Técnicos de Red Eléctrica inspeccionando una torre de transmisión eléctrica
Energía

Serio aviso de la UE a España por las grietas del modelo energético

  • El gas sigue siendo imprescindible por la rigidez del sistema eléctrico
  • Bruselas alerta del bajo nivel de interconexión eléctrica de España
Sergio Soto
Sergio Soto
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La Comisión Europea ha vuelto a poner el foco sobre la infraestructura energética nacional. En su último informe, Bruselas ha advertido que, pese al liderazgo en generación limpia, el sistema eléctrico en España presenta vulnerabilidades técnicas que podrían comprometer la seguridad del suministro a medio plazo. El informe subraya que la modernización de la red no está avanzando a la misma velocidad que la transición hacia las energías verdes, algo que forma parte de los retos del sistema energético español en 2026.

Uno de los puntos más críticos señalados por la UE es el persistente aislamiento eléctrico de la Península Ibérica. A pesar de los objetivos comunitarios, los niveles de intercambio energético con el resto del continente siguen siendo insuficientes. Esta situación se agrava por la limitada conexión con Francia, una barrera física y técnica que impide que el excedente de energía producida en territorio español pueda ser aprovechado de forma eficiente por el mercado europeo.

Vista aérea de una planta solar fotovoltaica integrada en un entorno agrícola

Esta desconexión acentúa el riesgo de inestabilidad, ya que la falta de interconexión eléctrica dificulta la respuesta ante picos de demanda o caídas inesperadas de la producción. Según los expertos de la UE, la arquitectura actual del sistema aún no garantiza la resiliencia necesaria frente a imprevistos climáticos o fallos técnicos complejos. Y es que España, señala, apenas llega al 3% de interconexión, cuando la UE ha marcado que el objetivo para 2030 es del 15%.

El reto de gestionar una producción récord

Los datos demuestran que la producción renovable ha superado sus propios límites en los últimos años, pero este éxito trae consigo retos derivados de la elevada penetración de energías variables, como la eólica y la fotovoltaica. El despliegue de mecanismos de flexibilidad y control del sistema no ha avanzado al mismo ritmo, lo que genera episodios de vertidos (energía que se pierde al no poder ser integrada o transportada).

Para mitigar este problema, Bruselas urge a acelerar la instalación de soluciones de almacenamiento masivo. Aunque se han dado pasos legislativos con el nuevo decreto para el sector eléctrico, la realidad es que el despliegue de baterías sigue siendo incipiente. Sin una capacidad de almacenamiento sólida, el sistema eléctrico sigue sufriendo una rigidez que impide aprovechar las horas de máxima radiación solar o viento.

Técnicos realizando labores de mantenimiento en una torre de alta tensión eléctrica

Además, la digitalización del mercado es una pieza clave. Herramientas como el establecimiento de precios en intervalos de 15 minutos se presentan como una solución necesaria para incentivar el consumo eficiente y dar rentabilidad a las tecnologías de almacenamiento energético en toda España.

Saturación y dependencia del gas

Otro de los problemas estructurales que menciona la UE es la incapacidad de la red para absorber nueva demanda industrial. Actualmente, la saturación de los nudos de conexión está frenando proyectos estratégicos de vivienda e industria, ya que solo se aprueba el 12% de las nuevas conexiones por falta de capacidad física en las infraestructuras existentes.

Central térmica con gran chimenea industrial ubicada cerca de la costa

Esta rigidez técnica mantiene viva la persistente interdependencia entre el gas y la electricidad. En momentos en los que la generación renovable cae, el sistema español sigue recurriendo masivamente a los ciclos combinados de gas para mantener el equilibrio, lo que expone a los consumidores a la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles. La transición hacia una red más inteligente y flexible es uno de los mayores desafíos energéticos para este 2026.

En conclusión, el aviso de la UE es claro: para que el sistema eléctrico español sea verdaderamente resiliente, no basta con instalar más paneles solares. Es imperativo invertir en una red más conectada, flexible y capaz de almacenar la energía del futuro para que España deje de ser, definitivamente, una isla energética.

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