
La CNMC prorroga su plan que paga a la industria por ayudar a estabilizar la red eléctrica
- Cobran por ajustar su consumo y aliviar sobretensiones
- Sirve de puente hacia un modelo dinámico más avanzado
La CNMC ha autorizado una nueva prórroga para el proyecto piloto que permite al consumidor industrial cobrar por estabilizar la red eléctrica peninsular. Este programa, que convierte a las fábricas en piezas clave para el suministro, se mantendrá vigente hasta el 31 de enero de 2027 tras demostrar su eficacia en el control de la tensión.
El organismo regulador ha decidido extender este mecanismo ante la necesidad de evitar sobretensiones en el sistema. Mediante esta fórmula, las empresas participantes reciben una retribución por ajustar su comportamiento energético, un modelo que recuerda a
Éxito del control de tensión y participación industrial
Desde su puesta en marcha en febrero de 2024, el proyecto ha logrado atraer a 49 grandes consumidores. De ellos, 14 están conectados directamente a la red de transporte y 35 a la de distribución. Gracias a su intervención, se ha logrado reducir drásticamente la generación de energía reactiva sobrante, un factor que ponía en riesgo la seguridad de la infraestructura nacional.
Los datos avalan la continuidad del plan: solo entre enero y octubre de 2025, el operador del sistema abonó 1,55 millones de euros a las empresas colaboradoras. La CNMC califica este gasto como “contenido y razonable”, situándolo dentro de los márgenes técnicos previstos para equipos equivalentes de control de voltaje en las subestaciones.
Hacia un nuevo modelo de control dinámico en 2026
A pesar del éxito del piloto, el objetivo final es la transición hacia un servicio definitivo y más sofisticado. Por ello, se ha instado a Red Eléctrica a presentar, antes del 12 de junio de 2026, una propuesta para un nuevo proyecto de
Esta decisión llega tras constatar que el procedimiento de operación actual, aprobado en junio de 2025, aún no ha atraído a ninguna instalación de demanda. La prórroga actual sirve, por tanto, como un puente necesario para no perder el “recurso” que ya aportan los consumidores mientras se ajustan los incentivos económicos del modelo futuro.
Un cambio de rol en la transición energética
Tradicionalmente, la responsabilidad de mantener el voltaje de la red recaía exclusivamente en las grandes centrales térmicas o hidráulicas. Con el avance de la descarbonización, el sistema requiere que la demanda pase de ser un sujeto pasivo a un actor con rol activo. Este plan piloto es la prueba de que el mercado puede ofrecer soluciones eficientes y rentables para las empresas.
La normativa europea actual prioriza estas soluciones de mercado frente a las obligaciones no remuneradas. De este modo, las fábricas que ayudan a equilibrar el sistema no solo contribuyen a la seguridad del país, sino que encuentran una nueva vía de ingresos al optimizar su factura eléctrica a través de la gestión de la energía reactiva.
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