
Ni Marte ni robots: la “locura” que Elon Musk ha propuesto para convertir la España Vaciada en una gran planta solar
- España ya es una potencia fotovoltaica, pero la red es el gran cuello de botella
- Almacenamiento y transporte condicionan exportaciones masivas
En el marco del Foro Económico Mundial de Davos 2026, Elon Musk ha lanzado una ambiciosa propuesta para la España Vaciada: transformarla en la gran central eléctrica de Europa. Según el magnate, la instalación masiva de placas solares en las regiones menos pobladas del país permitiría generar energía suficiente para abastecer a todo el continente aprovechando el potencial fotovoltaico español.
La realidad es que España ya es esa potencia que Musk imagina. Al cierre de 2025, el país consolidó su liderazgo tras un año donde
Este despliegue ha permitido hitos recientes, como el hecho de que el
El reto de la red y las interconexiones deficientes
El principal obstáculo del plan de Musk es técnico. España sigue siendo, en la práctica, una isla energética. Los expertos advierten que la
Para que la energía de la España vaciada llegue a Alemania o Francia, es vital avanzar en el
Personalmente, como experto en energía de Roams, la propuesta de Musk la analizo con cautela social. España ya es una potencia solar de primer orden, pero el desarrollo de la España vaciada no puede pasar por convertirla simplemente en una empleada energética de Europa. El enfoque debería centrarse en la revitalización real de los territorios.
Lo que necesitan estas zonas no es ser tratadas como espacios vacíos para ser explotados, sino ser dotadas de servicios que frenen su despoblación. No se trata de usar algo vacío para que sea productivo para terceros, sino de hacer que esas regiones dejen de estar vacías tras años de pérdida de población debida al abandono institucional. La energía debe ser una herramienta para que la gente vuelva a vivir allí, no solo para poner placas.
Hacia una transición energética con equilibrio social
El debate generado por Musk en Davos pone sobre la mesa la necesidad de una planificación que equilibre la rentabilidad económica con la justicia territorial. La tecnología para ser la central eléctrica de Europa ya está en manos de España, pero su ejecución real dependerá de la capacidad de diálogo con las comunidades rurales y de una inversión decidida en interconexiones internacionales que dejen de aislar al mercado ibérico.
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