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Unidad exterior de aire acondicionado instalada en una terraza junto a un termómetro que marca 39 grados
Precios de la electricidad

El precio de la luz sube un 30% en julio: la culpa es del calor, el poco viento y la falta de agua

  • El España-Portugal del Mundial marcó pico de potencia
  • La subida no se trasladará plenamente a la factura
Sergio Soto
Sergio Soto
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En lo que llevamos de mes, el precio medio de la electricidad en el mercado mayorista se ha situado en torno a los 94 euros por megavatio hora (MWh). Si comparamos esta cifra con el mismo periodo de 2025, estamos hablando de un encarecimiento del 30%. Según los datos de OMIE y de Red Eléctrica, esta notable subida es la consecuencia directa de una combinación complicada para el sistema, marcada por el intenso calor y una menor aportación tanto de la energía eólica como de la hidráulica.

Para poner esto en perspectiva, ese incremento del 30% nos recuerda que en julio del año pasado pagábamos unos 72 euros por MWh de media. Curiosamente, esa fue casi la misma cantidad que pagamos de media en el mercado durante la gran ola de calor comparable de 2025, entre el 6 y el 10 de julio. Lo que nos indican estas cifras actuales es que no estamos ante un pico puntual de un par de días, sino que los altos costes se están manteniendo de forma sostenida a lo largo de todo el mes.

La demanda roza récords en plena ola de calor

Como era de esperar ante las altas temperaturas, el consumo se ha disparado. El pasado miércoles 8 de julio, la demanda eléctrica peninsular llegó a alcanzar los 812,6 gigavatios hora (GWh). Con este dato se superan los 809 GWh que se registraron el 2 de julio del año pasado, una jornada que precisamente marcó el pico máximo de consumo de aquel verano durante un episodio de calor extremo muy similar al que atravesamos ahora.

Sin embargo, el récord histórico para la temporada estival aún se resiste. Según los registros que Red Eléctrica separa por estaciones, la marca a batir siguen siendo los 822 GWh que se alcanzaron el 20 de julio de 2006. Donde sí hemos visto cifras muy llamativas es al analizar el consumo por horas, ya que el techo de esta campaña se produjo ese mismo 8 de julio entre las ocho y las nueve de la noche. En ese momento se demandaron 39.160 MWh, rebasando con creces los 37.637 MWh del año anterior, aunque el récord horario de verano siguen siendo los 40.934 MWh del 19 de julio de 2010.

Otro indicador interesante es la potencia máxima instantánea. El pico de este verano se produjo el lunes 6 de julio a las 20:58 horas al llegar a los 39.429 megavatios (MW). El momento exacto resulta bastante anecdótico porque ocurrió justo un par de minutos antes de que comenzara el partido de octavos de final del Mundial entre España y Portugal. De nuevo, este registro supera al del verano pasado, aunque todavía queda lejos del gran récord de 41.318 MW que anotamos en julio de 2010.

Elaboración propia con datos de Red Eléctrica y del mercado mayorista (OMIE).
Comparativa entre olas de calor
Julio de 2026 Julio de 2025
Precio medio del mercado mayorista (mes) 94 €/MWh 72 €/MWh
Precio medio del “pool” en la ola de calor 100 €/MWh 72 €/MWh
Demanda diaria máxima 812,6 GWh (8 de julio) 809 GWh (2 de julio)
Demanda horaria máxima 39.160 MWh (8 de julio, 20-21h) 37.637 MWh (2 de julio, 14-15h)
Potencia instantánea máxima 39.429 MW (6 de julio, 20:58h) 37.946 MW (2 de julio, 14:30h)

Red Eléctrica frena a la industria por falta de viento

Toda esta situación de alta demanda y baja producción renovable provocó un momento de enorme tensión en el sistema hace apenas unos días. La noche del miércoles 15 de julio nos enfrentamos a un nuevo repunte térmico acompañado, de nuevo, por la escasez de viento. Para garantizar los niveles de reserva del sistema ante una caída no prevista de la producción eólica, Red Eléctrica tuvo que intervenir y activar el Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD). A través de este mecanismo, el operador solicitó a las grandes industrias dos reducciones parciales en su consumo eléctrico abarcando las franjas de 21:30 a 23:00 horas y de las diez de la noche hasta la medianoche.

