Operario de Mutua Madrileña instalando cadenas de nieve en un coche rojo junto a una grúa de asistencia en carretera.
Seguro del automóvil

Ni el motor ni las ruedas: esta es la parte de tu coche que más deja tirada a la gente en invierno (y cómo evitarlo)

  • El arranque concentra casi la mitad de las asistencias en carretera
  • Una revisión preventiva antes de las heladas reduce el riesgo
Andrea Benito
Andrea Benito
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Las baterías provocan el 43% de las averías de coche en invierno. El frío extremo se ha convertido en el principal enemigo del sistema de arranque, superando a los problemas mecánicos generales y a las incidencias con los neumáticos, según el último Informe Autoclub Mutua 2026.

Durante los meses de diciembre, enero y febrero, casi una de cada dos asistencias en carretera estuvo relacionada con el sistema eléctrico. El envejecimiento del parque móvil y la falta de revisiones preventivas agravan el impacto del frío en miles de conductores.

Todo en un contexto en el que la asistencia en carretera sigue siendo una de las principales partidas de coste del seguro, con miles de intervenciones cada día.

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El frío, enemigo número uno del arranque

El problema no es solo estadístico, sino técnico. Cuando el termómetro cae, la capacidad de carga de la batería puede reducirse hasta un 30%, justo en el momento en el que el motor necesita más energía para arrancar. Esa combinación explica por qué los fallos se disparan con las primeras heladas.

Infografía de Grupo Mutua sobre las averías de coche más frecuentes en invierno y la distribución de asistencias.

En los vehículos que superan los cuatro años sin revisar la batería, el margen de fallo se dispara. Muchas siguen funcionando con normalidad hasta que llega la primera ola de frío intensa, momento en el que pierden capacidad de forma abrupta.

Neumáticos y motor: las otras víctimas del invierno

Aunque la batería lidera el ranking, no es el único componente que sufre. El 40% de las incidencias registradas corresponde a averías mecánicas generales del motor.

En tercer lugar, con un 16% de los casos, aparecen los problemas relacionados con los neumáticos. Pinchazos y reventones aumentan en invierno debido al deterioro del asfalto por lluvias, hielo o sal, factores que afectan tanto a la presión como al estado del dibujo.

Además, el informe detecta un repunte de averías menos visibles pero igualmente molestas, como fallos en los sistemas de calefacción por uso intensivo o la congelación de líquidos esenciales -refrigerante y limpiaparabrisas- en zonas de montaña sin protección anticongelante adecuada.

En paralelo, el sector asegurador ha observado cambios en el patrón de intervenciones, con variaciones en las asistencias en carretera por accidentes durante el último año.

La advertencia de los expertos

Javier Sabio, director de Autoclub Mutua, explica que “el descenso acusado de las temperaturas provoca un aumento de las averías más comunes e incrementa las solicitudes de asistencia”.

Vehículo de asistencia de Mutua Madrileña en una carretera nevada para representar el auxilio en carretera en invierno.

El directivo subraya que las bajas temperaturas reducen la capacidad de las baterías y obligan a un esfuerzo extra en el arranque, una situación que se complica en vehículos con baterías antiguas o mantenimiento irregular.

Ante este escenario, los expertos también recuerdan la importancia de extremar la precaución al solicitar ayuda, especialmente ante el repunte de fraudes relacionados con grúas pirata en carretera.

Cómo evitar quedarse tirado: tres revisiones clave

Con un volumen que ya supera las 380.000 asistencias anuales, la prevención se convierte en la mejor herramienta para evitar sustos en carretera.

  • Revisión de la batería: si tiene más de cuatro años, conviene comprobar su estado antes de las primeras heladas.
  • Control de líquidos: verificar que el refrigerante y el limpiaparabrisas soportan temperaturas bajo cero.
  • Estado de los neumáticos: revisar la presión en frío y asegurar un dibujo superior a 1,6 mm para mantener el agarre en suelo mojado.

Una revisión básica antes de que bajen las temperaturas puede marcar la diferencia entre arrancar sin problemas o convertirse en parte de la estadística invernal.

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