
Ni 18 ni 22 grados: los expertos revelan la temperatura ideal de la calefacción para ahorrar en la factura
- Bajar un grado puede ahorrar entre un 7% y un 10% en el recibo invernal
- Un uso inteligente del termostato es clave para confort y eficiencia
Con temperaturas de frío invernal, ajustar correctamente la temperatura de la calefacción se ha convertido en la prioridad número uno para las familias que buscan proteger su economía. El uso estratégico del termostato no solo garantiza un ambiente confortable en el hogar, sino que es la herramienta más eficaz para
El rango ideal: confort y eficiencia
Los expertos en energía coinciden en que no existe una cifra única para todo el día, sino que esta debe adaptarse a nuestra actividad. Durante las horas de vigilia, cuando estamos activos en el salón o las zonas comunes, la cifra recomendada oscila entre los 19°C y los 21°C.
Estas recomendaciones están alineadas con las guías del Ministerio para la Transición Ecológica, que sugiere no sobrepasar estos límites para mantener un equilibrio entre el bienestar térmico y el ahorro nacional. Superar este límite no solo puede resultar sofocante, sino que supone un incremento innecesario del gasto.
¿Y por la noche? Pues la situación cambia: para garantizar un descanso saludable, los especialistas sugieren bajar la intensidad hasta situarla entre los 15°C y 17°C. Mantener la casa demasiado caliente durante el sueño puede dificultar la conciliación del mismo y resecar en exceso las vías respiratorias.
Además de mejorar el bienestar, existen otras formas de
La regla del grado: pequeños cambios, grandes ahorros
Uno de los datos más reveladores para el consumidor es el impacto de un solo grado en el termómetro. Se estima que reducir tan solo un grado la temperatura puede generar un ahorro de entre el 7% y el 10% en el consumo total de energía. En términos prácticos, bajar de 22°C a 20°C podría suponer una rebaja significativa en la factura anual sin sacrificar la sensación de bienestar.
Este ahorro es vital si tenemos en cuenta los datos de la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), que estima que el gasto medio anual en calefacción puede oscilar entre los 600 y los más de 1.000 euros dependiendo del sistema utilizado, siendo las calderas de gas natural y las bombas de calor las opciones más eficientes frente a los radiadores eléctricos.
“La clave no es pasar frío, sino aplicar la lógica del aprovechamiento térmico”, explican los analistas del sector. Esto implica también diferenciar por estancias: habitaciones que no se utilizan de forma habitual, como cuartos de invitados o trasteros, deben mantener sus radiadores al mínimo o cerrados para no desperdiciar recursos.
Consejos adicionales para este invierno
Además de lo obvio (
Para que el sistema funcione de manera óptima, es fundamental realizar un mantenimiento previo. El purgado de los radiadores antes de que comience el frío intenso asegura que el calor se distribuya de forma uniforme. Asimismo, el aislamiento es el mejor aliado de la calefacción. Revisar las juntas de puertas y ventanas para evitar infiltraciones de aire frío permite que el hogar conserve la energía generada por mucho más tiempo.
Finalmente, frente al eterno debate de si es mejor dejar la calefacción encendida todo el día o apagarla al salir, la respuesta de los técnicos es clara: si vas a estar fuera más de tres horas, lo más eficiente es apagarla o reducirla a una temperatura de mantenimiento de 15°C para evitar que la vivienda se enfríe por completo, salvo que cuentes con sistemas de inercia lenta como el suelo radiante.
Como recuerda el Ministerio, una gestión inteligente de los recursos no solo beneficia al bolsillo, sino que es fundamental para la sostenibilidad del sistema energético.
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