
BME propone planes personales de inversión con fiscalidad más atractiva para canalizar el ahorro de las familias
- Considera que el modelo fiscal sueco es el más indicado
- Incluye la inversión en acciones, bonos, ETF y otros productos
Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha puesto sobre la mesa una nueva propuesta para
La iniciativa llega en un momento clave, con un volumen de ahorro muy elevado en cuentas bancarias de baja rentabilidad y con un consenso creciente sobre la necesidad de canalizar parte de ese capital hacia la economía productiva.
En este contexto, el planteamiento de BME encaja con la hoja de ruta que ya ha iniciado el Ejecutivo para crear una
Qué son los Planes Personales de Inversión
Los PPI se conciben como una cuenta o cartera de ahorro individual en la que una persona física puede agrupar distintos productos de inversión vinculados a la financiación empresarial. La clave del modelo es que los activos incluidos pueden intercambiarse entre sí sin que cada operación genere un impacto fiscal inmediato.
En lugar de tributar por cada dividendo o plusvalía, el inversor liquidaría un único impuesto anual a través del IRPF, calculado sobre el valor medio del capital mantenido en la cuenta. Este sistema está inspirado en las conocidas cuentas suecas ISK, que han logrado atraer a millones de pequeños inversores al mercado.
Qué activos podrían incluirse
Según la propuesta de BME, los Planes Personales de Inversión estarían centrados en activos europeos y orientados a la economía real. Entre los productos que podrían formar parte de un PPI se incluyen:
- Acciones de empresas cotizadas en países del Espacio Económico Europeo.
- Bonos corporativos de compañías establecidas en el EEE.
- ETF de renta variable europea.
- Derivados simples negociados en mercados organizados.
- Fondos europeos de inversión a largo plazo (ELTIF), ligados a proyectos empresariales e infraestructuras.
Quedan fuera de este esquema productos como los fondos de inversión tradicionales, los depósitos bancarios o la deuda pública, ya que cuentan con un tratamiento fiscal específico dentro del sistema español.
Sin límites ni permanencias
Uno de los pilares del diseño de los PPI es la flexibilidad. No existirían límites mínimos ni máximos de aportación, ni periodos obligatorios de permanencia. El inversor podría retirar su dinero en cualquier momento y traspasar activos entre planes de la misma titularidad sin coste fiscal.
Cada persona mayor de edad podría contratar tantos PPI como desee, aunque solo uno por entidad. Eso sí, el capital invertido no estaría garantizado por el Estado, por lo que el riesgo de la inversión recaería completamente en el ahorrador.
Fiscalidad simplificada al estilo sueco
La fiscalidad propuesta por BME se basa en un gravamen anual estimado, no en el rendimiento real obtenido. El impuesto se calcularía sobre un rendimiento teórico del capital medio mantenido en el plan durante el ejercicio, aplicando un tipo impositivo que se integraría en el IRPF.
El modelo contempla, además, un mínimo exento que podría situarse entre los 10.000 y los 30.000 euros, con el objetivo de facilitar el acceso de pequeños ahorradores y simplificar al máximo la gestión fiscal.
Un paso más para atraer al inversor minorista
Con esta propuesta, BME busca
Los Planes Personales de Inversión se han presentado como respuesta a la consulta pública abierta por el Ministerio de Economía y servirán de base para el diseño final de la futura cuenta de inversión que podría implantarse en España.
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