Caricatura de juicio entre Paramount Warner Bros y Netflix con abogados discutiendo en tribunal.
Streaming

Paramount, Warner y Netflix ya están en los tribunales: la guerra por el streaming y el cine está lejos de terminar

  • Una demanda busca bloquear la operación y forzar más transparencia
  • La ofensiva incluye presión legal y un pulso accionarial que podría alargar el conflicto
Andrea Benito
Andrea Benito
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La batalla por el control de Warner Bros suma un nuevo capítulo y sube varios grados de intensidad. Paramount ha decidido pasar a la ofensiva judicial y accionarial para frenar el acuerdo alcanzado entre Warner y Netflix, un movimiento que amenaza con prolongar uno de los conflictos corporativos más complejos y mediáticos de Hollywood en los últimos años.

La compañía ha confirmado que ha presentado una demanda ante el Tribunal de Cancillería de Delaware con un objetivo muy concreto: obligar a Warner a revelar información clave sobre el acuerdo con Netflix para que los accionistas puedan valorar si realmente es la mejor opción disponible.

En paralelo, Paramount ha anunciado su intención de impulsar una renovación del consejo de administración de WBD en la junta anual de 2026, buscando apoyos para bloquear la operación.

Transparencia y presión a los accionistas

Según Paramount, la documentación facilitada hasta ahora por Warner no permite comparar de forma clara su oferta -30 dólares por acción íntegramente en efectivo- con la propuesta pactada con Netflix, que combina efectivo, acciones y la escisión del negocio de televisión lineal.

La compañía considera imprescindible conocer con detalle la valoración de activos como Global Networks, el reparto de deuda o los ajustes financieros aplicados al acuerdo con la plataforma de streaming.

Paramount señalando como culpable a Warner Bros con maletín de Netflix en un juicio con mazo.

El mensaje de Paramount a los accionistas es directo: sin esa información, no se puede tomar una decisión plenamente informada. De ahí que, además de la vía judicial, la compañía haya anunciado que solicitará activamente el voto en contra del acuerdo con Netflix si Warner convoca una junta extraordinaria antes de la reunión anual.

Una guerra que va más allá del precio

Aunque la oferta de Paramount es, sobre el papel, superior en efectivo, Warner ha defendido en repetidas ocasiones que el acuerdo con Netflix ofrece mayor certidumbre financiera y menos riesgos de ejecución. El plan de WBD pasa por vender su negocio de estudios y streaming, incluyendo HBO Max, y separar el negocio de televisión lineal en una empresa independiente antes del cierre de la operación.

Paramount, por su parte, considera que esa escisión resta valor a la compañía y quiere introducir cambios estatutarios para que cualquier separación de activos clave requiera la aprobación expresa de los accionistas. En este contexto, la ofensiva legal se convierte también en una batalla de poder dentro del accionariado.

Un conflicto con implicaciones políticas y estratégicas

El enfrentamiento no se limita al terreno empresarial. El respaldo financiero de Larry Ellison -aliado de Trump- a la oferta de Paramount y las posibles implicaciones regulatorias añaden una dimensión política a la operación, especialmente en Estados Unidos. Además, la rivalidad histórica entre Netflix y los grandes estudios tradicionales convierte esta pugna en un símbolo del choque entre el viejo y el nuevo Hollywood.

Con plazos que se extienden entre 12 y 18 meses y múltiples frentes abiertos -tribunales, juntas de accionistas y reguladores-, el desenlace está lejos de resolverse. Lo único claro es que la guerra Paramount–Warner–Netflix entra ahora en su fase más dura y que el futuro de algunos de los activos más valiosos del sector audiovisual sigue completamente en el aire.

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