
Iberdrola impulsa el mayor parque solar del País Vasco: generará energía para 45.000 hogares
- El proyecto Ekienea recibe la autorización del Gobierno
- La energética aporta un 75% de los 90 millones de inversión
Iberdrola ha recibido la luz verde definitiva para Ekienea, la que será la planta solar de referencia en el País Vasco. Este hito administrativo permite iniciar la construcción de una infraestructura clave que duplicará la capacidad fotovoltaica actual de la región, consolidando el compromiso de la eléctrica con la transición energética en territorio vasco.
El proyecto se ubicará en las proximidades del polígono industrial de Arasur, en el municipio alavés de Armiñón. Con una potencia instalada de 125 MW, la instalación generará energía limpia para abastecer a más de 45.000 hogares. Esta infraestructura se suma a
La inversión total para la puesta en marcha de este parque comandado por Iberdrola superará los 90 millones de euros. Durante la fase de construcción, se prevé la creación de hasta 300 puestos de trabajo en los momentos de mayor necesidad, lo que supondrá un importante impulso económico para la provincia de Álava y las zonas colindantes, reafirmando el valor de la colaboración público-privada en estos grandes desarrollos.
Un modelo de colaboración para la soberanía energética
Ekienea es fruto de una alianza estratégica entre Iberdrola, que ostenta el 75% del capital, y socios institucionales como el Ente Vasco de la Energía (EVE) (18%), Krean (Corporación Mondragón, 5%), y la Diputación Foral de Álava (2%) a través de Enargi. Este modelo busca reducir la dependencia energética exterior de Euskadi, aprovechando el
La planta ocupará una superficie total de 200 hectáreas, aunque el diseño ha sido optimizado para minimizar el impacto visual. De hecho, se han destinado 100 hectáreas exclusivamente a medidas de compensación ambiental y regeneración forestal. Este enfoque asegura que el desarrollo industrial conviva de manera equilibrada con la biodiversidad y el entorno natural del municipio de Ribera Baja.
Una vez que entre en funcionamiento, la instalación evitará la emisión de unas 15.500 toneladas de CO2 a la atmósfera cada año. Este ahorro es fundamental para cumplir con los objetivos de descarbonización marcados por el Gobierno Vasco. La autorización administrativa previa supone el último gran obstáculo superado antes de que las máquinas comiencen a trabajar sobre el terreno alavés.
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