Sede de Telefónica frente a la Comisión Europea en Bruselas al atardecer
Telefonía móvil

El Gobierno avala en el MWC que Telefónica se fusione con sus rivales en plena tormenta de pérdidas: esto es lo que hay detrás

  • Su objetivo son las operaciones corporativas en Europa
  • La SEPI compró el 10% de la operadora en 2024
Jesús Hoyos
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El Gobierno de España ha cerrado filas con Telefónica en el Mobile World Congress (MWC). El Ministro para la Transformación Digital, Óscar López, ha avalado la gran petición de la operadora: que Europa cambie las reglas para permitirles fusionarse y ganar tamaño. Pero este apoyo incondicional llega justo en el momento más tenso de la compañía, tras anunciar unas pérdidas contables históricas de 4.318 millones de euros en 2025.

¿Por qué el Ejecutivo defiende a capa y espada a una empresa que acaba de presentar números rojos multimillonarios y un despido colectivo para casi 5.700 personas? La respuesta está en el largo plazo y en una estrategia de supervivencia europea.

El espejismo de los números rojos

Las pérdidas de 4.318 millones de euros suenan a catástrofe, pero la realidad operativa de Telefónica es muy distinta. La compañía no está perdiendo dinero por vender menos líneas o fibra, sino que está asumiendo de golpe unos costes extraordinarios altísimos para “limpiar” sus cuentas y soltar lastre.

El agujero financiero de 2025 se explica por tres grandes facturas que la empresa ha decidido pagar ahora para ser más rentable en el futuro:

  • El coste del ERE: la salida pactada de miles de trabajadores en España supone un impacto inicial de 2.500 millones de euros, pero generará ahorros de 600 millones anuales a partir de 2028.
  • La huida de Latinoamérica: Telefónica ha abandonado México, Venezuela y otros seis países para centrarse exclusivamente en sus mercados clave europeos.
  • El cambio de cúpula: las indemnizaciones de la anterior directiva (José María Álvarez-Pallete y Ángel Vilà) han costado más de 78 millones de euros.

Si eliminamos estos gastos excepcionales, el negocio real sigue funcionando: Telefónica ingresó 35.120 millones de euros y obtuvo un beneficio neto ajustado de 2.122 millones.

El Estado asume el golpe bursátil

El plan Transform & Grow del actual presidente, Marc Murtra, es un trago amargo. Ha supuesto recortar el dividendo a la mitad, acometer despidos masivos y ha provocado una caída en Bolsa de hasta el 16% en el último año. Todo ello ha levantado fuertes críticas de la oposición (PP y Vox) e incluso de Yolanda Díaz, que tachó el ERE de “indecente”.

A pesar del ruido político, el núcleo duro de la compañía apoya a Murtra. El Gobierno defiende la inversión de 2.284 millones que la SEPI (el Estado) realizó en 2024 para hacerse con el 10% de la empresa. En una reciente respuesta parlamentaria, el Ejecutivo ha dejado claro que su visión es “a largo plazo” y que no les preocupa la caída coyuntural de las acciones, ya que confían en que estas decisiones dolorosas crearán valor en el futuro.

Fusionarse para sobrevivir a China y EE. UU.

Con las cuentas saneadas y el recorte de personal en marcha, el objetivo de Telefónica es crecer en Europa. Para ello necesita comprar a sus rivales (como Vodafone en España o 1&1 en Alemania), pero las estrictas leyes antimonopolio de Bruselas lo ponen muy difícil.

Aquí es donde entra el apoyo del Gobierno de España. Tal y como señaló Óscar López en Barcelona, Europa necesita crear gigantes tecnológicos para poder competir con Estados Unidos y China. Telefónica promete mantener una disciplina financiera de hierro y no endeudarse más, abriendo la puerta a ampliaciones de capital, pero exige a la Unión Europea que le quite el freno de mano regulatorio de una vez por todas.

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