
Rivales políticos, aliados energéticos: la potencia mundial que apunta a ser el mayor suministrador de gas de España
- Se ha disparado el uso de ciclos combinados y ha obligado a importar más GNL que nunca
- Presión estratégica, contratos a largo plazo y el declive del gas ruso han allanado el camino
El gran apagón del 28 de abril, que obligó a Red Eléctrica a operar el sistema en modo reservado durante meses, no solo sacudió la confianza energética del país: también ha reordenado de arriba abajo el mapa del gas que llega a España. En un contexto de mayor demanda para sostener la estabilidad del sistema eléctrico, Estados Unidos ha escalado posiciones hasta igualar prácticamente a Argelia como principal proveedor, según los últimos datos de Cores.
En octubre, las importaciones de
Un vuelco acelerado por la crisis eléctrica
Tras el apagón, las centrales de ciclo combinado -alimentadas con gas- han sido clave para estabilizar el sistema. Eso ha disparado la demanda y, con ella, la llegada de gas por barco. Así, las importaciones por gasoducto cayeron un 28% en octubre, mientras que las de GNL se dispararon un 68%.

Hoy, más del 70% del gas que entra en España llega en buques metaneros, el formato en el que Estados Unidos es dominante. Solo en octubre, el país norteamericano envió 13.702 GWh, prácticamente el mismo volumen que Argelia, tradicional suministrador y aliado energético.
En el acumulado del año, la tendencia es todavía más marcada: las compras de GNL estadounidense han aumentado un 94%, hasta 98.404 GWh. Una cifra que deja a EE. UU. a un paso de cerrar 2025 como primer proveedor, un escenario que no se veía desde 2022.
Geopolítica, sanciones y presión de Trump
El avance estadounidense no se explica solo por motivos técnicos. También responde a un tablero internacional completamente reconfigurado:
- Empuje directo de Washington: el Gobierno de Donald Trump ha presionado a Europa para acelerar el desacoplamiento energético de Rusia. Amenazas de aranceles, vetos selectivos y un compromiso europeo de incrementar las compras de energía estadounidense han redefinido las rutas de suministro del Viejo Continente.
- Rusia se desploma: las ventas rusas a España han caído un 46%, reduciendo su peso al 10,5%. Bruselas, además, ha aprobado vetos progresivos a las importaciones de gas ruso: el GNL quedará prohibido desde enero de 2026 y el gas por tubería desde septiembre de 2027.
- Contratos a largo plazo que consolidan el giro: compañías como Naturgy ya han firmado acuerdos de hasta 20 años con exportadores de EE. UU., como Venture Global, para sustituir el suministro ruso destinado a desaparecer.
Argelia resiste, pero ya siente la sombra norteamericana
El país magrebí sigue siendo el principal proveedor en lo que va de año, con un 34,1% del total, pero su tendencia es ligeramente descendente: las importaciones desde Argelia retroceden un 1,7% en lo que va de ejercicio.

Aunque las tensiones diplomáticas por el Sáhara se han estabilizado, la normalidad energética no ha devuelto a Argelia al dominio absoluto previo.
España compra más gas... y también lo reexpide más
Además, octubre dejó otro hito: las reexpediciones de gas desde España -gas previamente importado y enviado a otros países- se duplicaron, con Francia y Marruecos como principales destinos. El dato refleja la volatilidad del mercado europeo y el papel clave de las regasificadoras españolas como puerta de entrada del GNL al continente.
En resumen, si la tendencia de final de año se mantiene, España podría cerrar 2025 con Estados Unidos como su primer proveedor de gas, algo impensable hace apenas tres ejercicios, cuando Rusia aún tenía peso estratégico y Argelia mantenía una sólida hegemonía.
Este vuelco en el mapa del gas llega en pleno debate sobre el futuro energético del país, donde España explora alternativas estructurales para reducir la dependencia del GNL. Una de las más ambiciosas es la posible instalación de la
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