
“Guerra al fanatismo climático”: el plan de Vox para las renovables y la nuclear que puede imponer en Aragón
- Inversores y grandes proyectos entran en un escenario de incertidumbre
- Amenaza con tensar el equilibrio entre empleo, industria y territorio
Tras los resultados del pasado domingo, Vox se ha consolidado como la fuerza determinante para el futuro de Aragón. Un hecho que puede acabar imponiendo un
Este cambio de rumbo que puede llegar de la mano de la formación ultra genera una incertidumbre sin precedentes en un sector que veía en la región su principal motor de crecimiento.
Guerra abierta a los macroparques de renovables
El ascenso de la formación de Santiago Abascal pone en la diana proyectos emblemáticos como el Clúster del Maestrazgo o el plan Búfalo de Forestalia, según recopila Expansión. Para Vox, estas instalaciones son fruto del “fanatismo climático” y suponen una amenaza directa para el sector primario y el paisaje rural aragonés. La formación ya ha advertido que no habrá pactos de gobierno sin una revisión profunda de las autorizaciones administrativas vigentes.
Esta postura busca revertir lo que denominan como una “expansión descontrolada” que, a su juicio, solo beneficia a los grandes lobbies energéticos. Los inversores temen ahora por la seguridad jurídica de sus activos, ya que muchas de estas infraestructuras ya cuentan con declaraciones de impacto ambiental favorables. La tensión es máxima entre las empresas que ya han comprometido miles de millones de euros en suelo aragonés.
La paralización de estos proyectos no solo afectaría a la generación de energía, sino también a la creación de empleo local vinculado a la construcción y el mantenimiento de los parques.
Además, algunos de estos proyectos están ligados a los data centers de Amazon, Blackstone o Microsoft, e incluso a
La alternativa: una nueva central nuclear en Aragón
Como contrapartida al
La intención es alargar la vida útil de las centrales actuales y convertir a Aragón en el epicentro de un
Un escenario de incertidumbre para los inversores
Gigantes como Repsol, Endesa o el fondo danés CIP observan con cautela los movimientos en las Cortes de Aragón. La posibilidad de que Vox gestione carteras como Agricultura o Industria facilitaría la implementación de trabas burocráticas para los nuevos proyectos. Esto podría desplazar la inversión hacia otras comunidades autónomas con marcos regulatorios más estables y favorables a la transición verde.
El resultado electoral del 8F no solo cambia el mapa político, sino que redefine las reglas del juego energético en el valle del Ebro. Mientras el sector clama por estabilidad, el nuevo equilibrio de fuerzas apunta hacia una legislatura de confrontación ideológica sobre el modelo de consumo. El “adiós” a los molinos parece estar hoy más cerca de ser una realidad administrativa que una simple promesa de campaña.
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