Mujer conduciendo un vehículo y usando la pantalla de navegación GPS para representar el uso de tecnología en el coche.
Seguridad

Tu coche también se puede hackear: así se están adaptando las aseguradoras

  • Su digitalización abre un nuevo frente de riesgo
  • El auge del secuestro remoto obliga a revisar coberturas y peritación
Andrea Benito
Andrea Benito
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Más de la mitad del parque automovilístico español podría ser vulnerable a ciberataques. Y no hablamos solo de vehículos profundamente digitales como los Tesla de Elon Musk. De los cerca de 29 millones que circulan en España, alrededor de 15 millones de coches incorporan sistemas de conectividad -como Bluetooth, aplicaciones móviles, arranque sin llave o telemetría- que los convierten en potenciales puertas de entrada para accesos no autorizados.

La creciente digitalización del automóvil ha abierto un nuevo frente para el sector asegurador, en un momento en el que el ramo ya soporta una elevada presión por volumen y costes. Solo en 2025, los incidentes relacionados con bloqueos o manipulaciones remotas de vehículos aumentaron cerca de un 40%, según datos de Lazarus Technology.

El secuestro digital del coche ya es una realidad

Los ataques más habituales no siempre buscan el robo físico del vehículo. En muchos casos, el objetivo es inmovilizar el coche o alterar su funcionamiento para después exigir un pago a cambio de restablecer el control.

Entre las prácticas detectadas se encuentran la imposibilidad de abrir o cerrar puertas, la modificación de credenciales asociadas al vehículo, la alteración de parámetros electrónicos o el bloqueo del sistema de arranque.

En el caso de los coches eléctricos, el riesgo se amplía: un atacante puede interferir en el proceso de recarga a través de la app o del sistema de comunicación con el punto de carga, dejando el vehículo inutilizado sin necesidad de manipulación física.

Interior de un coche conectado con iconos digitales de tecnología inteligente e internet de las cosas para vehículos.

Un riesgo creciente sin pólizas específicas

Pese a este escenario, en España no existen pólizas independientes que cubran ciberriesgos en vehículos particulares. Algunas aseguradoras han comenzado a incorporar servicios adicionales o coberturas complementarias dentro de las pólizas tradicionales, pero el sector aún no cuenta con productos específicos plenamente desarrollados para este tipo de amenazas.

La situación obliga a las compañías a redefinir escenarios de siniestro, analizar responsabilidades mediante peritajes digitales y adaptar sus modelos de evaluación del riesgo.

Este nuevo frente se suma a otros factores que ya están tensionando el ramo, como el encarecimiento de reparaciones y siniestralidad, que explican por qué el precio de los seguros de coche seguirá subiendo en 2026, según el propio sector.

Como señala David Salazar, experto en Seguros de Roams, “la evolución de la tecnología de serie en los nuevos vehículos implica que las aseguradoras deban ir adaptándose a los nuevos riesgos que conlleva. En muchos casos, su tamaño y estructura les impiden hacerlo con la agilidad necesaria”.

La conectividad ya no es un extra, es estándar

Lo que comenzó hace dos décadas como una funcionalidad exclusiva de gama alta se ha convertido en un estándar incluso en los modelos más económicos. La integración del smartphone, la conectividad permanente y los servicios en la nube forman parte del equipamiento habitual de los coches nuevos.

Y cuanto mayor es la dependencia del software, mayor es también la superficie de exposición. De ahí que los seguros de coche, junto a los de hogar, lideran ya las consultas legales relacionadas con indemnizaciones y siniestros, en un entorno cada vez más complejo para aseguradoras y conductores.

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