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Bombilla apagada colgando contra un cielo oscuro al atardecer, simbolizando un corte de luz.
Energía

El informe final del apagón destapa cinco fallos clave: de Red Eléctrica al autoconsumo doméstico

  • ENTSO-e concluye que no hay un único culpable
  • Presenta 22 medidas urgentes para evitar que se repita
Sergio Soto
Sergio Soto
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Casi un año después del apagón, el informe definitivo de los gestores europeos de red (ENTSO-e) ha dictado sentencia: no hay un único culpable. Fue una “tormenta perfecta” de fallos encadenados donde todos los actores del sistema tienen su parte de responsabilidad.

Desde el día del apagón, el sector ha vivido una intensa batalla cruzada. Las grandes eléctricas, como Iberdrola y Endesa, culpaban a Red Eléctrica (REE) de una mala gestión. Por su parte, el operador se defendía asegurando que cumplió la normativa a rajatabla.

En juego había reclamaciones e indemnizaciones millonarias por los daños causados. Sin embargo, este informe europeo, elaborado por medio centenar de expertos de Entso-e, deja la situación en tablas. Al no señalar a un único responsable legal, se enfría drásticamente la vía de las compensaciones económicas.

Mujer utilizando una linterna y velas en casa durante un apagón eléctrico nocturno.
Fuente: Freepik

Una cascada de fallos técnicos simultáneos

El apagón no se debió a un exceso de energías renovables ni a un ciberataque, como se llegó a especular en los informes previos. El problema real fue un descontrol brutal de la tensión en la red que nadie supo frenar a tiempo.

El sistema experimentó fluctuaciones de voltaje gravísimas. Durante esos minutos críticos, los mecanismos que debían actuar como salvavidas no funcionaron como se esperaba, provocando un colapso en cadena en cuestión de segundos.

¿Quién falló y por qué?

Para entender el colapso, los expertos han desglosado los errores cometidos por cada una de las partes implicadas. A continuación, se detallan las principales causas que llevaron al colapso del sistema ibérico:

Culpables del apagón según ENTSO-e
Quién Fallo principal
Red Eléctrica (REE) Sus sistemas de conexión y desconexión eran manuales. Requirieron un tiempo de reacción humana que fue demasiado lento para la rapidez del incidente.
Grandes energéticas Aportaron menos del 75% de la potencia reactiva solicitada. Esta energía es vital para mantener la tensión estable en momentos de crisis.
Plantas renovables Funcionaban con un factor de potencia fijo, incapaces de adaptarse a los cambios bruscos de tensión. Muchas se desconectaron automáticamente antes de alcanzar los límites permitidos.
Autoconsumo y pequeña generación Un número significativo de instalaciones solares de menos de 1 MW se desconectaron en cadena, provocando una pérdida de 208 MW en menos de un minuto que agravó la inestabilidad.
La normativa española Permitía márgenes de tensión mucho más amplios que en el resto de Europa. Esto dejó al sistema sin una red de seguridad operativa antes de colapsar.

Intervenciones que agravaron el problema

“No hubo un solo culpable de esto. Y, de hecho, esta no era nuestra tarea. Nuestro trabajo era buscar las causas”, ha explicado Klaus Kaschnitz, responsable de la investigación. De hecho, algunas decisiones tomadas en pleno caos empeoraron la situación.

Los análisis muestran que las maniobras realizadas sobre la interconexión con Francia para mitigar las oscilaciones detectadas en la red lograron su objetivo parcialmente: redujeron las oscilaciones, pero como efecto secundario elevaron la tensión en el sistema ibérico, lo que contribuyó a agravar el desequilibrio posterior.

La hoja de ruta para el futuro

El comité de ENTSO-e deja claro que este evento inédito podría repetirse si no se actualizan las reglas del juego. El sistema eléctrico actual, con una alta dependencia de fuentes intermitentes como el sol y el viento, necesita un control mucho más exhaustivo.

Por ello, han presentado una lista con 22 medidas clave divididas en cinco áreas de acción urgentes:

  1. Control total: armonizar los rangos de tensión con Europa y vigilar todas las instalaciones de generación, incluso el autoconsumo doméstico.
  2. Nuevos planes de emergencia: históricamente diseñados para caídas de frecuencia, ahora deben actualizarse para combatir las sobretensiones repentinas.
  3. Mitigar oscilaciones: mejorar la detección temprana en la red para evitar que los fallos se contagien entre distintas zonas del país.
  4. Revisión de protecciones: ajustar los sistemas de las plantas para que soporten picos transitorios sin apagarse automáticamente.
  5. Simulacros constantes: realizar pruebas frecuentes de “arranque en negro” (reiniciar el sistema desde cero) y garantizar comunicaciones con 24 horas de autonomía.

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