
Telefónica y Starlink hunden el plan de internet rural por satélite del Gobierno
- El plan, que debía llegar a 1,3 millones de viviendas y negocios, apenas suma 14.000 altas
- El desplome de la iniciativa evidencia la dificultad de competir con ofertas privadas cada vez más atractivas
El programa ÚNICO Demanda Rural, diseñado por el Gobierno para llevar conexión por satélite a los hogares más aislados del país, ha fracasado muy lejos de sus objetivos iniciales. El plan -que debía llegar a 1,3 millones de viviendas y negocios- apenas suma 14.000 altas reales dos años y medio después de su lanzamiento. Un 1% del objetivo teórico y menos de la cuarta parte de los usuarios que podía financiar el propio presupuesto del proyecto.
Los datos han sido adelantados por el diario económico Expansión a través de una información en la que también se refleja un amplio consenso entre fuentes del sector: el programa, adjudicado a Hispasat como proveedor mayorista, se ha visto atrapado entre problemas comerciales, desinterés de los distribuidores y una competencia cada vez más agresiva por parte de nuevos actores.
TELEFÓNICA Y SU PROPIO SATÉLITE. Aunque Telefónica figuraba entre los distribuidores llamados a impulsar el despliegue, su papel ha sido residual: menos del 10% de las altas provienen de la operadora. El motivo, señalan las fuentes consultadas por Expansión, está en la tensión entre vender un servicio externo poco rentable y potenciar alternativas propias de fibra o 5G rural.
De hecho, la propia compañía ha reforzado este año su línea satelital con una
LAS OFERTAS DE STARLINK. El otro motivo clave tiene nombre propio y acabamos de mencionarlo: Starlink. El servicio de satélites de órbita baja de SpaceX ha competido de forma feroz en España,
En la práctica, Starlink ha absorbido buena parte de la demanda potencial del programa estatal, especialmente después de que Eurona -el operador llamado a liderar la fase minorista del proyecto- entrara en concurso de acreedores.
AMAZON TAMBIÉN ENTRA EN EL TABLERO. El fracaso del plan llega en un momento en el que la competencia en internet satelital se recrudece.
La entrada de LEO añade aún más presión al modelo planteado por el Gobierno, que se basaba en una oferta de 100 Mbps por 35 euros al mes a través de Hispasat, una propuesta que hoy compite con servicios más rápidos, más flexibles y cada vez más baratos.
RENTABILIDAD LIMITADA Y COMERCIALIZACIÓN INSUFICIENTE. A pesar de que el discurso oficial hablaba de un potencial de 1,3 millones de beneficiarios, la realidad presupuestaria era mucho más modesta: con 36 millones de euros destinados a costear las instalaciones (hasta 600€ por usuario), el máximo teórico real rondaba los 60.000 clientes.
Pero ni siquiera ese nivel se ha alcanzado. Los distribuidores recibían apenas 80 euros por alta, un margen considerado insuficiente para invertir en despliegues comerciales propios. Sin una fuerza tractora clara, sin Eurona y con Telefónica mirando hacia sus soluciones, el proyecto ha ido diluyéndose hasta quedarse en cifras poco relevantes.
Esto abre un nuevo escenario muy distinto al de 2023 en el que las opciones comerciales privadas avanzan más rápido que las públicas y los hogares rurales tienen más alternativas que nunca. Por eso, al Gobierno no le queda otra que redefinir su estrategia de cobertura ultrarrápida en zonas remotas.
Últimas noticias









