robot con forma de perro dotado de IA que se despliega en eventos de seguridad masiva. Torres reconoce que el paso natural después de la inteligencia artificial en Prosegur será precisamente la robótica.
La formación, la apuesta para retener talento
Prosegur ha diseñado una escala interna que clasifica a sus empleados en cinco niveles de capacidades, con formación adaptada al punto de partida de cada persona. Torres conecta esa apuesta directamente con la retención: “Las personas agradecen estar en un lugar donde se les forma en nuevas tecnologías. Eso resuelve parte de las carencias de capacidad y también ayuda a retener talento”.
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