Ilustración de un ciberataque a una instalación de paneles solares con hacker usando portátil y drones sobrevolando la planta fotovoltaica
Seguridad

El talón de Aquiles de la energía solar: expertos alertan de cómo se podría hackear el suministro nacional fácilmente

  • Es vulnerable debido a su fragmentación y atomización
  • El consenso urge la aplicación de la directiva NIS2 y el NCCS
Sergio Soto
Sergio Soto
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El vertiginoso despliegue de la energía solar en España ha hecho saltar una alerta durante el reciente Europa Solar Quality Summit en Barcelona. Diversos especialistas han puesto el foco en la fragilidad de las redes actuales frente a posibles ciberataques, advirtiendo que el sistema no está tan blindado como se pensaba.

Tal y como ha recogido El Periódico de la Energía, el principal problema radica en la dispersión de los activos solares. Esta falta de cohesión estructural facilita que agentes externos puedan infiltrarse en la red eléctrica de forma silenciosa y poner en jaque el suministro nacional sin necesidad de realizar maniobras técnicas complejas.

Ahora, las plantas fotovoltaicas están en el centro de la diana. El medio especializado recalca que, al existir infinidad de puntos de conexión de menor tamaño, los delincuentes informáticos encuentran múltiples brechas de acceso que no requieren herramientas avanzadas para ser explotadas.

Debilidades en el núcleo del sistema fotovoltaico

Se apunta a una vulnerabilidad que nace del propio diseño del sector. Al convivir una enorme cantidad de propietarios y tecnologías distintas, establecer un escudo digital uniforme resulta casi imposible. Los expertos sostienen que las barreras de protección actuales son insuficientes en comparación con otras industrias críticas.

Técnico instalando un panel solar fotovoltaico con herramientas y guantes de seguridad

La gestión de los inversores -las unidades que dirigen el funcionamiento de los paneles- supone otro riesgo latente. La mayoría de estos componentes se fabrican fuera de nuestras fronteras, lo que genera una dependencia peligrosa. Si el soporte técnico y el software vienen de terceros países, las autoridades locales pierden el control real sobre posibles bloqueos o sabotajes remotos.

Esta carencia de seguridad se entiende como un desajuste del mercado: se prioriza la instalación rápida y económica sobre el blindaje informático. No obstante, las nuevas directrices comunitarias tratarán de corregir esta tendencia, imponiendo controles más rigurosos para evitar que una intrusión en una planta pequeña acabe provocando un colapso energético a gran escala.

Nuevas reglas de juego: la directiva NIS2

El panorama normativo está cambiando para tratar de cerrar estas grietas de seguridad. En este sentido, toma relevancia de la directiva NIS2, que obligará a los gestores de energía a fortalecer sus defensas. España adopta aquí un rol basado en la inspección constante, situándose en un término medio dentro de las políticas de supervisión de la Unión Europea.

Mientras naciones como Alemania optan por una burocracia técnica asfixiante, el enfoque en España busca ser más pragmático. Según El Periódico de la Energía, la meta es unificar criterios de certificación para el hardware, asumiendo que cualquier punto débil en la red de un país vecino representa una amenaza directa para el resto de los estados miembros.

IA: optimización operativa frente a brechas de seguridad

Por otro lado, el análisis de PV Tech examina cómo la inteligencia artificial ha pasado a ser un elemento indispensable pero arriesgado. Aunque esta tecnología es clave para gestionar la producción de forma inteligente, su uso masivo también multiplica las superficies de exposición ante intrusiones externas que antes eran impensables.

Filas de paneles solares montados sobre estructuras inclinadas en una instalación fotovoltaica

Un factor determinante en esta evolución es el exigente requerimiento energético de los sistemas que procesan esta información. PV Tech advierte que, de cara a 2030, la automatización será la norma, lo que obligará a las empresas a vigilar estrechamente unos algoritmos que ya están siendo replicados por atacantes para golpear el sistema de forma autónoma.

El informe concluye que la falta de una IA soberana en el continente es un problema de primer orden. Al delegar el desarrollo en potencias ajenas, Europa cede parte de su autonomía legal. El desafío inmediato será conseguir que la innovación fotovoltaica avance sin que la protección digital de los activos se quede atrás.

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