Fachada de la sede de Naturgy con imagen del presidente en un retrato superpuesto.
Energía

El “efecto apagón” dispara los beneficios de Naturgy: así logró ganar más de 2.000 millones

  • La generación mediante ciclos combinados se disparó un 63,3%
  • El Consejo ha renovado a Reynés hasta 2030
Sergio Soto
Sergio Soto
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El balance financiero de Naturgy ha dejado una lectura agridulce para los consumidores. Mientras el país aún recuerda las consecuencias del apagón del pasado abril, la energética ha presentado unos beneficios que superan los 2.023 millones de euros en 2025, un 6,4% más que el año anterior.

Los números presentados ante la CNMV no dejan lugar a dudas. El motor de este crecimiento no reside en la operativa ordinaria, sino en el papel crucial que jugaron sus centrales de gas. La producción de los ciclos combinados de Naturgy se disparó un 63,3%, un dato que refleja su rol como respaldo indispensable para un sistema eléctrico que mostró sus costuras, especialmente tras el gran fallo de suministro del pasado abril.

En ese contexto de vulnerabilidad, la generación con gas se convirtió en la garantía de la estabilidad del sistema, y también en una fuente de ingresos extraordinaria para la compañía.

Esta situación pone de manifiesto cómo las grandes compañías eléctricas aprovechan las crisis estructurales para maximizar sus ingresos, en este caso para asegurar el suministro. Mientras el sector se reparte beneficios milmillonarios, el ciudadano percibe que su vulnerabilidad es, en realidad, el negocio de otros.

El EBITDA de la generación térmica de la empresa se duplicó hasta alcanzar los 563 millones de euros.

Inversiones y dividendos: prioridad al accionista

A pesar de que Naturgy presume de invertir 2.142 millones de euros, el desglose financiero muestra una realidad clara. Las redes de distribución y los proyectos renovables siguen presentes, pero la prioridad inmediata ha sido la retribución. El flujo de caja generado ha permitido una lluvia de dividendos de 1.700 millones de euros, elevando el pago por acción a los 1,77 euros, por encima de lo prometido inicialmente.

La deuda neta de la compañía se mantiene estable en los 12.317 millones de euros, demostrando una solvencia que contrasta con el encarecimiento de la vida. Es evidente que unas pocas firmas dominan el mercado nacional, dictando el ritmo de la transición energética según sus propios balances. Para 2026, la empresa ya prevé repetir estas cifras récord, consolidando un modelo donde el riesgo es público y el beneficio, privado.

Oficina de Naturgy con espacio de atención al cliente en centro comercial.

Blindaje en la cúpula y control accionarial

En el plano interno, estos resultados han servido para blindar la gestión de Francisco Reynés. El Consejo de Administración ha acordado extender su mandato como presidente ejecutivo hasta el año 2030. Esta decisión busca dar estabilidad ante el baile de sillas entre sus grandes accionistas, donde el fondo australiano IFM ha ganado peso específico con un tercer consejero.

La estructura de propiedad también ha sufrido cambios tras la salida parcial de BlackRock, que renuncia a uno de sus representantes. Con un capital flotante que ya alcanza el 18,7%, Naturgy intenta proyectar una imagen de transparencia y apertura al mercado, aunque el núcleo duro de CriteriaCaixa, IFM y CVC sigue manteniendo el control férreo sobre el destino de la principal gasista del país.

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