Buque metanero transportando gas natural licuado en alta mar, clave para el suministro energético
Precios de la electricidad

Adiós al gas caro: los analistas confirman la tendencia que aliviará tu factura en 2026

  • El exceso de oferta y los inventarios elevados presionan los precios a la baja
  • El impacto llegará primero al mercado mayorista y después a las facturas domésticas
Sergio Soto
Sergio Soto
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Si durante los últimos años mirar el precio del mercado mayorista provocaba vértigo, las previsiones para 2026 invitan, por fin, a la calma. Los últimos informes de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y la Administración de Información Energética (EIA) confirman una divergencia histórica: el precio del gas se desinfla en Europa mientras se tensiona al otro lado del Atlántico.

El mercado de referencia europeo (TTF) está registrando mínimos que no se veían desde hace meses, rompiendo barreras psicológicas a la baja. Los analistas apuntan a un exceso de oferta y a unos inventarios en niveles récord para esta época del año como las causas principales de este alivio. Es lo que algunos expertos han denominado la carambola perfecta, una combinación de factores geopolíticos y de demanda asiática que, inesperadamente, ha terminado beneficiando al bolsillo del consumidor en el viejo continente.

Bombilla sobre una factura de electricidad junto a monedas y una calculadora, simbolizando el coste de la luz

El impacto en el suministro español

Esta situación es especialmente relevante para la península ibérica. España ha diversificado enormemente sus fuentes de entrada para no depender de un solo grifo. La competencia es feroz y los datos recientes muestran cómo Estados Unidos ya rivaliza con Argelia por el trono de principal proveedor de gas. Que el gas americano suba de precio en origen podría obligar a los operadores españoles a rebalancear sus carteras hacia el gas por tubo del norte de África, buscando siempre la opción más competitiva para mantener la estabilidad de precios.

La bajada en los mercados mayoristas internacionales es la antesala de facturas más ligeras, pero el traslado no es inmediato ni idéntico para todos. La caída del precio del gas tiene un efecto dominó: primero reduce el coste de producción de electricidad (bajando el precio de la luz) y, posteriormente, alivia el coste del gas natural para calefacción.

No obstante, los usuarios deben estar atentos a su tipo de contrato. Mientras que el mercado libre tarda en ajustar sus ofertas, los consumidores acogidos a tarifas reguladas suelen notar antes estas variaciones, aunque también están más expuestos a la volatilidad a corto plazo. Es vital revisar periódicamente las condiciones contratadas para entender cómo te afectan los cambios en la tarifa y si las revisiones trimestrales juegan a tu favor o en tu contra en este nuevo escenario de 2026.

En conclusión, el “agujero” de precios que predicen los analistas para los combustibles fósiles en 2026 parece ser, por una vez, una excelente noticia para la economía doméstica europea.

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