Ilustración artística de la alianza entre Netflix y Warner Bros con personajes y logo de Paramount.
Streaming

Warner rechaza una millonada de Paramount por HBO Max: prefiere a Netflix por seguridad y estrategia

  • El consejo apuesta por una operación más acotada y con menos riesgos regulatorios
  • La decisión refuerza el peso estratégico del streaming y reordena el tablero de las grandes plataformas
Andrea Benito
Andrea Benito
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El consejo de administración de Warner Bros. Discovery ha decidido rechazar la oferta hostil presentada por Paramount para adquirir HBO Max, valorada en unos 108.000 millones de dólares, y respaldar el acuerdo ya alcanzado con Netflix, una operación inferior en precio, pero que la compañía considera estratégica y financieramente más segura.

La decisión marca un punto de inflexión en la pugna que enfrenta a los dos gigantes del sector por el control de los activos más valiosos de Warner Bros. Discovery, propietario de marcas como HBO, Warner Bros. Pictures o CNN. Aunque la propuesta de Paramount superaba ampliamente la valoración de Netflix -en torno a los 83.000 millones de dólares-, la dirección de WBD ha concluido que no todo se reduce al importe final de la oferta.

Más valor, menos riesgo

Según fuentes cercanas al proceso, el consejo de Warner considera que la alianza con Netflix ofrece un valor “superior y más seguro” para los accionistas, al reducir los riesgos regulatorios, financieros y operativos asociados a una integración completa con Paramount. La propuesta de Netflix se centra exclusivamente en los estudios de cine y televisión y en el negocio de streaming (HBO Max), dejando fuera los activos lineales tradicionales, que serían escindidos en una compañía independiente.

Logotipos oficiales de Netflix y Warner Bros uno junto al otro sobre fondo negro.

Este planteamiento encaja con la estrategia que WBD ya había trazado antes de que estallara la guerra de ofertas: una separación progresiva entre el negocio de contenidos y streaming, con mayor potencial de crecimiento, y las cadenas de cable, cada vez más presionadas por la caída de audiencia y publicidad.

Paramount, en cambio, planteaba la compra de la totalidad del grupo, asumiendo tanto los activos digitales como los canales tradicionales. Una operación de mayor envergadura, pero también más compleja desde el punto de vista regulatorio y financiero, especialmente en un contexto de creciente escrutinio antimonopolio en Estados Unidos.

La política entra en juego

La operación no se desarrolla en un vacío económico. La irrupción de Donald Trump en el debate ha añadido una dimensión política inesperada. El expresidente estadounidense ha mostrado públicamente su simpatía por la oferta de Paramount y ha señalado directamente el futuro de CNN, una de las joyas mediáticas de Warner, asegurando que la cadena “debe ser vendida”.

A esto se suma la controversia generada por el respaldo inicial de Affinity Partners, el fondo vinculado a Jared Kushner, yerno de Trump, que finalmente se retiró de la financiación de la oferta de Paramount. Este movimiento ha debilitado aún más la credibilidad de la propuesta ante el consejo de WBD, que observa con cautela cualquier operación susceptible de convertirse en un foco de presión política o regulatoria.

Netflix juega con ventaja

Mientras Paramount estudia si mejora su oferta antes de que expire el plazo, el 8 de enero de 2026, Netflix actúa ya como si hubiera ganado la partida. La plataforma, que ya ha señalado que esto no implica una fusión técnica inmediata con HBO Max, ha reforzado su mensaje público sobre la operación, subrayando su visión de largo plazo y su compromiso con el ecosistema creativo, en un intento claro de tranquilizar tanto a los reguladores como a la industria.

Captura de tuit de DiscussingFilm anunciando la fusión de Netflix y Warner Bros con nueva imagen.

Para Netflix, la adquisición de Warner Bros. Discovery supondría un salto histórico: ampliaría de forma drástica su control sobre la producción y distribución de contenidos premium, reforzando su posición dominante en el mercado global del streaming sin cargar con los costes estructurales de la televisión tradicional.

En el lado opuesto, voces como la de Bob Iger, CEO de Disney, han alertado sobre el impacto que esta operación podría tener sobre el consumidor, especialmente en los precios de suscripción y en la disponibilidad de contenido.

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