El magnate Elon Musk, en una de sus intervenciones.
Energía renovable

Ni Marte ni robots: la “locura” que Elon Musk ha propuesto para convertir la España Vaciada en una gran planta solar

  • España ya es una potencia fotovoltaica, pero la red es el gran cuello de botella
  • Almacenamiento y transporte condicionan exportaciones masivas
Sergio Soto
Sergio Soto
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En el marco del Foro Económico Mundial de Davos 2026, Elon Musk ha lanzado una ambiciosa propuesta para la España Vaciada: transformarla en la gran central eléctrica de Europa. Según el magnate, la instalación masiva de placas solares en las regiones menos pobladas del país permitiría generar energía suficiente para abastecer a todo el continente aprovechando el potencial fotovoltaico español.

La realidad es que España ya es esa potencia que Musk imagina. Al cierre de 2025, el país consolidó su liderazgo tras un año donde la energía solar se coronó como reina del sistema eléctrico. Con más de 30.000 MW de potencia instalada solo en grandes plantas, la capacidad de generación fotovoltaica ha crecido de forma exponencial en la última década.

Este despliegue ha permitido hitos recientes, como el hecho de que el consumo de renovables haya superado todas las expectativas europeas. Sin embargo, para convertir a la península en la “batería” del continente, no basta con instalar paneles. Se requiere una infraestructura de transporte y almacenamiento que actualmente presenta deficiencias críticas para soportar tal volumen de carga.

Instalación de paneles solares fotovoltaicos para el autoconsumo de energía renovable.

El reto de la red y las interconexiones deficientes

El principal obstáculo del plan de Musk es técnico. España sigue siendo, en la práctica, una isla energética. Los expertos advierten que la falta de interconexión eléctrica limita nuestra capacidad para evacuar energía, lo que pone en riesgo la estabilidad del suministro y frena cualquier proyecto de exportación masiva a escala europea.

Para que la energía de la España vaciada llegue a Alemania o Francia, es vital avanzar en el plan de conexión con el país vecino. Sin estas autopistas eléctricas, la mitad de la producción renovable podría perderse por la imposibilidad de transportarla, invalidando cualquier estudio de ejecución que no contemple la modernización urgente de la red de alta tensión.

Personalmente, como experto en energía de Roams, la propuesta de Musk la analizo con cautela social. España ya es una potencia solar de primer orden, pero el desarrollo de la España vaciada no puede pasar por convertirla simplemente en una empleada energética de Europa. El enfoque debería centrarse en la revitalización real de los territorios.

Paneles solares fotovoltaicos dispuestos en hilera en un campo con cielo sin nubes.

Lo que necesitan estas zonas no es ser tratadas como espacios vacíos para ser explotados, sino ser dotadas de servicios que frenen su despoblación. No se trata de usar algo vacío para que sea productivo para terceros, sino de hacer que esas regiones dejen de estar vacías tras años de pérdida de población debida al abandono institucional. La energía debe ser una herramienta para que la gente vuelva a vivir allí, no solo para poner placas.

Hacia una transición energética con equilibrio social

El debate generado por Musk en Davos pone sobre la mesa la necesidad de una planificación que equilibre la rentabilidad económica con la justicia territorial. La tecnología para ser la central eléctrica de Europa ya está en manos de España, pero su ejecución real dependerá de la capacidad de diálogo con las comunidades rurales y de una inversión decidida en interconexiones internacionales que dejen de aislar al mercado ibérico.

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