Al ser Orange la tercera gran compañía de telefonía e Internet de España (después de Movistar y Vodafone), no es de extrañar que algunos de nosotros hayamos tenido, al menos, la curiosidad de saber cómo son sus productos y servicios. Para esos a los que les ha picado ese gusanillo, pues les cuento cómo ha sido mi experiencia con Orange.

¿Por qué elegí probar experiencia con Orange?

Lo primero que tuve en cuenta al decidirme por Orange fue la relación servicios de calidad vs precios competitivos. Si bien es cierto que, de entrada, no es la oferta más económica del mercado.

Pero hay que reconocerle que las tarifas son bastante asequibles en correspondencia a los servicios que ofrecen (los cuales son muy eficientes). Ellos han preferido no diversificar demasiado su oferta a cambio de mantener altos estándares de calidad.

Ya a sabiendas que las tarifas no eran las más baratas del sector, le aposté a una compañía más bien estable, que no me diera muchos dolores de cabeza ni a mediano ni a largo plazo (porque dicen por ahí que a veces lo barato sale caro).

Mi experiencia con Orange prepago, luego contrato con permanencia

Al principio empecé tímidamente. Sólo contraté los servicios de telefonía móvil, pues es el campo en el que Orange tiene mayor experiencia. Puedo decir que al momento de elegir la variedad de tarifas no fue para nada un problema; ¡al contrario!

Orange
10€ de saldo extra al cambiar a Orange +Más Info.

Es bastante amplia: han pensado tanto que aquellos que tienen un alto flujo de llamadas y datos móviles. Así como en los que desean mantener al mínimo sus gastos. Yo comencé con una línea prepago más o menos estándar, con un plan de minutos y datos móviles.

Al ver que la cobertura era bastante buena y que mis recargas eran consistentes con mi consumo decidí arriesgarme un poco más y pasar de prepago a contrato. Ya sentía la suficiente confianza en Orange como para domiciliar cargos de facturación a mi cuenta.

Y con el contrato, ¡un móvil nuevo!

El cambio de prepago a contrato lo hice por todo lo alto. Mis opiniones Orange eran inmmejorables. Sobre todo al ver que tenían muy buenas ofertas en móviles y que, evidentemente, los planes eran mejores. No sólo cambié el servicio, sino que aproveché para cambiar el móvil por un smartphone más nuevo.

Eso sí, quedé enganchada con la compañía por 24 meses. Lo cual no me hace para nada ruido porque hasta el presente me ha ido muy bien y no tengo previsto hacer una portabilidad a otra empresa de telefonía.

El saldo remanente de mis recargas me fue abonado a mi primera factura y, desde luego, conservé el mismo número. El servicio nunca se vio interrumpido, sólo necesité reiniciar el equipo (lo cual ocurrió por defecto cuando cambié la tarjeta SIM de un aparato al otro).

Cumplo con informarte que si sólo te quieres pasar de prepago a contrato, sin cambiar el aparato, puedes hacerlo tranquilamente a través del número de atención al cliente (1470) o en el sitio web de la compañía.

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Una vez estando en la oficina me pidieron una pieza de identidad original (NIF para los españoles, tarjeta de residencia, pasaporte y carta verde para miembros de la Unión Europea o pasaporte y tarjeta de residencia para el resto de los países), junto con un recibo bancario o la libreta de ahorro a donde se me iban a pasar las facturas. El encargado de negocios hizo las copias correspondientes para la emisión del nuevo contrato y eso fue todo: salí con mi nuevo smartphone en la mano y con mi línea postpago.

El gran paso: Internet en casa y teléfono fijo

Visto que todo iba tan bien, entonces me arriesgué más todavía y contraté Orange como mi proveedor de Internet en casa. Esta decisión la tomé, aunque bien influenciada por mi experiencia con los servicios móviles, por una oferta puntual en llamadas internacionales.

La promoción que me cautivó fue la siguiente: fibra 50Mb, llamadas ilimitadas a fijos nacionales, 1000 minutos a móviles nacionales y, por un euro adicional, 300 minutos a llamadas internacionales. Todo esto por un costo de 34€.

El proceso de contratación lo hice por teléfono y ellos enviaron a mi correo el contrato. A los pocos días vino un técnico a hacer la instalación del router y en menos de dos semanas (contando a partir del momento en el que hice la llamada hasta que el técnico se fue) ya estaba lista para empezar a disfrutar de mi nueva fibra.

Y cuando todo parecía perfecto…

Todo iba perfecto. La fibra impecable: con una velocidad de ensueño (para lo que yo necesito), muy estable. Las llamadas sin interferencias. Sin problemas de conexión. La gran sorpresa vino cuando recibí mi primera factura por un monto de 154€.

Cuando me comuniqué con el servicio de atención al cliente para saber qué había sucedido me explicaron que los cargos adicionales correspondían a llamadas internacionales. Yo, que no cabía en mi asombro, les comenté que había elegido Orange única y exclusivamente por el plan de llamadas internacionales…

¿Dónde estuvo la trampa?

Cuando ellos enviaron a mi correo el contrato en ningún momento aparece un apartado de “llamadas internacionales”. Para activarlas hay que llamar y solicitar la activación del servicio “sin coste alguno”.

Esto nunca te lo dicen y pasas prácticamente dos meses facturando fuera de la promoción. Pasa el primer mes, porque no lo sabes, y algunos días de la segunda facturación hasta que te das cuenta y llamas para que “se active” el servicio. Digamos, entonces, que realmente empiezas a disfrutar de la oferta a partir del tercer mes.

Esta experiencia puntual me dejó muy mal sabor de boca en lo que al proceder Orange se refiere. Claro está que ningún reclamo es procedente. El contrato que firmaste sin leer la letra pequeña los protege, pero ellos bien saben que pecan por omisión. Tampoco puedes dejarte llevar por tus emociones y simplemente darte de baja, pues tienes la penalización por permanencia. De cierto modo quedas impotente y de manos atadas.

Mi experiencia con Orange, mis opiniones Orange

En términos generales, les puedo resumir mi experiencia con Orange como una relación amor – odio. En ningún momento la calidad del servicio es cuestionable. La página web es bastante amigable y tienen buen posicionamiento en lo que a oficinas comerciales se refiere.

Lo que sí me parece cuestionable es el proceder deshonesto para conseguir endilgar grandes facturaciones a sus usuarios. En especial cuando ya tienes una trayectoria como cliente con esta compañía. Si bien siempre hay que leer las letras pequeñas, tengo que decirles que Orange a veces las hace técnicamente invisibles.

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