Corría el verano más caluroso que recuerde. Aquel verano, Juan de Lorenzo y yo nos disponíamos a escribir el primer capítulo con la plataforma de crowdequity más prometedora de España: Crowdcube. Esta historia comienza a principios de Julio de 2014.

Escasos de recursos, para minimizar gastos y compartir trayecto, hicimos uso de BlaBlaCar, una app que por entonces era más startup que negocio de dudosa legalidad. A cuestas de un Peugeot 406 color verde, con más vueltas al mundo que Miguel Indurain, se subieron dos franceses y una senegalesa. Nuestro destino, Barcelona.

Fue un viaje largo, muy largo. El pobre Peugeot no se llevaba excesivamente bien con el calor y las cuestas. Tras más de una decena de paradas estratégicas “para llamar por teléfono” y varias explicaciones en mal francés, necesitamos más de 8 horas para completar un trayecto, que en otras circunstancias, jamás hubiésemos recorrido.

Pero en esta ocasión, merecía la pena, en Barcelona nos esperaban dos importantes personas: Pepe Borrell y Oriol Cordón; el Director Ejecutivo y el Director Financiero de Crowdcube.

Por aquel entonces, el crowdequity, crowdfunding o financiación colectiva (elija nombre), era algo que sonaba lejano a propios y extraños. Las startups comenzaban a estar de moda, el emprendimiento pasaba a ser prioridad uno para políticos y economistas. Sin embargo, la cultura de financiación española aún no estaba tan extendida.

Sin embargo, un par de jóvenes economistas habían decidido apostar una parte importante de su capital y de su futuro, a la que para algunos, era una forma progresista de permitir que cualquier persona pudiera invertir en las empresas con mayor proyección. Pepe y Oriol estaban dispuestos a apoyar la innovación y el desarrollo económico alternativo. El tiempo les ha dado la razón.

Nuestro primer encuentro fue en un restaurante italiano de recatado gusto. Pasta al dente, platos y condimentos “Made in Italy”. Compartimos varias horas dialogando sobre nuestro pasado, el futuro a corto, medio y largo plazo, y principalmente, sobre los objetivos de ambos proyectos. Todo parecía adquirir sentido.

De ese viaje guardaré una anécdota a perpetuidad… La soleada mañana invitaba a desayunar en cualquier terraza. Elegimos una soleada cafetería situada en L’Eixample. La conversación seguro que hoy sonaría más normal, pero aquel día, la charla sobre negocios Fintech, compra-venta de empresas, valoraciones premoney y term-sheets despertó el interés del grupo que desayunaba en la mesa contigua.

  • “Disculpad que os interrumpamos, pero no hemos podido evitar escuchar vuestra conversación… ¡¿Se puede saber a qué os dedicáis!?”

Hablo en nombre de todos al afirmar que ninguno se esperaba esta reacción. Resulta halagador recibir una pregunta de este estilo, interesándose realmente por aquello que amas. Aquella mañana, Roams ganó un cliente con una reclamación y Crowdcube un inversor de crowdequity. Aún sonrío al recordar esa escena.

Tras nuestro viaje y no sin pasar cierto miedo con una tormenta veraniega de truenos y relámpagos, tuvimos claro que tarde o temprano Roams tendría que aspirar a ser una de las pocas startups seleccionadas por Crowdcube para buscar financiación a través de su plataforma.

Por entonces, y con un estado tan embrionario de nuestro proyecto, las exigencias de Pepe y Oriol parecían inalcanzables: modelo de negocio validado, propuesta de valor definida en un plan de negocio, previsiones financieras para los próximos años, valoración acreditada, propuesta de retorno de la inversión…

Si queríamos superar la due-diligence, antes debíamos comenzar por terminar de dar forma todos los puntos anteriormente descritos.

Los siguientes pasos de nuestra historia fueron un éxito: validamos nuestro modelo de negocio con los primeros usuarios beta, realizamos unas previsiones económicas y una propuesta de retorno de la inversión basada en el reparto de dividendos, que atrajo el interés de 89 inversores que depositaron 286.265€, distribuidos en dos rondas de financiación.

Acreditado el potencial del proyecto y validada la tecnología (hoy se lanza la aplicación movil gratuita para iOS y Android), era momento de dar el siguiente paso: presentar nuestra candidatura en Crowdcube.

Han tenido que pasar más de 18 meses para poder llevar a cabo la ronda de financiación con la que esperamos dar el salto definitivo al mercado español. Pero seguro que la espera ha merecido la pena.

Desde Julio de 2014, es un hecho demostrable que ambos proyectos hemos madurado, convirtiéndonos en empresas:

  • Roams ha creado un equipo de 16 personas que ha sido capaz de definir y desarrollar un modelo de negocio escalable internacionalmente, que ofrece una propuesta de valor a usuarios (ahorro de dinero, control de consumo y comparativa inteligente de tarifas), a la vez que permite que los operadores de telefonía mejoren su actual relación comercial con el cliente, reduzcan costes operativos, optimicen su canal de distribución y digitalicen la comercialización de todos sus servicios.
  • Crowdcube ha financiado 359 empresas, gracias a los 245.790 inversores registrados y sus 195.922.780€ invertidos; ha colaborado con el gobierno de España en la creación de la nueva Ley reguladora del Crowdfunding; y por derecho propio, se ha convertido en la mejor plataforma de crowdfunding de España.

Desde hoy y durante 60 días, Roams busca oficialmente 500.000€ (21% ya completado). En una espectacular preronda de 72 horas hemos alcanzado un fastuoso 21% del objetivo. Aún estás a tiempo de invertir en la startup que buscará cambiar la comercialización mundial de telefonía.

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