Jesús José Fernández García, product manager de Energía en Axpo Iberia, confirmaba los tramos horarios afectados y señalaba que la elección de ese momento no tenía nada de fortuita. Al caer la noche, la energía solar deja de producir de manera repentina. Si a ese factor le sumamos que la ola de calor había desplomado la producción eólica y que los hogares tenían los aires acondicionados encendidos a máxima potencia, el sistema se encontraba ante un cuello de botella verdaderamente crítico.

Para solventar estos problemas puntuales se utiliza precisamente el SRAD, un sistema que vino a sustituir a la antigua interrumpibilidad y que actúa en la práctica como una gigantesca central eléctrica virtual. Básicamente, cuando falta energía en la red, grandes devoradores de electricidad como acereras, cementeras o industrias químicas paralizan voluntariamente parte de sus procesos a cambio de una compensación económica regulada. El nivel de estrés del sistema fue tal que esa misma noche el mercado mayorista se disparó hasta los 199,99 €/MWh y marcó el momento más caro de todo el mes.

Un mix con más renovables que no frena el precio

A pesar de que los costes energéticos no dejan de subir, es importante destacar que la base del mix eléctrico peninsular sigue siendo muy verde. En concreto, las fuentes renovables aportan un 57,5% del total de la energía que consumimos. A día de hoy la tecnología solar fotovoltaica lidera la generación de forma destacada con un 30,1%, situándose bastante por delante de la energía nuclear (19,4%), los ciclos combinados de gas (17,3%) y una mermada energía eólica (14,5%).

Y es que es precisamente esa debilidad temporal del viento y del agua lo que justifica que estemos pagando la luz más cara que en 2025 al tener que recurrir a fuentes de respaldo más costosas. La presión sobre la red ha sido innegable, hasta el punto de que la consultora AleaSoft situó la demanda de aquel caluroso 8 de julio como la segunda más alta registrada en el país desde 2021 impulsada por temperaturas extremas que alcanzaron los 42°C en el valle del Ebro, Extremadura y Andalucía.

Mirando un poco más allá, las previsiones no apuntan a una relajación del consumo a corto plazo. La Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión de Electricidad (ENTSO-E) calcula que la demanda de este verano de 2026 crecerá en España un potente 8,9%. Esta cifra contrasta frontalmente con el discreto 2,5% de media que se espera para el conjunto del continente europeo. Además, hay que tener en cuenta un matiz fundamental al analizar todos estos récords porque los datos oficiales de Red Eléctrica no contabilizan la energía de las instalaciones de autoconsumo, por lo que el consumo real es todavía mayor.

Qué supone para la factura de los hogares

Con todo este baile de megavatios y de récords históricos, la gran preocupación ciudadana es inevitablemente cómo se va a reflejar la subida en el bolsillo. Por poner un poco de contexto, un hogar medio en España suele consumir entre 250 y 290 kilovatios hora (kWh) al mes. Para aquellos clientes que tienen contratada la tarifa regulada o PVPC, el precio diario del mercado mayorista solo tiene un peso del 45% en su recibo final, ya que el 55% restante viene determinado de antemano por una cesta de mercados de futuros.

Precisamente por este mecanismo de reparto diseñado para amortiguar los golpes del mercado, no hay motivos para pensar que una subida del 30% en los precios mayoristas se vaya a trasladar de forma directa e inmediata a la totalidad de la factura mensual. Al final, el impacto real para las familias dependerá de la proporción exacta de cada componente en sus respectivos contratos y de si esta tendencia alcista nos da una tregua en los días que le restan al mes.

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