
Telefónica permite acceder a potencia de IA desde 17 puntos de España sin comprar hardware
- Ha completado su red de 17 nodos de edge computing
- Garantiza que los datos queden bajo jurisdicción española
Telefónica ha transformado sus históricas centralitas telefónicas en una innovadora red de 17 minicentros de IA y edge computing repartidos por toda España. Con este movimiento estratégico, la compañía procesará la información localmente, manteniéndola siempre bajo jurisdicción española. Así lo ha anunciado Borja Ochoa, presidente de Telefónica España, en el DigitalES Summit.
Este ambicioso proyecto ha sido respaldado y financiado con fondos europeos del Plan de Recuperación. De hecho, está articulado bajo un IPCEI coordinado directamente por la Comisión Europea. En la actualidad, Telefónica ya lo presenta como un despliegue de edge de referencia en Europa y comercializa servicios B2B en sus 17 localizaciones.
Qué es un nodo edge y por qué importa
Para entender esta revolución, hay que saber que un nodo edge es, básicamente, un servidor situado físicamente muy cerca de donde se generan o consumen los datos. Al no enviarlos a una nube central lejana, la información se procesa de forma completamente local. Como resultado, la respuesta es más rápida porque la distancia que recorre el dato es menor, y se garantiza que todo permanece sujeto a la legislación europea.
Lejos de competir con el cloud computing, este sistema no elimina la nube tradicional, sino que la complementa a la perfección. Gracias a ello, se consigue menor latencia, mucha mayor eficiencia y un control absoluto sobre cada dato. Son precisamente estas mejoras las que permiten servicios antes impensables, como pilotar drones en tiempo real, controlar robots a distancia o crear gemelos digitales en la industria.
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Los 17 nodos y cómo se desplegaron
El mapa de este nuevo Plan Edge de Telefónica abarca ubicaciones clave por toda la geografía nacional. En concreto, la red cubre: Madrid (con dos nodos), Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Málaga, Palma de Mallorca y Las Palmas de Gran Canaria. Además, se extiende a Bilbao, Valladolid, Gijón, A Coruña, Terrassa, Santa Cruz de Tenerife, Santiago de Compostela y Mérida.
Para lograr este despliegue,
Siguiendo esa hoja de ruta técnica, el proyecto ha avanzado a un ritmo constante durante los últimos meses. En enero de 2026, diez de estos avanzados nodos ya estaban plenamente operativos en nuestro país. Finalmente, los siete minicentros restantes se activaron a lo largo del primer semestre del año.
Ante este avance, los analistas del sector destacan la inteligencia de la ubicación elegida. “La clave no está solo en tener 17 nodos, sino en dónde están colocados. Reutilizar antiguas centrales de cobre permite aprovechar ubicaciones estratégicas que ya estaban preparadas para operar infraestructura crítica”, señala Ana de la Torre, experta en telefonía de Roams.
Con la infraestructura lista, la compañía no solo ha terminado el despliegue técnico, sino que ya comercializa activamente servicios B2B. Esta oferta abarca los ecosistemas productivos de cada zona, impactando desde la logística y los puertos hasta la industria 4.0 y el retail. De esta forma, los clientes también pueden consumir capacidad de GPU como servicio, accediendo a potencia para inteligencia artificial sin hacer fuertes inversiones en hardware.
Soberanía digital como propuesta comercial
Durante su intervención en el foro sectorial, Ochoa quiso dejar muy claro que el proyecto va más allá de las buenas intenciones. Según sus propias palabras: “No se trata de una declaración institucional sobre la importancia de la soberanía digital, sino de una propuesta comercial concreta para responder a una necesidad creciente de control, resiliencia y autonomía tecnológica”.
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Profundizando en esta idea, el presidente de la operadora describió qué significa la soberanía digital en el día a día. “Hablamos de saber dónde están los datos, quién los procesa, quién los protege y quién tiene la última palabra”, sentenció. Además, el directivo aprovechó para reclamar una urgente revisión del marco regulatorio europeo, pues considera que genera una asimetría competitiva frente a las grandes tecnológicas globales.
El marco europeo detrás del proyecto
Es importante destacar que el Plan Edge no nace como una iniciativa aislada dentro del sector. Se enmarca en un Proyecto de Interés Común Europeo (IPCEI), donde cada Estado presentó alternativas para desarrollar capacidades cloud-edge y frenar la dependencia externa. Tras ser la mejor valorada en 2021, la propuesta de Telefónica fue impulsada con fondos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España.
Con todo este despliegue, el objetivo de fondo es consolidar una verdadera alternativa tecnológica europea. La meta es que tanto empresas como administraciones puedan ejecutar sus aplicaciones críticas en infraestructuras totalmente locales. Así, garantizan estar sujetas a la regulación comunitaria, evitando depender de plataformas con centros de datos fuera de la Unión Europea.
El impacto de esta estrategia es evidente para los expertos del mercado y las telecomunicaciones. “Europa lleva años hablando de reducir su dependencia tecnológica exterior. Proyectos como este son importantes porque bajan esa idea al terreno: infraestructura local, datos bajo regulación europea y servicios pensados para empresas del país”, concluye De la Torre.
El sustrato técnico: fibra y 5G
Como pilar fundamental, el edge necesita nutrirse de redes de altísima velocidad y baja latencia para conectar los nodos con el usuario. En este sentido, Telefónica cuenta con la ventaja de llegar con su fibra óptica a más de 31 millones de hogares y empresas, sumado a un
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