Manos de un hombre mayor sosteniendo una hucha de cerdo, símbolo del ahorro para la jubilación y los planes de pensiones.
Finanzas personales

País Vasco tiene el triple de dinero en pensiones privadas que el resto de España: el atractivo de las EPSV

  • La cultura del ahorro y la concertación social, claves del éxito en Euskadi
  • La reforma fiscal de 2026 impulsará su atractivo y acercará su tributación al modelo europeo
Andrea Benito
Andrea Benito
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Euskadi ha superado el millón de personas socias en sus Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV), un hito que consolida el éxito de este modelo de ahorro colectivo. En total, 1.178.891 vascos cuentan ya con un plan de previsión y el patrimonio acumulado asciende a 31.300 millones de euros, un 5% más que el año pasado, lo que equivale a un tercio del PIB del territorio. Como consecuencia, en la comunidad vasca, las pensiones privadas equivalen al 32% del PIB, frente al 9% del conjunto de España, y apenas un 5% en regiones como Canarias.

El impulso proviene sobre todo de los planes de empleo, que crecen un 19%, frente al retroceso del 3,2% en los planes individuales. En este sentdio, la creación de Etorkizuna, el plan para el sector de la construcción en Bizkaia, ha contribuido al aumento. Pero no se trata solo de renta o de autonomía fiscal: también de una cultura financiera más madura y de un modelo concertado que combina ahorro individual y compromiso colectivo.

El fenómeno tiene también una vertiente social. Las mujeres representan ya el 45% del total de socios (536.099), con un crecimiento del 6,1% en seis años, muy por encima del 1,6% registrado entre los hombres. Además, más de 37.000 mujeres perciben actualmente una prestación de las EPSV, principalmente por fallecimiento (52%) o jubilación (42%). También aumenta el peso del público joven: una de cada seis mujeres afiliadas tiene menos de 35 años, según el Observatorio de la EPSV.

Mujer transportista profesional revisando su hoja de ruta en la cabina de un camión.

EL DATO CLAVE. Pero, ¿qué son exactamente las EPSV? Se trata de mutualidades de previsión social sin ánimo de lucro, creadas para complementar la pensión pública y con un fuerte arraigo en la cultura vasca del ahorro. Su carácter solidario y su gobernanza compartida entre empresas y trabajadores explican buena parte de su éxito: incluso durante los años de crisis, las aportaciones de las EPSV de empleo no se interrumpieron, al contrario de lo ocurrido con los planes de pensiones tradicionales.

En su mayoría invierten en activos seguros, como deuda pública, aunque el Gobierno Vasco promueve que una parte creciente se destine a empresas y proyectos locales a través de la Alianza Financiera Vasca. Esta capilaridad explica por qué Euskadi triplica el peso del ahorro previsional respecto a la media nacional.

EL PAPEL DEL DIÁLOGO SOCIAL. Las tres grandes EPSV de empleo —Lagun Aro, Elkarkidetza y Geroa— gestionan más de 12.000 millones, y su fuerza reside en los acuerdos laborales colectivos. En el caso de Geroa, por ejemplo, los convenios provinciales del metal, la limpieza o las gasolineras establecen que las empresas destinen alrededor del 5% del salario de los trabajadores a su plan de previsión, un modelo de concertación que ha permitido extender el sistema a miles de pymes.

Jornada informativa sobre EPSV (planes de pensiones) con ponentes y asistentes en una sala de conferencias.

El resultado es un patrimonio medio por persona de 35.000 euros, que se eleva hasta 50.000 euros si se suman los planes de pensiones tradicionales. Además, las EPSV ofrecen más liquidez y mejores límites de aportación: se pueden retirar fondos tras diez años, y las contribuciones pueden llegar hasta 5.000 euros anuales en productos individuales y 12.000 euros en los colectivos (una cifra que se ajustará a 10.000 euros en 2026).

FISCALIDAD MÁS VENTAJOSA. Y precisamente en 2026 llegará una reforma fiscal clave: las prestaciones de las EPSV pasarán a tributar como rentas del ahorro, no como rentas del trabajo, integrando solo el 60% del importe cobrado en la base imponible del IRPF. Y, si el rescate se produce de forma paulatina o a más de 15 años, podrá incluso quedar exento de tributación.

Esta medida, largamente reclamada por el sector, alineará la fiscalidad de las EPSV con la de otros productos financieros europeos y reforzará los incentivos al ahorro a largo plazo.

A ello se suma la deducción del 15% al 25% en el Impuesto de Sociedades para las empresas que contribuyan a EPSV preferentes, y una reducción fiscal máxima de 4.000 euros anuales para las aportaciones personales en Bizkaia y Gipuzkoa. El objetivo es claro: fomentar la planificación financiera y la previsión social complementaria, pilares de un modelo que, a diferencia del resto de España, ha calado en la sociedad vasca y se prepara para seguir creciendo en los próximos años.

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