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Fútbol

Quien quiera emitir LaLiga tendrá que unirse a los bloqueos e identificar piratas: Tebas va más allá

  • Pedirá que operadores y/o plataformas tomen un papel proactivo
  • La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia cuesta alguna de sus exigencias
Jesús Hoyos
Jesús Hoyos
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LaLiga, en su incesante ofensiva contra la piratería, ha decidido ir un paso más allá. La organización presidida por Javier Tebas ha puesto en marcha el concurso para la adjudicación de los derechos audiovisuales a partir de la temporada 2027-2028, y las condiciones son más estrictas que nunca. Quien quiera emitir el fútbol, ya sea una operadora como Telefónica o una OTT como DAZN, Amazon o Netflix, deberá convertirse en un soldado de primera línea en la guerra de LaLiga, asumiendo un papel activo tanto en los tribunales como en la protección tecnológica de la señal.

Una ofensiva legal: de colaborador a protagonista proactivo

El cambio más significativo no es lo que se pide, sino cómo se pide, tal y como publica Cinco Días. Si bien los operadores ya colaboraban en procesos judiciales actuando como “perjudicados”, el nuevo pliego exige que adopten un rol “proactivo”. Esto significa que deberán tomar la iniciativa, junto a LaLiga, para impulsar acciones judiciales y extrajudiciales con el objetivo de que los bloqueos de IPs sean lo más rápidos y eficaces posible.

Las exigencias se dirigen en dos direcciones:

  • Contra los distribuidores: Los socios deberán colaborar para que los tribunales adopten los “bloqueos dinámicos en directo”, permitiendo tumbar una conexión fraudulenta de forma inmediata aunque utilice VPN, proxy o DNS para ocultarse.
  • Contra los usuarios: Si el adjudicatario es un operador de telecomunicaciones, deberá “cooperar activamente” para identificar a los clientes que acceden al contenido de forma ilícita, mencionando explícitamente tecnologías como P2P, la plataforma Acestream o el método del cardsharing.

Este último punto, sin embargo, choca con la jurisprudencia, ya que una sentencia de 2024 admitió que se identificara al titular de la señal que la redistribuía, pero no a los usuarios finales que se conectaban a ella.

Estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid lleno de aficionados antes de un partido de LaLiga. Vista de las gradas y el campo.

Un blindaje técnico: la docena de escudos de LaLiga

Además del frente legal, LaLiga exigirá a sus socios que apliquen “al menos” una docena de medidas técnicas para fortificar la señal. Entre las nuevas exigencias se encuentran:

  • Sistemas de rotación de claves y medidas para prevenir la captura de imagen y audio.
  • Tecnología anti-VPN y de geobloqueo para limitar el acceso territorial.
  • Dobles factores de autentificación para los usuarios.
  • Verificación del lugar de ubicación de los abonados y validación de medios de pago del territorio.
  • Marcas de agua invisibles para trazar el origen de una señal filtrada.

La CNMC y los usuarios: las voces discordantes

Esta estrategia de “tierra quemada” contra la piratería ya ha encontrado su primer obstáculo. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha publicado un informe en el que cuestiona varias de estas cláusulas. Competencia considera que obligar a un operador a intervenir en procesos judiciales como perjudicado es una “intromisión injustificada en la estrategia legal” de una empresa, que podría acarrearle gastos lesivos y que excede el ámbito de LaLiga. También cuestiona la exigencia de “al menos” 12 medidas técnicas, ya que abre la puerta a que la patronal imponga más, con el coste asociado que ello implicaría.

Mientras tanto, los usuarios siguen denunciando los efectos colaterales de los bloqueos actuales. Aunque LaLiga defiende que su sistema es de “precisión quirúrgica”, las quejas en redes sociales sobre webs y negocios legítimos afectados por los bloqueos indiscriminados son recurrentes.

Vista del césped y las gradas del Reale Arena, el estadio de la Real Sociedad. Publicidad de LaLiga en primer plano.

A pesar de las objeciones, es poco probable que estas nuevas exigencias disuadan a los grandes operadores y/o plataformas. De hecho, algunas como Movistar dependen de sus paquetes de contenido premium para evitar la fuga de clientes. Algo que ya habrá notado tras perder la NBA o la ACB.

Con un impacto de la piratería estimado en 700 millones de euros anuales, LaLiga está decidida a proteger el valor de su producto, y todo apunta a que quien quiera servir el mayor espectáculo del país deberá, antes, comprometerse a ser su guardián.

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