
Deja de usar WhatsApp, Instagram y Gmail: experto alerta del peligro de las apps de EEUU y propone alternativas europeas
- Señala la CLOUD Act como puerta de acceso legal a datos
- Propone migrar a servicios europeos amparados por el RGPD
El reconocido experto en ciberseguridad neerlandés Ben van der Burg ha lanzado esta semana una advertencia contundente: es urgente dejar de utilizar software masivo estadounidense como WhatsApp, Gmail o LinkedIn. No se ha quedado ahí, sino que ha propuesto alternativas europeas a las apps más usadas.
El analista sostiene que el uso de estas herramientas expone nuestros datos a una vulnerabilidad legal significativa y propone una transición hacia alternativas europeas protegidas por la
El riesgo oculto bajo la jurisdicción de EEUU
El problema, según el experto, no radica únicamente en el cifrado técnico, sino en la jurisdicción bajo la que operan estas compañías. Al utilizar servicios alojados en Estados Unidos, los usuarios quedan sujetos a leyes como la CLOUD Act.
Esta legislación permite a las agencias de inteligencia estadounidenses solicitar acceso a datos almacenados por empresas norteamericanas. En caso de requerimiento legal, las compañías están obligadas a facilitar la información, lo que limita el control efectivo del usuario sobre su privacidad.
“Al usar software americano, te colocas voluntariamente en una posición de vulnerabilidad legal”, advierte Van der Burg.
Además, recuerda que muchos servicios gratuitos, como Gmail, analizan metadatos para optimizar perfiles publicitarios y modelos de negocio basados en datos, un debate que vuelve recurrentemente cuando surgen
Soberanía digital: la protección de las leyes europeas
Frente a la dependencia de gigantes tecnológicos como Google o Meta, el experto defiende la llamada soberanía digital europea: utilizar herramientas desarrolladas y alojadas en Europa, sujetas exclusivamente a los tribunales comunitarios.
Estas empresas operan bajo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), considerado una de las normativas de privacidad más estrictas del mundo. Esto ofrece mayores garantías frente a la vigilancia masiva o el uso indebido de la información personal.
El debate sobre jurisdicción y seguridad no es nuevo en Europa. De hecho, ya se ha producido en otros ámbitos tecnológicos, como el
Alternativas europeas para el uso diario
Para facilitar la transición, Van der Burg propone varias alternativas europeas a las aplicaciones más utilizadas:
- Mensajería (alternativa a WhatsApp): Threema (Suiza). No requiere número de teléfono ni correo electrónico para registrarse y funciona mediante un ID aleatorio que refuerza el anonimato.
- Correo electrónico (alternativa a Gmail): ProtonMail (Suiza) y Tutanota (Alemania), ambas con cifrado de extremo a extremo real.
- Almacenamiento y ofimática (alternativa a Google Drive): NextCloud (Alemania), que permite alojar archivos en servidores propios o locales.
- Búsquedas web (alternativa a Google): Startpage (Países Bajos), que utiliza el motor de Google pero elimina rastreadores y oculta la dirección IP del usuario.
La privacidad tiene un precio
El experto reconoce que abandonar los ecosistemas de las grandes tecnológicas implica asumir cierta fricción inicial. Cambiar de herramientas requiere modificar hábitos y convencer a contactos para adoptar nuevas plataformas.
Además, la privacidad real suele implicar un coste económico, ya sea mediante pagos únicos -como en el caso de Threema- o suscripciones mensuales. Como recuerda el conocido principio digital: si el producto es gratis, el producto eres tú.
“La privacidad es un poco más cara y hay que acostumbrarse. Esa fricción es el precio de la seguridad”, concluye Van der Burg, recomendando empezar de forma gradual, sustituyendo primero una sola herramienta por su equivalente europeo.
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