
Bankinter pierde el 84% de sus juicios por tarjetas revolving y créditos al consumo: 167 millones de pérdidas en una década
- Acumula 15.708 sentencias en contra desde 2016
- Con 8.088 expedientes aún abiertos, frena su expansión
Bankinter ha recibido un duro golpe judicial a lo largo de la última década. El banco ha perdido 15.708 demandas presentadas por clientes afectados por tarjetas revolving y préstamos al consumo. Este aluvión de reveses en los tribunales le está costando muy caro a la entidad financiera, en concreto, ha tenido que asumir 167 millones de pérdida desde 2016 hasta el cierre de 2025.
Según adelanta la información publicada por Economía Digital, los números de la batalla legal hablan por sí solos. De los 18.556 procedimientos judiciales ya cerrados hasta el pasado año, la balanza se inclina claramente en contra del banco.
- 15.708 sentencias perdidas (el 84,6% de los casos).
- 2.024 resoluciones favorables (el 10,9%).
- 824 casos cerrados con acuerdo (el 4,4%).
Estas derrotas judiciales están relacionadas con la
La factura total asciende a 167 millones
El problema económico no termina con los casos ya cerrados. Bankinter todavía tiene 8.088 expedientes abiertos en los tribunales esperando una sentencia firme.
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De los fallos preliminares que ya se conocen sobre estos casos abiertos, la tendencia no mejora. El banco acumula otros 2.672 fallos en contra frente a solo 590 a su favor.
Ante este panorama, la entidad ha tenido que aumentar el dinero guardado para hacer frente a estos imprevistos legales. Si a finales de 2024 calculaban un impacto de 140,4 millones, ahora estiman que las pérdidas totales alcanzarán los 167,6 millones de euros. Cabe recordar que en 2025 pulverizó récords y
La defensa del banco frente a las demandas
Desde Bankinter reconocen en sus cuentas que las denuncias han vuelto a crecer tras una época de bajada. Sin embargo, como señala Economía Digital, restan gravedad al asunto señalando que estas tarjetas conflictivas apenas representan entre el 0,4% y el 0,5% de todo el dinero que tienen prestado hoy en día.
En los juzgados, sus abogados intentan separar los préstamos normales de las tarjetas revolving. Argumentan que un préstamo tradicional no es un “producto complejo”, intentando así evitar que los jueces anulen los contratos alegando falta de transparencia hacia el cliente.
Además, han logrado pequeñas victorias recientes. Algunas sentencias de apelación han limitado el daño económico a devolver solo hasta 2021, año en el que el Gobierno cambió la ley para regular mejor estos productos.
Un paso atrás en el crédito al consumo
Todo este desgaste en los juzgados está cambiando la estrategia comercial de la empresa. Hace poco, su consejera delegada, Gloria Ortiz, admitió que existe una gran “inseguridad jurídica” debido a varias sentencias del Supremo y la nueva regulación que tiene lista el Gobierno para
Como resultado directo, Bankinter está pisando el freno en este sector. La entidad ha decidido alejarse de la guerra por captar nuevos clientes a través de créditos al consumo rápidos, priorizando la prudencia para evitar futuros riesgos legales.
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