Parece mentira, pero todo comenzó porque sucumbimos al hecho de que nuestro hijo no parase de pedirnos un smartphone y nosotros fuimos a comprárselo. ¡Menudo regalazo! Pero lo que no esperábamos es que la adicción al móvil llegara a ser un problema con el que conviviríamos cada día.

Desgraciadamente no somos los únicos adultos preocupados porque sus hijos pasan horas y horas enganchados al smartphone, chateando por whatsapp, jugando a través del teléfono… y, al fin y al cabo, completamente absorto y abducido por el móvil, del que no se despega. Incluso se ha inventado un nuevo término científico, la nomofobia, que es el terror descabellado que se siente a salir de casa sin el teléfono y que hace estragos entre los adolescentes.

¿Cómo puedo saber si mi hijo es adicto al móvil?

Parece increíble, pero los síntomas de la adicción al móvil, según la opinión de todos los expertos, son muy parecidos a los de cualquier otra adicción, solo que en este caso vienen desencadenados por una necesidad obsesiva de usar las nuevas tecnologías y estar constantemente conectados.

Como cualquier otro adicto, el joven que se engancha al móvil necesita cada vez más tiempo para estar conectado y esto le encamina hacia una conducta mucho más antisocial, en la que resta tiempo para hacer otras cosas, se despega de la familia y empieza a fallar en el rendimiento escolar. Antes de llegar a sumirse por completo en esa fase, el niño presenta una serie de síntomas característicos de su adicción. Veremos cómo su carácter se vuelve mucho más irritable, con profundos cambios de humor que solo se palían cuando se conecta al teléfono. Tanto las pautas de sueño como las de alimentación se ven alteradas, sus actividades habituales se ven relegadas para estar permanentemente conectado y el móvil se encuentra encendido día y noche.

Poner fronteras al uso abusivo del teléfono móvil resulta realmente difícil. Hemos de tener en cuenta que estamos tratando con un objeto que nos conecta, nos entretiene y nos es de gran utilidad. Su poder de seducción es enorme, tanto para niños como para adultos. En el caso de los más jóvenes, hemos de convenir que han nacido en plena era digital y que prácticamente utilizan las nuevas tecnologías de forma innata. El móvil es casi un miembro más de su cuerpo, una extensión, una prolongación natural… Pasar del uso razonable al abuso descontrolado es relativamente fácil y puede ocurrir en cualquier momento.

¿Qué puedo hacer para ayudar a mis hijos con su adicción al móvil?

Los expertos convienen en que engancharse a las nuevas tecnologías es sencillo y asequible. Al fin y al cabo disponemos del aparato y la conexión con muchísima facilidad y el efecto refuerzo es inmediato, ya que se escribe y rápidamente algún amigo contesta.

El perfil del niño con adicción al móvil se corresponde con un varón, aunque por supuesto también existe un número elevado de chicas, de entre 12 y 16 años de edad, bastante retraído en su vida cotidiana y enganchado sobre todo a los juegos en red. Por su parte, las niñas parecen, aparentemente, muy sociables, aunque también tienen serias dificultades para comunicarse. Fundamentalmente se “atan” a las redes sociales.

Uno de los primeros consejos os podemos dar a los padres es que retraséis todo cuanto podáis, dentro de la lógica, el uso del móvil en vuestros hijos. Debéis dar tiempo a que el cerebro del menor madure y pueda procurarse una capacidad más sólida de reflexión.

Este consejo no es nimio, ya que según el INE, más del 45 % de los niños españoles entre los 11 y los 14 años ya tiene smartphone. En este caso, un uso inadecuado o inapropiado del dispositivo puede desencadenar una adicción al móvil en apenas un período de cuatro años.

Evidentemente, y según estos datos, la solución debe pasar irremediablemente por establecer ciertos límites y “enseñar” a vuestros hijos a usar el móvil.

De entrada, nosotros mismos debemos tener claro cuáles son esos límites, la frontera que no se debe cruzar para que los chicos dejen de estar más pendientes de su vida 2.0 que de la realidad que les rodea:

  • Estipular las comidas libres de móviles. Pensad que uno de los síntomas de adicción es el ayuno. El niño deja de comer por no perder tiempo para estar conectado.
  • Apagar el móvil durante las horas de sueño. De lo contrario, se quedarán conectados hasta altas horas de la madrugada y por la mañana estarán cansados y no podrán rendir.
  • No usar el aparato dentro del aula ni en las horas de estudio. El colegio es para estudiar y no se puede estar conectado al teléfono y desatendiendo en clase.
  • Dar ejemplo. Que nuestros hijos vean que nosotros, como adultos, hacemos un uso racional del smartphone y cumplimos las mismas reglas.
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