
¿Qué hacer con la paga extra de Navidad? Experto da las claves para sacarle el máximo partido
- Un profesional en finanzas advierte de los errores más comunes al gastar la gratificación navideña
- Ahorrar, invertir o pagar deudas depende del momento financiero de cada hogar
La llegada de la nómina de diciembre supone un alivio para millones de hogares españoles. Sin embargo, en un escenario económico marcado por la persistencia de la inflación al cierre de 2025, recibir la paga extra de Navidad no debería ser solo una excusa para disparar el consumo. Lejos de ver este ingreso como un “dinero caído del cielo” para gastar en regalos o cenas, los expertos financieros recomiendan tratarlo como una oportunidad estratégica para sanear la economía doméstica.
Como explica Pablo Vega, experto en Finanzas de Roams, la clave es evitar la inacción: “Cuando llega una paga extra, lo importante es no dejar ese dinero sin destino. Tenerlo ‘paralizado’ en la cuenta, sin objetivo, suele ser una oportunidad perdida”. El verdadero reto no es cuánto se ingresa, sino cómo se gestiona ese capital para que no pierda valor antes de que empiece 2026.
Aplica una regla de reparto proporcional
El error más frecuente al cobrar la extra es mezclarla con el sueldo mensual en la cuenta corriente habitual; al hacerlo, el dinero tiende a diluirse en gastos invisibles. Para evitarlo, es fundamental asignar un propósito a cada parte del ingreso.
Aunque para el día a día es muy útil aprender a
Te recomendamos una variante específica para la paga de Navidad: la regla del 40/30/20/10:
- 40% para ahorro o inversión: se retira inmediatamente para engordar el colchón de seguridad o activos financieros.
- 30% para liquidar deudas: prioritario para reducir la carga de intereses de cara al nuevo año.
- 20% para gastos navideños: el presupuesto real para regalos, comidas y compromisos.
- 10% para disfrute personal: un pequeño premio libre de culpa.
Rentabilidad para bases pequeñas: que el dinero trabaje
Existe la falsa creencia de que para invertir hace falta un gran patrimonio. Nada más lejos de la realidad. Dejar el dinero parado en una cuenta al 0% es la forma más rápida de perder poder adquisitivo.
“Antes de tomar decisiones conviene asegurar un colchón de liquidez para imprevistos”, matiza Vega. “Ese dinero tiene que estar disponible, pero no tiene por qué ser improductivo: podemos mantenerlo en una cuenta remunerada que genere algo de rendimiento”.
Para estas cantidades modestas, hay un debate recurrente al cierre del año: valorar si es mejor
Si ya tienes controlada la liquidez, Vega sugiere mirar a largo plazo: “La clave es invertir solo el dinero que no vamos a necesitar a corto plazo, elegir un nivel de riesgo coherente con nuestro perfil y mantener la disciplina”.
La estrategia de la deuda: ¿amortizar o invertir?
Antes de mover el dinero a productos de ahorro, es crucial revisar los pasivos. La “inversión” más rentable suele ser cancelar deudas con altos intereses, como las tarjetas de crédito o préstamos al consumo. Sin embargo, hay que tener cuidado: “Si dedicamos todo a amortizar deudas y luego surge un imprevisto, podemos vernos obligados a endeudarnos de nuevo a un tipo de interés más alto que el de la deuda que acabábamos de saldar”, advierte el experto de Roams.
En cuanto a la hipoteca, la decisión debe ser matemática y temporal. “Conviene considerar en qué momento del préstamo estamos: amortizar en los primeros años suele ser mucho más eficiente, porque es cuando más intereses se pagan”, explica Vega. Y añade un matiz sobre la eterna duda entre cuota o plazo: “Bajar cuota puede darnos un respiro mes a mes; reducir plazo suele implicar un mayor ahorro total de intereses”.
Si tu hipoteca es fija y antigua con un interés muy bajo (por ejemplo, al 1%), probablemente te compense más invertir el dinero en un producto que te dé un 2,5% o 3% de rentabilidad que adelantar el pago al banco.
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