
El precio de la luz subió un 3% en marzo pese a ser más barata de producir: el coste oculto que lo explica
- Los costes de mantener la red estable se han disparado un 86%
- Las rebajas fiscales lograron que la PVPC bajase un 5% pese a la subida
En marzo, el precio final de la electricidad subió casi un 3% para los consumidores, alcanzando los 70,42 euros por megavatio hora (MWh). Esta subida contrasta con el abaratamiento del mercado mayorista y se explica por un encarecimiento récord del 86% en los peajes y ajustes técnicos necesarios para mantener la red eléctrica estable, según los últimos datos de la consultora Grupo ASE.
El mercado eléctrico español ha vivido un mes de contrastes tras
Según las cifras reportadas por Grupo ASE, la evolución de los precios muestra esta clara divergencia:
| Concepto | Precio medio | Variación interanual |
|---|---|---|
| Mercado mayorista | 41,77 €/MWh | -21,2% |
| Costes del sistema | 28,52 €/MWh | +86% |
| Precio final | 70,42 €/MWh | +3% |
Estos costes del sistema incluyen conceptos técnicos como las reservas de potencia o la compensación de desvíos. Desde el apagón del 28 de abril de 2025, Red Eléctrica se ha visto obligada a operar con un mayor margen de seguridad, encendiendo más centrales de gas para respaldar la intermitencia del viento y el sol.
Como analista del sector energético, mi valoración de esta situación es clara, aunque no lo es el panorama al que nos enfrentamos. Es la gran paradoja de la transición energética. Vemos con frecuencia horas a precio cero en el mercado mayorista, pero el consumidor no percibe ese ahorro de forma proporcional en su factura final. ¿El motivo? Nuestro sistema eléctrico actual aún no está tecnológicamente preparado para digerir tanta energía intermitente.
Para cuadrar la oferta y la demanda al milímetro y

Radiografía de un marzo de récord renovable
Las energías limpias fueron las grandes protagonistas del mes. Aportaron el 63,1% de toda la electricidad generada en España, impulsadas por un espectacular crecimiento del 37% en la energía solar fotovoltaica. Esto provocó que tuviéramos hasta 141 horas con la luz a coste cero o negativo, el doble que el año pasado.
A este escenario de alta producción se sumó una caída en el consumo. Según los datos consolidados de Red Eléctrica, la demanda nacional retrocedió un 1,8% una vez descontados los efectos del calendario y las temperaturas. Aquí entra el juego el auge del autoconsumo.
Al analizar este exceso de oferta frente a la baja demanda, advierto un peligro latente para el sector. Las plantas están produciendo el máximo de energía justo en las franjas horarias donde esta cuesta menos, o incluso cero, lo que está hundiendo la rentabilidad de los activos. Si combinamos un mercado mayorista hundido para el productor con unos costes operativos del sistema al alza, el riesgo es mayúsculo: podríamos asfixiar la inversión en nuevos proyectos y frenar en seco la electrificación de nuestra economía.
El almacenamiento y los impuestos salvan el recibo final
Pese a que el precio del megavatio se encareció un 3%, la factura de la PVPC que llega al consumidor regulado logró bajar en torno a un 5% en marzo. Esto fue posible gracias al paquete fiscal aprobado por el Gobierno dentro del Plan de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, vigente desde el 22 de marzo: la rebaja del IVA del 21% al 10% para suministros domésticos de hasta 10 kW, la reducción del Impuesto Especial sobre la Electricidad (del 5,1% al 0,5%) y la suspensión del Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica (IVPEE).
Aunque estas medidas solo estuvieron activas durante la última semana del mes, fueron suficientes para compensar la subida del coste energético.
Además, el desajuste técnico no fue peor gracias a los sistemas de almacenamiento (bombeo y baterías), que lograron absorber 938 GWh en los momentos de mayor producción renovable. A pesar de este alivio temporal, como analista considero que las medidas actuales son insuficientes.
Hemos pisado el acelerador a fondo en la instalación de nueva potencia renovable, pero hemos avanzado muy poco en la adecuación de la red eléctrica. Estamos pagando un peaje carísimo en servicios de ajuste precisamente por esta falta de infraestructuras. Para evitar esta ineficiencia, es
Necesitamos esa esponja tecnológica que nos permita absorber los excedentes de las horas donde la energía es gratis y verterlos a la red cuando el sol desaparece.

El aviso para verano
De cara a los próximos meses, los modelos de previsión de Grupo ASE no traen buenas noticias. La escalada del conflicto en Oriente Próximo amenaza con encarecer el gas natural. Si este combustible alcanza los 90-100€/MWh antes del verano, el precio de la electricidad en España podría dispararse por encima de los 100 €/MWh a partir de julio. Concretamente, da un rango de 97,50-104,34 €/MWh.
Esta dependencia exterior choca frontalmente con la idea de independencia energética. Como conclusión a este análisis, considero que es un espejismo pensar que nuestra alta penetración renovable nos ha desconectado de los conflictos globales: la realidad geopolítica sigue marcando nuestro destino.
En el momento en que el viento cae o el sol se pone, el sistema necesita firmeza, y ahí es donde entra el gas natural. Al operar bajo un mercado marginalista, esta tecnología de respaldo no solo entra, sino que al ser la más cara, acaba fijando el precio de toda la electricidad. No estamos en absoluto inmunizados ante los shocks externos: cualquier crisis internacional que tensione el mercado del gas, nos impactará directamente en el recibo.
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