Una de las mayores preocupaciones si vamos a cambiar de operador de internet y telefonía fija es si tenemos que dar de baja el ADSL nosotros mismos, y cómo de problemático será.  

Si costará dinero, cuánto tiempo llevará o si hay que realizar diversas gestiones paralelas…etc. Todas estas son cuestiones que se nos pasan por la cabeza y no precisamente con optimismo, puesto que algunos operadores de internet y telefonía tienen un pasado conocido a la hora de dificultar a clientes el darse de baja.

Recurre a la portabilidad para evitar dar de baja el ADSL

La portabilidad es la solución más fácil para los usuarios a la hora de cambiar de operador de internet y telefonía fija. El proceso de portabilidad lo lleva a cabo la operadora de internet y telefonía a la cual el cliente se vaya a cambiar, que gestiona todo con tu antigua operadora.

Todo lo que el cliente debe hacer es decidir qué compañía y qué oferta contrata. A partir de ahí, simplemente toca esperar que la nueva operadora envíe el router con el que habrá que navegar de ahora en adelante, cuando llegue tan sólo hay que conectarlo cuando se haga efectivo el cambio y se empiece a navegar con el nuevo operador y ya está.

La portabilidad es un proceso muy simple, en el que rara vez se pierde el servicio de internet o de telefonía fija incluso por un breve período de tiempo. El número de teléfono no cambia y, además, los procesos de baja y alta del servicio de ADSL y telefonía que gestiona la nueva operadora suelen ser totalmente gratuitos.

Comprueba que la portabilidad se ha llevado a cabo correctamente

Una vez se ha llevado a cabo el proceso, tan sólo queda comprobar que todo el proceso de cambio de operador de ADSL y telefonía se ha llevado a cabo correctamente y sin incidencias.

Para ello conviene ponerse en contacto con la antigua operadora y asegurarse que no hay que devolver ningún equipo, por ejemplo el router ADSL. O que no queda ningún importe que pagar debido a, por ejemplo, algún incumplimiento de la permanencia mínima del contrato que el cliente firmó con la compañía.

En el caso particular de las permanencias, es posible evitar su pago si ha habido aumento de precios por parte de la operadora de ADSL o si ha habido otra clase de problemas con el suministro, por ejemplo, problemas en la línea telefónica o mal funcionamiento de algún tipo de servicio del ADSL.

Dar de baja el ADSL uno mismo puede ser mucho peor

Las operadoras pueden poner trabas si el cliente intenta darse de baja él mismo. Las compañías son muy reticentes a dejar escapar sus clientes y por ello tienden a realizar una contraoferta cuando se inicia el proceso de portabilidad.

Pero si el cliente intenta dar de baja el ADSL por sí mismo será un proceso más largo y costoso, que se puede alargar mucho más de lo deseable.

Es posible que se le pida al cliente que mande un fax, después de lo cual se puede perder el servicio de internet ADSL durante días e incluso perder el número de teléfono. Eso conllevará que, una vez contratada una nueva compañía, sea necesario pagar el alta de línea.

En conclusión, dado que no es imprescindible que el cliente se ponga en contacto personalmente con la antigua operadora, conviene dejar que las gestiones las lleve a cabo la compañía operadora de ADSL y telefonía fija que contratemos.

Esto agilizará el proceso e impedirá que la compañía que el cliente ha decidido dejar pueda poner excesivas trabas al proceso.

Si algo sale mal al darte de baja el ADSL

Es posible que la antigua compañía aún pase algún recibo bancario los siguientes meses después de darte de baja de su servicio de ADSL. Ante eso conviene ponerse en contacto con el banco para que los devuelva y que no cargue ningún recibo más del operador.

En cualquier caso, si hay algún problema a lo largo de este proceso con la antigua operadora de ADSL y telefonía fija, es conveniente ponerse en contacto lo antes posible con la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC).

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