
Reynés, presidente de Naturgy, avisa: si queremos un suministro de luz garantizado, habrá que pagarlo
- Reclama mantener todas las tecnologías en funcionamiento y depurar la factura de cargas
- El debate europeo apunta a un problema de competitividad y a nuevas dependencias estratégicas
Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy, ha lanzado un mensaje directo y sin paños calientes durante su intervención en el XXIV Congreso de Directivos CEDE en Zaragoza. En un momento en el que familias y empresas miran con lupa el recibo eléctrico, el directivo ha advertido de que la transición energética y la garantía de tener electricidad siempre disponible no salen baratas. “La seguridad de suministro tiene un coste”, sentenció, recordando a los consumidores que “desgraciadamente, nada es gratis”.
Reynés argumenta que para mantener la estabilidad de la red y aplicar las medidas necesarias sobre
Esta advertencia sobre la dificultad de abaratar la energía a corto plazo cobra especial relevancia en un contexto donde ya se anticipa que
TRES VECES MÁS. El debate subió de tono cuando se pusieron las cifras sobre la mesa. Cristina Lobillo, directora de Política Energética de la Comisión Europea y compañera de debate de Reynés, arrojó un dato que preocupa profundamente a la industria comunitaria: el precio medio de la electricidad en Europa “duplica y hasta triplica” al que pagan en Estados Unidos y China.
Esta brecha de competitividad, según Reynés, se agrava por la carga fiscal y política que soportan los recibos en el continente. El presidente de Naturgy aprovechó para pedir una limpieza” de la factura, denunciando que esta se ha convertido en un “cajón de sastre” donde los gobiernos cargan costes que no son estrictamente energéticos y que deberían financiarse vía Presupuestos Generales del Estado. “Cualquier drenaje de recursos va en contra de la inversión”, advirtió, en una clara alusión a la presión fiscal y al impuesto a las energéticas que se debate actualmente en España.
ESCENARIO INTERNACIONAL. Más allá del precio, el encuentro sirvió para alertar sobre una nueva amenaza geopolítica. Si Europa sufrió por su dependencia del gas ruso, ahora camina hacia una dependencia crítica de China. Lobillo señaló que la transición verde requiere de 20 minerales críticos esenciales, y actualmente “el 70% del refino de estos materiales se hace en China”.
Bruselas presentará en diciembre una estrategia de urgencia para intentar mitigar este riesgo, buscando acuerdos con terceros países. Sin embargo, el mensaje que quedó flotando en Zaragoza fue claro: la independencia energética y la descarbonización son objetivos irrenunciables, pero el camino para lograrlos implicará, inevitablemente, que el consumidor asuma que la seguridad y la estabilidad tienen un precio en su factura mensual.
Últimas noticias









