Ejemplo de baliza V16 sobre el techo de un coche rojo, en condiciones de poca luz natural.

¿Te espía la DGT con la baliza V16? La verdad oculta tras el dispositivo que tendrás que llevar en el coche

  • El dispositivo envía datos cuando se activa manualmente en una emergencia
  • Circular sin un aparato homologado conllevará multas de hasta 200 euros
Sergio Soto
Sergio Soto
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Faltan muy pocos días para el cambio definitivo y la inquietud en las redes sociales no deja de crecer. El próximo 1 de enero de 2026 marcará el final de los triángulos de emergencia y la llegada obligatoria de la baliza V16 conectada. Sin embargo, más allá de la seguridad vial, una sombra de duda planea sobre este pequeño dispositivo naranja: el miedo a una vigilancia masiva. ¿Es cierto que la DGT podrá saber dónde estamos en todo momento? ¿Se trata de una herramienta de seguridad o de un mecanismo de control encubierto?

El principal temor de los conductores radica en la palabra “conectada”. La tecnología que incorpora la V16 permite enviar la ubicación del vehículo a la nube de la DGT 3.0, lo que ha disparado las teorías sobre un posible “Gran Hermano” en las carreteras. Sin embargo, tanto la DGT como la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) han sido tajantes esta semana: la baliza no es un GPS espía.

Baliza V16 encendida de noche sobre el techo de un coche.

A diferencia de un teléfono móvil, el dispositivo permanece en un estado de “letargo” total mientras está guardado en la guantera. Solo se activa y comienza a emitir señal cuando el conductor lo enciende manualmente y lo coloca sobre el techo. Además, Tráfico ha confirmado que existe un periodo de latencia de 100 segundos; si la luz se apaga antes de ese tiempo (por ejemplo, para probar si tiene pila), no se envía ningún dato a la central.

MULTAS Y NORMATIVA. La realidad normativa sobre este dispositivo es inamovible. Pere Navarro, director de la DGT, ha confirmado que no habrá prórrogas. A partir del 1 de enero, circular sin este dispositivo homologado (o con uno antiguo no conectado) podrá salir caro.

La multa por no llevar la señalización adecuada será de 80 euros, pero podría ascender a 200 euros si, en caso de avería, no se utiliza correctamente el dispositivo para advertir al resto de usuarios de la vía. La DGT insiste: el objetivo es evitar que nadie tenga que bajar del coche y arriesgar su vida, aunque para ello tengamos que aceptar un coche cada vez más conectado.

Aunque la privacidad parece estar blindada técnicamente, el recelo de los usuarios no se limita solo al uso de los datos. La obligatoriedad de comprar un nuevo aparato, desechando los triángulos que han servido durante décadas, ha levantado sospechas sobre los intereses económicos de la medida. De hecho, han surgido voces de expertos que cargan contra lo que consideran un negocio millonario disfrazado de seguridad vial, cuestionando si era realmente necesario forzar esta transición tecnológica con tal urgencia.

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