
El seguro español cierra un 2025 para enmarcar con un crecimiento histórico del 14% en primas, hasta los casi 83.000 millones
- Vida lidera el tirón del sector, mientras Autos y Salud consolidan su crecimiento pese a la presión de costes
- El aumento de primas y la revisión de precios lo impulsan como uno de los sectores más dinámicos
El sector asegurador español se encamina a cerrar 2025 con uno de los mejores balances de su historia. Según las previsiones de INESE Data, el volumen de primas crecerá un 14,15% en el conjunto del año, hasta situarse en torno a los 82.700 millones de euros, encadenando así su quinto ejercicio consecutivo de expansión tras el parón provocado por la pandemia.
Este
El seguro de Vida, principal motor del crecimiento
El gran protagonista del ejercicio vuelve a ser el
La moderación de los tipos de interés, el buen tono de los mercados financieros y la recuperación del ahorro familiar han impulsado la contratación de productos de vida y vida-ahorro, especialmente a través del canal bancasegurador, que concentra la mayor parte del negocio. La previsión para 2026 es que
No Vida también avanza, aunque a menor ritmo
Los ramos de No Vida mantendrán una evolución positiva, con un crecimiento estimado del 8,3% y unos ingresos cercanos a los 47.500 millones de euros. Todos los segmentos avanzan, aunque con ritmos más moderados que el seguro de Vida.
Destacan especialmente los seguros de coche, que crecerán cerca de un 9% y superarán los 14.000 millones de euros en primas, y los
Precios al alza y mejora de márgenes
El aumento de la facturación del sector no se explica solo por el mayor volumen de pólizas. La revisión al alza de las primas, que
A ello se suma una siniestralidad que, aunque contenida en términos generales, sigue siendo elevada en algunos segmentos como Salud o Multirriesgos, lo que ha llevado a las aseguradoras a ajustar precios y reforzar su gestión del riesgo.
Un 2026 con crecimiento más moderado
De cara a 2026, las previsiones apuntan a una ligera desaceleración del crecimiento, aunque sin abandonar la senda positiva. El sector confía en que la evolución del empleo, el consumo y la inversión tecnológica -con especial peso de la automatización, la analítica avanzada y la inteligencia artificial- permita mantener un ritmo sólido, aunque inferior al registrado en 2025.
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