Gotas de lluvia sobre la superficie de placas solares en tejado en un día nublado.
Energía renovable

No, tus placas solares no hibernan: así rinden en invierno y por qué pueden ser incluso más eficientes

  • Su rendimiento depende más de la temperatura y del diseño de la instalación
  • Siguen generando energía con luz difusa y la lluvia actúa como un mantenimiento natural
Andrea Benito
Andrea Benito
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¿Las placas solares sirven en invierno o es mejor esperar al verano para instalarlas? La pregunta se repite cada año cuando bajan las temperaturas y los días se acortan. Y, pese a los mitos que aún circulan, la respuesta es sencilla: sí, funcionan perfectamente. Lo hacen todos los días del año y, en algunos casos, incluso con mayor eficiencia que en verano.

Menos horas de sol, pero más eficiencia

Es cierto que en invierno hay menos horas de luz -en algunas zonas de España, casi la mitad que en julio- y eso reduce la producción total. Pero eso no significa que las placas hibernen. Los paneles solares no necesitan calor, solo luz. Y el frío, lejos de perjudicarlos, mejora su rendimiento eléctrico.

Placas solares con hojas secas amarillas de otoño y luz del sol filtrada entre árboles.

Los fabricantes fijan su potencia en condiciones de 25ºC. Cuando el panel supera los 35ºC o 40ºC -algo habitual en verano- pierde parte de su eficiencia. En invierno ocurre lo contrario: el ambiente frío permite a los paneles convertir la luz en electricidad de forma más eficaz, especialmente en días despejados.

¿Y qué pasa con los días nublados, lluvia o nieve?

Otro mito habitual es pensar que, si está nublado o llueve, la instalación no produce. Lo cierto es que la luz difusa que atraviesa las nubes sigue generando energía, aunque en menor cantidad. Además, la lluvia suele ser beneficiosa: ayuda a limpiar las placas de polvo y suciedad, algo que puede mejorar su rendimiento cuando vuelve el sol.

Paneles solares cubiertos parcialmente de nieve en invierno frente a una casa de madera.

Solo la nieve puede frenar puntualmente la producción si se acumula sobre la superficie. Pero las instalaciones están inclinadas para que se deslice con facilidad. Y, en cuanto la placa queda descubierta, vuelve a funcionar con normalidad.

Instalar en invierno también tiene ventajas

Lejos de ser un mal momento, el invierno puede ser incluso una buena época para instalar placas solares. La demanda suele bajar, la disponibilidad de instaladores aumenta y la producción, aunque menor, sigue siendo más que suficiente para reducir la factura eléctrica.

Técnicos instaladores montando paneles solares fotovoltaicos en el tejado de una vivienda.

A lo largo del año, una instalación fotovoltaica bien dimensionada compensa sin problema el descenso estacional: la energía extra generada en primavera y verano equilibra los meses de menor radiación.

Conclusión: la energía solar no entiende de estaciones

Ni frío, ni nubes, ni días cortos: las placas solares funcionan todo el año y siguen siendo una inversión rentable incluso en pleno invierno. Lo importante no es el mes del calendario, sino el diseño de la instalación, la orientación y el mantenimiento.

En definitiva, si estás pensando en dar el salto al autoconsumo, no tienes que esperar al verano. El ahorro puede empezar también en los meses más fríos.

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