
La red de cargadores de coches eléctricos crece un 37%, pero uno de cada cuatro sigue fuera de servicio
- La carga rápida aumenta un 58% pero con mayor presencia interurbana
- El crecimiento no se traduce en una red plenamente operativa
España ha despedido 2025 con una realidad dual para los coches eléctricos y su ecosistema de movilidad. Por un lado, la infraestructura de carga rápida de alta potencia ha experimentado un avance sin precedentes, pero el estado real de los puntos de recarga en el territorio nacional sigue arrojando
Según los datos del último Barómetro de la Electromovilidad de ANFAC, aunque la cantidad de postes instalados marca un máximo histórico con un 37% de aumento, la inoperatividad de casi una cuarta parte de la red y la lenta tramitación administrativa amenazan con frenar una transición que aún se encuentra lejos de los objetivos europeos.
Radiografía de una infraestructura récord pero ineficiente
El balance del ejercicio 2025 muestra un crecimiento cuantitativo incontestable: España cerró el año con un total de 53.072 puntos de recarga de acceso público. Este incremento se traduce en 14.347 nuevas instalaciones respecto al año anterior, lo que supone el mayor crecimiento anual registrado por la patronal hasta la fecha. Sin embargo, la gestión de esta
Además, cabe destacar el crecimiento de la red de carga rápida, que ha aumentado un 58% con respecto a 2024. A pesar de haber alcanzado los 5.151 puntos de esta tecnología de mayor velocidad de carga, la mayoría están en puntos interurbanos.
A día de hoy, el 24% de la infraestructura instalada en España -un total de 16.340 puntos- se encuentra fuera de servicio. Estos cargadores, que bien están averiados, en mal estado o pendientes de conexión a la red eléctrica, suponen un lastre para la experiencia del usuario y evidencian el grave problema del mantenimiento que padece la red nacional. De estar todos operativos, el país contaría con un parque de casi 70.000 estaciones públicas.
El impacto de las ayudas: del MOVES III al 20% de cuota
En lo que respecta al mercado, el sector ha vivido un punto de inflexión motivado por la política de incentivos El anuncio del plan MOVES III 2025 en el mes de abril actuó como un catalizador para las ventas, permitiendo que
Desde junio, este tipo de vehículos ha logrado mantener una cuota de mercado superior al 20%, cerrando el año con un indicador de penetración que ha escalado 11,2 puntos hasta situarse en una valoración de 32,6 sobre 100.
Este avance ha permitido a España recortar 13,2 puntos de distancia frente a la media de la Unión Europea en términos de mercado, aunque el país sigue alejándose de los líderes del ranking como Noruega o Países Bajos. En la comparativa global, el indicador general de electromovilidad español se sitúa en 22,9 puntos, todavía muy por debajo de la media europea de 35,5.
La asignatura pendiente de la potencia en carretera
Uno de los mayores desafíos para el uso de estos vehículos en trayectos largos es la calidad y ubicación de la carga. Actualmente, el 59% de los cargadores se concentra en ámbitos urbanos, mientras que solo el 41% restante es de carácter interurbano. La situación en carretera es especialmente crítica: el 57% de los puntos en entornos interurbanos ofrecen potencias de apenas 22 kW o inferiores.
Esto se traduce en tiempos de espera mínimos de tres horas, una barrera insalvable para la movilidad profesional y de larga distancia. El informe de ANFAC insiste en que el despliegue de infraestructuras de al menos 150 kW es “fundamental” para que el coche eléctrico sea percibido como un vehículo de “todo uso”. A pesar de ello, el 70% de la red pública nacional sigue limitada a bajas potencias.
Un mapa regional de dos velocidades
La transición energética no está ocurriendo de forma uniforme en todo el país. Durante el pasado año,
En el lado opuesto, regiones como Canarias han caído doce puestos en el ranking tras crecer apenas 3,9 puntos, mientras que Ceuta y Melilla permanecen a la cola con una evolución casi inexistente.
En conclusión, aunque el volumen de cargadores es el más alto de la historia, España solo ha alcanzado el 5,5% de los objetivos de infraestructura fijados para 2030 dentro del paquete europeo Fit for 55.
Los analistas advierten que la burocracia y las dificultades para acceder a la red de distribución eléctrica mantienen paralizados cientos de proyectos de alta potencia que son “absolutamente necesarios” para el transporte pesado y el despliegue definitivo del vehículo ligero.
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